Los Angeles, California
Viernes 26 de Febrero de 1993
Mientras seguía a su progenitora, demi se bajaba la falda del vestido en
corte princesa de satín de seda en color Coral, que apenas estaba arriba de la
rodilla. En cada paso que daba se le torcía si no un pie era el otro, y eso que
su zapatilla no era muy alta, cuando mucho 4 centímetros y se rascaba
incesantemente la cabeza por la coleta que su madre le había hecho atándola
fuertemente con un listón.
La Señora lovato dio vuelta a la derecha para ingresar a la sala donde
procedían las voces, pero la morena antes de ingresar se detuvo para sacar su
pie de un zapato y haciendo gesto de dolor se agachó para masajearlo.
Desde su lugar escuchaba claramente cuando su madre saludaba a todos los
presentes y también cuando su padre preguntaba por ella.
-Venía detrás de mí -Helena le confirmó a su esposo mirando hacia la
entrada pero los verdaderos interesados en ver aparecer a la morena eran los
adultos Brighton, porque el más joven fingía estar mirando dos de los cuadros
más famosos del reconocido pintor Diego Rivera.
Afuera, demi, volvió a colocar su zapato y se dispuso a ingresar y cuando
lo hizo, saludó de inmediato.
-Buenas noches -se escuchó su suave y tímida voz. Los sentidos de joseph se
alertaron y levantando una ceja, miró de reojo hacia su lado izquierdo pero sin
moverse.
-Buenas noches -le respondieron Richard y Rose que no dudaron en envolverla
con abrazos.
era el momento de la verdad llegó para el castaño cuando escuchó que su madre
le llamaba.
-joseph, Hijo ¿no vienes a saludar? -y aquel haciéndose de verdadero acopio
no le quedó de otra más que confrontar a su dura realidad.
-Por supuesto, Madre -respondió ya estando de frente y viendo a su
progenitora; luego puso sus ojos sobre demi que tenía la mirada puesta en el
suelo, las manos detrás de la espalda y se jugueteaba las uñas ó bueno, lo poco
que le quedaban.
-demi -la llamó su padre haciendo que la
morena pusiera de inmediato sus ojos en él y tomándola del brazo hizo las debidas
presentaciones- joseph, permíteme presentarte a mi hija demi.
-Un gusto conocerte… demi -dijo aquel haciendo que la chica con timidez y
lentitud, finalmente pusiera sus ojos en él.
-Hola -le respondió apenas y milésima de segundo después desvió su mirada
hacia otro punto del salón. Al castaño por supuesto le extrañó esa indiferencia
por parte ella e inconscientemente miró a los progenitores de la misma.
-Es un poco tímida -la disculpó su madre poniendo sus manos sobre los
hombros de su hija y ofreció- pero tomen asiento, por favor. Ya hace bastante
que no nos vemos -y con eso se dio pauta a iniciar una conversación entre los
mayores, porque demi encapsulada en su mundo no escuchaba nada, hasta que su
madre tomándola de la mano, la hacía responder cuando la cuestionaban, pero sus
respuestas escuetas eran unos simples no, sí ó no sé.
Y eso, había llamado mucho la atención de joseph que con ceño fruncido la
analizaba de pies a cabeza y nunca consiguió que aquella le dedicara una mirada
Pero como a lo que iban era atender un negocio, los hombres se alejaron
para hablar en privado y las damas se enfrascaron también en su propia
conversación ignorando por completo al par de jóvenes que sólo se dedicaban a
mirar hacia puntos perdidos sin encontrar el hilo de una conversación.
Una hora más tarde se les anunciaba que la cena estaba dispuesta, y en
parejas ingresaron al comedor. La morena seguía a sus padres y joseph no
entendía lo que pasaba con aquella porque en el momento que se levantaron todos
de sus lugares, él, quiso ser cordial y le extendió su mano para ayudarla a
ponerse de pie, pero la morena había rechazado el ofrecimiento dejando al joven
verdaderamente pasmado y con la mano estirada. joseph quiso darle la menor
importancia pero levantando un hombro dijo para sus adentros… "Pues no
creas que yo estoy muy feliz que digamos"… y se dedicó a seguir al grupo.
La velada transcurrió entre todo tipo de halagos, brindis y una plática
amena y extensa que Gerard había iniciado con su futuro yerno con respecto al
deporte que practicaba y escuchaba con atención los planes que este le
confiaba. Después de la cena, los anfitriones los invitaron a salir al jardín
para degustar del postre y café y continuar con la charla.
Rose que también había notado la actitud de la chica, incitó a su hijo a
entablar conversación con ella, pero aquel hacía gestos infantiles y se negaba
porque decía interiormente… ¿Para qué me haga otra grosería? No, gracias… y fue
difícil que su madre lo convenciera de lo contrario hasta que llegó el momento
de la verdad.
Con un tintinear de copas, el Sr. jonas llamó la atención de todos y pidió
formalmente la mano de demi para su hijo joseph. Así de simple y sin necesidad
de anunciarlo a los cuatro vientos. Además de que sería muy incómodo para la
morena que no estaba acostumbrada a las fiestas ni a bullicios de la alta
sociedad.
La petición por parte del joven fue igual de simple, sin declaración de
amor ni nada de nada, porque era más que claro que el compromiso, era eso, un
compromiso, pero monetario.
Lo que sí se celebraría sería la ceremonia religiosa y el acto civil,
fijando la fecha de matrimonio para el 25 de Junio del siguiente año ya que joseph
había pedido de plazo que el evento se llevara a cabo después del mes de su
graduación
Por supuesto no hubo objeción, dando así el tiempo suficiente para la
organización de la boda y claro, que los jóvenes comenzaran a convivir un poco
porque los padres de ambos estaban seguros que lograrían formar un buen
matrimonio.
Alrededor de las 10 de la noche los invitados se despidieron, los
anfitriones los acompañaron hasta la salida y el primero en alejarse de ahí con
verdadera urgencia, fue joseph que mientras caminaba por el andador en
dirección a la limosina, abría los botones de su camisa para dejar al
descubierto buena parte de su musculoso pecho y darse un poco de aire con la
misma.
El chofer al verlo le abrió la puerta y este ingresó, desparramándose a sus
anchas sobre el asiento; luego se acostó a lo largo, cerró los ojos y se
masajeó la sien y finalmente pudo liberar un suspiro. Cuando escuchó a sus
padres se enderezó para quedar sentado y ver ingresar primero a su madre y
después a su progenitor. En cuestión de minutos, iniciaron su partida pero
antes, joseph tomó el teléfono y le llamó al conductor para indicarle donde
dejarlo antes de que llevara a sus padres a casa.
Él, sentado en el otro extremo del asiento, veía a sus progenitores que
venían muy sonrientes y comentando algo entre ellos. Hasta que pasados varios
minutos, le preguntaron...
- Y bien ¿Qué te pareció? -fue Rose quien lo cuestionó.
-¿Eh? -contestó estúpidamente como si no hubiera entendido la pregunta.
-Es mona, ¿no? -dijo muy animosa.
-Yo más bien la llamaría "rara" -dijo francamente y en voz alta…
-¡joseph!
-Perdón, pero -inclinando su torso para apoyar sus codos en sus rodillas,
miró fijamente a sus padres y frunciendo el ceño- quiero hacerles una pregunta.
-¿De qué se trata? -fue su padre quien le respondió.
-La chica esta -agitó despectivamente su mano al aire- ¿Tiene… problemas
mentales? -dijo tocándose la sien izquierda con su dedo índice.
-Por supuesto que no -le aseveró Richard con indignación pero joseph volvió
a preguntar
-Y ¿Por qué actúa así entonces tan…?
-Porque es muy tímida y no conoce a nadie. Todo su mundo es el interior de
su casa.
-Y ¿Por qué enclaustrarla? -cuestionó de nuevo queriendo encontrar una
justa razón.
-Porque cuando nació las probabilidades que tenía para sobrevivir eran
pocas, y siendo la primera ilusión de sus padres, Gerard se quedó con temor y
fue aún peor cuando les informaron que no tendrían más descendencia, así que,
como todo hijo único, se le sobreprotegió y más por ser mujer
-¿Y qué hay de la madre? ¿Por qué se lo permitió? -pero ya no recibió
respuesta porque el chofer le avisó que había llegado al lugar señalado.
Después de dar un beso a su madre y palmear la pierna de su padre, salió de la
unidad.
Su destino era el bar donde cada viernes se reunía con sus amigos. Al
ingresar al lugar de inmediato se notó el buen ambiente pero antes de proseguir
se dedicó a revisar el área, y sus ojos se posaron en un grupo específico que
estaba hasta el fondo y muy cerca de la barra. Dirigió sus pasos hacia allá y
el primero en saludarlo fue el barman…
- Ey, joe.
-¿Qué tal, Tony? -respondió mientras ocupaba su asiento.
-¿Lo mismo de siempre? -le ofrecieron.
-No, esta vez quiero algo que de verdad me pegue y me haga olvidar -pero en
eso sintió unas fuertes palmadas en su espalda.
-¿Y ahora por qué? -joseph se giró para mirar al osado que se sentaba en la
silla de a lado y que mirando de perfil al castaño- ¿Qué fue lo que te pasó?
-Casi nada -le contestó a su vecino después de un "gracias" al
barman cuando recibió su trago. Se giró sobre su asiento para quedar de frente
a un guapo rubio y después de chocar sus copas, bebieron juntos el contenido,
pero joseph apenas dio un sorbo para confesarle de sopetón-. Me caso -y ante
tal aseveración, su compañero no pudo evitar rociarle el rostro con lo apenas
ingerido haciendo que el castaño cerrara los ojos ante el acto desagradable-
¡Eres un cerdo, Anthony! -le gritó molesto mientras que con tres de sus dedos
se limpiaba lo escupido.
-Pues tú tienes la culpa, ¿Cómo se te ocurre decir semejante cosa delante
de mí? -y dejando su vaso sobre la mesa, le pasó una servilleta- pero bueno,
confiesa… ¿A cuál de todas embarazaste para que te hayan convencido así como
así?
-¡A ninguna por supuesto! -replicó indignado.
-Entonces ¿Por qué te casas?
-Porque simplemente me hicieron manita de puerco y ahí va tu muñeco de pen…
sante.
-Pues sí, eso claro está, pero ¿Con quién?
-le insistió Anthony y joseph, antes de contestar, pasó su mano sobre su nuca y
se dio un masaje.
-demetria lovato.
-¿Y quién es ella? -el rubio frunció el ceño desconociendo su existencia.
-La mujercita más rara que jamás haya visto -pero de pronto a Anthony se le
prendieron las intermitentes.
-Espera un momento… ¿dijiste lovato? -joseph asintió- ¿Los lovato, lovato
que estoy pensando? -repitió tontamente y el castaño se lo confirmó.
-Los mismos.
-¡BITCH! -lo llamó de cariño mientras con su puño le asestaba un golpe en
el brazo- ¡¿Dónde y cuándo la conociste que nunca me contaste de ella?!-le
demandó.
-Pues yo tampoco la conocía hasta hoy y en su casa.
-¡¿Qué?! ¿Y ya te comprometiste en matrimonio con ella?
-Me comprometieron, que es diferente.
-¿Por qué?
-Problemas económicos.
-Clásico… pero ahora dime porque han hecho tanto misterio con ella que…
¿Cómo es?
-¡Es una niña!
-¡¿Cómo?! -su amigo se desconcertó.
-Bueno, una jovencita que cuando mucho tendrá 18 años.
-Pues ni tan niña, pero conociéndote, para ti sí lo es… pero ¿qué tal está?
-preguntó el rubio con interés y haciendo curvas en el aire, pero el castaño
pujó irónico- ¿Qué? ¿Qué significó ese "jum"? ¿Acaso no llena las
expectativas de Joseph jonas? -y aquel sin vacilación dijo que no- ¿Por qué?
-Porque a primera de cuentas es muy delgada para mi gusto, demasiado diría
yo, no tiene gracia ni chiste, además -pero el rubio le interrumpió para seguir
con la cantaleta que se sabía de memoria…
-"… de que es menor que tú, cuando a ti, te gustan las mujeres no sólo
voluptuosas sino mayores por la experiencia"
-Porque a mí gusta que me enseñen, no enseñarles todo a ellas -le respondió
del mismo modo irónico.
-Pero bueno, descartando las formas, contéstame… ¿Es fea? -volvió a
cuestionar y joseph calló por unos minutos perdiendo su mirada en el televisor
que tenía en frente y después de pensarlo por un buen, giró su cabeza para
mirar a su amigo y decir con sinceridad.
-Hasta eso… no lo es.
Y mientras los amigos se envolvían en un completo en mutismo, en la casa lovato…
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