Demi
El resto del viaje de Re-COMENZAR, joe mantiene su distancia. Actúa como si
fuéramos meros conocidos. Sólo interactúa conmigo cuando tiene que hacerlo.
Cuando hablamos con grupos alrededor de Illinois, Indiana y Wisconsin, joe
comparte la forma en que fue detenido y cómo haría cualquier cosa para evitar
la cárcel en el futuro.
No habla de ir a la cárcel por selena. Creo que quiere olvidar esa parte de la
historia, aunque en mi opinión la realidad de lo que hizo por su hermana se
cierne sobre él todos los días. Me gustaría poder hacerlo hablar sobre ello,
pero en este momento no confía en mí en absoluto.
No estoy segura de que él confié en nadie.
Es el día antes de que finalice el viaje, y nos quedamos en una gran cabaña
alquilada en Lake Geneva, Wisconsin. La cabaña cuenta con nueve habitaciones,
por lo que cada uno recibe la suya. Pero no puedo dormir con la idea de perder a
joe de nuevo oprimiéndome. Me asomo a su habitación a las dos de la mañana,
pero la cama está vacía. Mi corazón es presa del pánico, pensando que se marchó
antes de tiempo.
El alivio me inunda cuando diviso a joe desde mi ventana. Está lanzando piedras
en el lago.
Mi cerebro me dice que será mejor sólo dejarlo ir.
Mi corazón... no tanto.
Todavía quiero convencerlo de volver a Paradise. No he hecho un gran trabajo
haciendo lo que me propuse hacer. Esta noche es mi última oportunidad. Pensando
en lo que Vanessa dijo, me preparo para confrontar a joe de una vez por todas.
Me deslizo sigilosamente por la puerta corrediza de vidrio. El sonido melódico
de los grillos que chirrían me sigue en mi vigilia mientras camino por el
sendero de grava hacia el lago.
―Supongo que esto es un adiós... otra vez.
Él no me mira. En su lugar, lanza otra piedra.
―Supongo que sí. Diviértete en España.
No he pensado sobre mi inminente año en el extranjero por algunas semanas. Este
viaje de Nuevo Comienzo ha sido agotador, tanto física como mentalmente. He
aprendido mucho sobre mí misma este mes pasado. También he hecho una buena
amistad con miley y taylor, que ahora son como hermanas.Miley cree que es la
protectora de tay, y las tres hemos pasado la mayoría de las noches hablando
hasta tempranas horas de la mañana.
Me siento en una roca grande y lo observo.
―¿Adónde vas?
Él se encoge de hombros.
―Arizona, creo.
¿Arizona? Eso está muy lejos. Hay tantos cabos sueltos que él necesita atar
antes de que se vaya.
―Regresa a Paradise, joe.
―Esta conversación ha terminado.
Me levanto y camino directamente delante de él. Está a punto de lanzar otra
piedra, pero le tomo la mano y se abre por lo que la piedra cae al suelo.
―Vuelve a Paradise ―le digo otra vez.
Baja su mirada hacia el suelo, y siento su derrota como si fuera mía.
―No puedo. Cuando volví a casa, toda mi familia quería que pretendiera que los jonas
eran la familia de ensueño. En realidad, cada uno de nosotros estaba jodido. No
podía fingir antes. Todavía no puedo, así que ni siquiera me lo pidas. Estoy
viviendo con muchos arrepentimientos, no puedo añadir otro a la lista.
―Dales el beneficio de la duda. Ellos te necesitan.
Niega con la cabeza.
―No tengo nada por lo que volver. Diablos, incluso la Sra. Reynolds está
muerta. La única persona por la que volvería eres tú, y nosotros estábamos
condenados
desde el principio.
―Da un paso lejos de mí y se pasa
los dedos por el pelo. Él hace eso cuando se siente frustrado―. Olvida que
acabo de decir que volvería por ti. Eso fue estúpido por mí parte.
Estoy esperando que diga que nuestro período de reflexión terminó, que está
listo para volver a intentarlo. Pero no lo hace. Tal vez se dio cuenta que lo
que tenemos no vale la molestia, sobre todo porque me voy a España y él se va a
Arizona.
Pienso en las veces que nos besamos y nos abrazamos. Pensé que no podía sentir
nada tan sorprendente como lo que sentí entonces, tan poderoso y explosivo.
―¿Realmente te vas? ―Le pregunto, mi voz saliendo como un susurro.
―Sí. Sin arrepentimientos.
―¿Qué? ¿Sin arrepentimientos? ¿Por qué sigues diciendo eso? ¿Qué significa?
Ahueca mi barbilla tiernamente y me impulsa a mirarlo.
―Significa que no puede irme hasta que haga esto...
Inclina su cabeza. Espero que sus cálidos y carnosos labios se encuentren con
los míos mientras mi corazón late como loco en mi pecho. Sus labios flotan
sobre los míos, y ambos sonreímos porque esto nos lleva de vuelta al lago donde
nos pusimos a prueba y nos tentamos entre sí. Fue travieso y peligroso. Estamos
jugando un juego travieso y peligroso en este momento, pero me digo a mí misma
que lo disfrute y haga caso omiso de las advertencias en el fondo de mi cabeza.
Al menos eso es lo que sigo tratando de decirme a mí misma cuando cierro los
ojos y él presiona sus labios en los míos. Saboreo cada momento de nuestro
beso. No es ardiente, duro y hambriento. Es lento, erótico y sensual. Él se
apodera de mi cintura y me atrae más cerca.
Oh, Dios, quiero derretirme en sus brazos justo aquí y ahora. Envuelvo mis
brazos alrededor de su cuello mientras nos seguimos besando, sosteniendo y
tocando. Él me levanta del suelo. No puedo imaginar a nadie más que sea capaz
de hacerme sentir invencible, hermosa y digna como joe hace. Quiero gritar:
¡Te amo, joe! ¿No sientes lo que siento cuando estoy contigo?
Sus labios se alejan lentamente de los míos y él desenvuelve mis brazos
alrededor de su cuello.
―No me arrepentiré de esto... nunca. Adiós, demi.
―Adiós, joe. Voy a… extrañarte.
―Te extrañaré, también.
Tomo una respiración profunda, frenando el torrente de emociones. Lo empujo
para abrirme paso y me apresuro a llegar a la cabaña para que no vea las
lágrimas rodando por mis mejillas. Rápidamente me meto en la cama y entierro la
cabeza en mi almohada para que no pueda escuchar mi dolor mientras lloro.
¿Por qué hago esto? ¿Por qué lo dejó ir sin luchar? Porque soy una cobarde, por
eso.
Oigo rechinar la puerta corrediza al abrirse unos minutos más tarde. Joe debe
estar de vuelta en la cabaña. Pienso en Vanessa, que está metida en la cárcel y
no puede luchar por lo que quiere.
Yo puedo.
Entiendo cuales fueron los motivos de joe para besarme esta noche. Ese beso
dulce fue una tentativa de fin.
No fue suficiente, al menos para mí. Quiero más. Necesito más. Pero ¿tengo el
valor de mostrarle qué tipo de fin quiero pedir para dejarlo finalmente ir?
Respiro profundo cuando me siento en el borde de mi cama. Puedo hacer esto. Soy
cuidadosa dando pasos suaves y rezo para que la madera del piso de la cabaña no
cruja mientras hago mi camino hacia el sótano.
A la habitación de joe.
Su puerta está abierta. nick está profundamente dormido en la habitación de
enfrente. Los ronquidos de nick hacen eco por las paredes, pero la habitación
de joe está en silencio. Ni siquiera lo escucho respirar cuando entro.
No hay ventanas, así que está casi completamente oscuro. Un resplandor verde
viene de una luz nocturna permanente en el pasillo.
―¿joe? ―susurro―. ¿Estás despierto?
―Sí ―oigo a sus sábanas crujir cuando se sienta―. ¿Pasa algo?
―Algo así.
Cierro la puerta, entonces palpo mi camino lentamente por la habitación,
esperando no tropezar y caer. Me topo con algo cálido, duro y distintivamente
masculino. joe. No lleva camisa, porque siento su piel caliente y su musculoso
pecho contra las yemas de mis dedos.
Levanto la mirada en la oscuridad.
―Hola.
―Hey ―dice, su familiar voz reconfortándome de alguna manera. Voy a extrañar
esa voz―. Supongo que no te perdiste.
―No, yo, eh, no podía dormir. Y pensé... sólo... bueno...
―¿Qué es, demi? Simplemente dilo.
Está bien. Yo también puedo llenarme de valor. Es ahora o nunca.
―Pensé que podíamos pasar nuestra última noche juntos. Sé que no podremos
vernos de nuevo después de mañana, pero no puedo dejar de querer estar en tus
brazos esta noche. Sólo una última vez. ¿Te parece bien?
Joe toma mi mano en la suya y me lleva de vuelta a su cama.
―Más que bien.
Me deslizo bajo las sábanas y espero a que me acompañe, pero no lo hace.
―¿A dónde vas? ―le pregunto.
―A ponerle seguro a la puerta. No quieres que nicky se meta de repente entre
nosotros, ¿verdad?
Me río nerviosamente.
―No.
Hace frío en el sótano, así que tiro de la manta hasta mi pecho.Joe se desliza
a mi lado, y siento sus piernas desnudas contra las mías.
―Estás temblando ―él dice, su voz un bajo susurro.
―Tengo un poco de frío... y estoy un poco nerviosa.
―No estés nerviosa, demi. Sólo soy yo.
Este es el verdadero joe, sin la fachada dura. Me alegro de que esté
completamente oscuro y no pueda ver mis dedos temblorosos mientras suben a su
bello rostro.
―Lo sé.
Él me atrae más cerca. Apoyo la cabeza en el hueco de su brazo y estoy más
contenta que nunca.
―¿demi?
―¿Sí?
―Gracias.
―¿Por qué?
―Por hacerme sentir vivo otra vez.
Cubro con mi brazo su pecho, el calor de su piel se funde con el mío. Quiero
recordar esta noche siempre, porque probablemente nunca tengamos otra
oportunidad de sostenernos uno al otro de esta manera. Me dan ganas de hacer
algo más que dormir en sus brazos. Lo intento y me relajo, para desacelerar los
latidos irregulares de mi propio corazón mientras envuelvo mi pierna derecha,
la que no fue severamente dañada en el accidente, alrededor de él. Es una
insinuación definitiva de que estoy lista para hacer algo más que estar en sus
brazos.
Él gime en respuesta.
―dEMI, estás pisando terreno peligroso. Estoy tratando de ser un hombre bueno y
honorable.
―Lo sé. Pero no estoy pidiéndote que seas uno.
―¿Segura que sabes en lo que te estás metiendo?
―No. No tengo ni idea. ―Empiezo a besar y palpar mi camino a través de su
amplio pecho.
―Me estás matando ―dice, sus manos lentamente alcanzándome e impulsándome hacia
arriba de modo que estamos frente a frente―. No podemos hacer esto. No me
malinterpretes, estoy listo y dispuesto. Pero mañana nos vamos en direcciones
completamente diferentes. Tú y yo sabemos que fajar o tener relaciones sexuales
lo complicará todo.
―Tengo una gran idea ―digo con total naturalidad―. Vamos a besuquearnos toda la
noche hasta que estemos agotados. Eso está bien, ¿no?
―Besuquearnos, ¿eh? ―me tira encima de él―. Definitivamente podemos hacer eso
―murmura contra mis labios.
Más tarde, cuando los dos estamos bajando de una temperatura máxima que nunca
he sentido antes, pongo mi cabeza sobre su pecho mientras él envuelve sus
brazos alrededor de mí.
―Fue una gran sesión de besuqueo.
―Mmm ―él está de acuerdo soñolientamente―. La mejor.
Unos minutos más tarde, siento al cuerpo de joe relajarse. Su lenta y acompasada
respiración me arrulla.
***
Joe
Dormí como un muerto anoche. El suave y cálido cuerpo de demi acurrucado contra
mí era justo el somnífero que necesitaba después de nuestro pequeño ―bueno, no
tan pequeño― festín de besuqueos. Supe el momento en que ella se escabulló de
mi cuarto esta mañana, porque me desperté inmediatamente cuando el frío aire de
la mañana alcanzó mi piel.
Fingí que no estaba despierto, incluso cuando ella me besó suavemente en los
labios.
El desayuno fue prácticamente una tortura, porque demi y yo estábamos tratando
de evitar el contacto visual. Damon nos llamó al área principal de la cabaña,
donde nos dio un discurso entero de media hora sobre cuánto nos respetaba a
todos nosotros por terminar todo el programa, incluso aunque él sabía cuan duro
era compartir nuestras historias.
Durante el viaje de regreso al centro comunitario Redwood, donde todo el viaje
comenzó, estábamos todos bastante callados. Incluso nick. Su actitud solemne es
desconcertante porque está tan fuera de su personalidad. En este punto estoy
tentado a preguntar si puedo tirar su dedo.
En el centro comunitario, Damon me empuja a un lado.
―Vas a volver a casa, ¿cierto? ―pregunta―. Lo prometiste.
―Sip ―mentí―. Voy a llegar limpio a mis padres. Gracias, Damon. Por todo. Sé
que es tu trabajo intentar y reformar a chicos como yo, pero…
―Para que lo sepas ―interrumpió―. No es solo un trabajo para mí. Recuerda eso.
Llámame si necesitas algo. En serio.
―Estoy fuera ―dice nick una vez que reúne sus cosas de la van―. Mi autobús
estará aquí pronto.
―Si necesitas un aventón… ―empieza Damon.
―Estoy bien. ―nick se despide de todos con la mano mientras se dirige a la
parada del autobús para esperar.
―¿Eso es todo? ―le grita miley a él―. ¿Pasaste cuatro semanas con nosotros y
todo lo que nos puedes dar es una despedida con la mano de espaldas?
Nick, todavía caminando, le levanta el dedo.
―Siéntate en esto y gira, miley ―le grita de regreso.
Miley está gritando algo irritante de vuelta a nick mientras Damon está
tratando de calmar la situación para que así no se intensificara en una enorme
competencia de gritos y palabrotas en frente del centro comunitario. Mientras
todos estamos despidiéndonos, Damon recibe una llamada de emergencia de uno de
los chicos del programa juvenil de libertad condicional. Se va después de
hacernos prometerle que todos nos aseguraremos de llamarlo si alguna vez lo
necesitamos.
La mamá de demi para en el estacionamiento de al lado y se dirige hacia
nosotros. La mirada en su cara cuando se da cuenta de que he estado en el viaje
de Nuevo Comienzo con demi me hace hacer una mueca de dolor. Si hubiera tenido
alguna duda acerca de si demie y yo podríamos vernos otra vez, aún casualmente,
la expresión horrorizada de su mamá lo dijo todo. Yo no era bienvenido para
estar cerca de su hija. Nunca.
―Mamá, quiero despedirme de todos. Iré en un minuto ―escucho decir a demi.
Su mamá me da una mirada de advertencia. demi abraza a todos en el grupo. Las
lágrimas vienen a sus ojos cuando todas las chicas prometen llamarla y verse
antes de que demi se vaya a su año en el extranjero. Luego abraza a kevin.
―Cuídate ―dice―. Y no te rindas con Becca.
―¿Quién es Becca? ―les pregunto.
―Mi ex ―kevin se encoge de hombros―. Rompimos antes del viaje, pero como que,
bueno, tú sabes….demi me ha estado dando consejos.
¿Entonces a él no le gustaba demi? Desearía haberlo descubierto antes.
demi me da un beso en la mejilla.
―Bueno, supongo que esta es una despedida…otra vez.
Asiento.
―No olvides enseñarles a esos españoles que demi lovato es una fuerza para ser
tenida en cuenta.
―Tienes razón ―dice, divertida. Cuando da un paso hacia atrás, empujo mis manos
dentro de mis bolsillos por miedo de extenderlas para acercarla. Por nuestras
miradas, nunca sabrías que dormimos en la misma cama la noche pasada y nos
besuqueamos como si el mundo se fuera a terminar si nos deteníamos.
―Para que lo sepas ―dice―. Estoy bien esta vez con despedirme de ti. De verdad,
siento como que ambos hemos terminado. Creo que deberías volver a Paradise,
pero no puedo forzarte a ir a casa si no quieres hacerlo.
Su mamá toca la bocina, recordándonos que la realidad siempre está a la vuelta
de la esquina lista para abofetearnos en la cara.
Le señalo el coche de su mamá y le doy una pequeña sonrisa.
―Mejor te vas.
Se alejó otro paso, pero no me dio la espalda.
―Mantente fuera de problemas, joe. En serio.
No quito mis ojos de ella mientras entra en el coche de su mamá y se alejan. El
arrepentimiento tiraba contra mí. Hay algunas cosas que no podemos cambiar
aunque lo queramos.
miley es recogida por sus padres, su hermana y su hermano. Después de escuchar
la historia de taylor, la mamá de miley tuvo que sacar un pañuelo de su bolso
para que su propio maquillaje no se corriera. Después de eso, toda la familia
metió a tay en su van. Creo que acaban de adoptar a la silenciosa chica
tatuada. kevin se fue justo después de ellos, cuando su hermano mayor vino para
llevarlo en coche.
Re-COMENZAR está oficialmente acabado. Supongo que es momento de que piense que
voy a hacer ahora. Una cosa es segura ―tengo que irme lejos. Esta vez Chicago
es demasiado cerca. No estaba bromeando cuando le dije a demi que iba a ir a
Arizona. El problema es, tengo exactamente veinte dólares y sesenta y tres
centavos con mi nombre. Puedo hacer algunos trabajos, habituales trabajos de
construcción si los puedo encontrar, hasta que pueda ahorrar el dinero
suficiente para irme de Illinois.
Tiro mi bolso de lona sobre mi hombro, agradecido detener al menos algunos
dólares con mí nombre. Sé de un camping barato a unas millas de aquí donde
puedo quedarme un par de noches mientras averiguo si hay algún trabajo temporal
que pueda tomar para hacer un poco de dinero en efectivo rápido. Necesitaré al
menos unos cientos para conseguirme un billete de autobús en una sola dirección
a Arizona.
―Hey, joe, ¡Espera!
Me doy la vuelta para encontrar a nick corriendo para alcanzarme.
―¿Perdiste tu autobús? ―pregunto.
―Nah ―se encoge de hombros―. Realmente no tenía un autobús que tomar. Estaba
pensando en, tu sabes… irme contigo ―dice, como si fuera algo que ya hemos
discutidos y quedado de acuerdo. Uhm… no lo creo.
―No, no lo harás. Ve a averiguar donde vive miley y síguela a su casa.
―¿Estás bromeando? La chica me odia.
―Tal vez es porque no limpiaste tus vellos púbicos del retrete.
Sigo caminando. nick no entiende la indirecta, y estoy comenzando a pensar que
hablaba en serio sobre venir conmigo porque continúa siguiéndome.
―Vamos, joe. Ten corazón. Piensa en nosotros como Fred y Barney, Ben y Jerry,
Thelma y Louise. Sabes que quieres.
Me detengo y miro directamente a Nick.
―Thelma y Louise murieron al final de esa peli para chicas.
―Murieron tomados de la mano. ¿No te hizo llorar?
―No.
―Todavía me debes un abrazo, ¿recuerdas?
―No, no lo hago.
―¿Así que me vas a dejar desamparado aquí? ¿Qué, tienes miedo de que vaya a
arruinar tu estilo?
―No tengo estilo, nick. Ve a casa. ¿Tienes casa, no es así? ―él no responde―.
Le dijiste a Damon que ibas a ir a casa.
―Mentí.
Mierda.
―Si no te has dado cuenta todavía, tampoco tengo una casa a donde ir. Voy a
acampar, así al menos puedo tener un lugar para hacer las cuatro necesidades:
cagar, ducharme, afeitarme y dormir.
―Genial.
―No hay nada genial en eso ―puedo decir que nick no me va a dar tregua.
Él es como un maldito perro perdido que me está siguiendo. Le echo un vistazo.
Normalmente tiene una expresión de arrogante hijo de perra, pero no ahora.
Ahora parece preocupado, como si tuviera miedo de que lo vaya a abandonar e
irme solo.
Sigo caminando, sintiendo un deja vu. Demi me siguió fuera del campus y mira donde me
llevó eso.
nick camina a mi lado. No le digo que se vaya, porque creo que el tipo está
asustado de ser dejado solo.
―Gracias, joe ―dice después de un momento.
―Solo… no me hagas enojar ―le digo.
―No lo haré. Lo prometo.
Nos lleva casi una hora caminar al Camping del Campista Feliz. Me registro y
pago a la señorita en la oficina por nuestro sitio de camping que me cuesta
siete dólares por día. Me costaría veintidós si requería un chorro de agua,
pero puedo ir al baño comunitario para eso.
Sin importar cuán barato es el lugar, tengo que ir a conseguir algo de dinero
en efectivo rápido. Una vez que el verano en Illinois se acaba, el invierno se
arrastra a toda velocidad. Me congelaré el trasero y moriré si no me dirijo a
Arizona para entonces.
Cuando está oscuro y hemos comprado un par de hot dogs en la pequeña tienda
local, la familia en el sitio al lado de nosotros nos da algunos pedazos de su
madera y enciende fuegos. Tengo que amar la generosidad de los campistas.
Después de que me lavé en el área del baño/ducha comunitaria del Camping del
Campista Feliz, saco una manta ligera que compré cuando estaba viviendo en la
casa de Rio.
―Aquí ―digo, entregándosela a nick―. Podemos turnarnos los días que la usamos.
―Estoy bien ―responde.
Miro como nick enrolla una de sus camisetas para hacer una almohada, luego saca
un par de chándales de su bolso de lona y los pone sobre su cabeza, haciendo un
círculo en medio de donde está su boca.
―¿Por qué demonios estás usando pantalones en tu cabeza? ―pregunto―. Te ves
ridículo.
―No voy a arriesgarme a quemarme con el sol o a que un mosquito me pique en la
cara otra vez. Tengo un par extra de bóxer si quieres cubrir tu cara. No están
lavados, pero…
―No gracias ―solo pensarlo me hace querer vomitar.
Gracias a Dios que estamos asignados a un camping cubierto de hierba. Extiendo
la manta sobre el piso. Un saco de dormir sería genial, pero estoy feliz de
tener mi pequeño sitio de tierra por la noche sin tener que preocuparme de ser
arrestado por los polis o ser molestado por otras personas sin hogar.
―De verdad, nick, ¿por qué estás aquí? ―pregunto―. Quiero decir seriamente,
hombre, ¿cuál es tu historia?
―No tengo una historia ―dice nick, levantándose los pantalones de su cara―. Me
escuchaste las cuatro semanas pasadas contar todos los detalles sórdidos. Me
emborraché, robé un coche, y lo conduje dentro del lago. Fin de la historia.
Gira su espalda hacia mí y encara la dirección contraria.
Miro fijamente hacia el cielo, las estrellas y la luna iluminando el universo
sin fin.
Donde sea que estédemi , esté en Paradise o en España, estará mirando a la
misma luna y las mismas estrellas. ¿Siquiera pensará en mí? ¿Recordará la noche
que pasamos en el castillo o la noche pasada cuando dormimos en los brazos el
uno del otro? O ¿solo recordará las veces que discutimos y tratamos de
alejarnos, porque era más fácil que admitir o aceptar lo que realmente estaba
pasando entre nosotros? Maldición. Mejor consigo controlarme y olvido a demi
lovato. Esta es mi vida aquí en este pequeño pedazo de tierra rentado de siete
dólares… miro hacia nick… y no parece como que la suerte en mi vida va a
mejorar en algún tiempo pronto.
La mayor tortura ahora mismo es saber que no dormiré mucho. Cuando todo está
tranquilo y solo estoy acostado en la noche, es cuando mi mente se pregunta
cosas que no tengo derecho a pensar.
―Fue el coche del novio de mi mamá ―dice nick, su voz cortando a través del
silencio. Había estado tan tranquilo la hora pasada que pensé que estaba
durmiendo. Supongo que debería saberlo mejor, ya que no estaba roncando.
―Él hizo las maletas y nos dejo hace cinco años y pensé que se había ido para
bien. No puedo creer que lo haya aceptado de regreso. ¿Quieres saber lo que
hacía?
―No tienes que decirme. ―No soy de los que curiosean en los asuntos de otras
personas, porque no quiero que ellos curioseen en los míos.
Miro a nick, que tiene sus palmas presionando sus ojos. Nunca lo había visto
tan serio.
―Cuando mi mamá no estaba en casa solía tocarme.
―Joder, nick. Eso es algo grave de mierda.
―Cuéntame sobre eso ―el silencio llenó el aire, y no dijo nada más por un
rato―. Al principio realmente no entendía lo que estaba pasando, como si mi
cerebro no
pudiera envolverse alrededor de la realidad de lo que estaba pasando. Solo
tenía doce cuando eso comenzó. Para el momento en que el cabrón se separó, solo
quería borrarlo de mi mente y olvidar que nunca ocurrió. No le dije a nadie.
Pero cuando apareció en Marzo y mi mamá dijo que lo invitó a vivir con
nosotros, me volví loco.
―¿Le dijiste a tu mamá lo que te hizo?
―Sí, pero se enojó bastante y me llamó un mentiroso. La primera noche en que el
tipo se mudó de regreso, me emborraché, robé su coche, y lo conduje al lago. Mi
mamá ni siquiera fue a la corte. Oí que se casó con el bastardo. Damon dijo que
podía unirme al programa de Nuevo Comienzo en vez de cumplir un tiempo de
libertad condicional. Le prometí que volvería a casa y arreglaría las cosas con
mi mamá, pero eso no va a pasar nunca. Ella eligió confiar en su novio por
sobre su hijo.
―Ni siquiera sé qué decir. ―De algún modo la historia de nick me hizo sentir
como si todas las cosas por las que he pasado no fueran nada.
―No tienes que decir nada. No te dije que me tengas compasión.
―¿Damon sabe lo que ese tipo te hizo?
―Nah.
―Deberías habérselo dicho.
―Sí, bueno deberías haberle dicho a tus padres la verdad sobre la noche en que
tú no golpeaste a demi con tu coche, pero no tuviste las agallas.
Un destello de arrepentimiento me hizo tensarme.
―Tienes razón ―admití―. Pero prometí que me callaría.
―Sí, bueno, yo le prometí a ese cabronazo que nunca le diría a mi mamá lo que
me hizo, pero no mantuve esa promesa. Ya no tengo opciones, joe. No puedo
volver a casa. Será diferente para ti.
―¿Qué estás diciendo?
nick se sienta.
―Estoy diciendo que tienes posibilidades que yo no tengo. Demonios, solo porque
tu mamá tenga alguna adicción a las drogas pre-escritas y quiera actuar como
que todo es perfecto y tu viejo sea un coño, no quiere decir que tengas que
darte por vencido con ellos ―nick me da la espalda otra vez―. Si fuera tú…
―Sí, bueno no eres yo ―lo corté duramente.
Me levantó y camino alrededor del camping, enojado conmigo mismo, con nick, con
selena y con todo el mundo en general. Estoy feliz de que la mayoría de las
personas esté durmiendo y el lugar esta tranquilo excepto por el crujir del
fuego y los bajos susurros de algunos campistas todavía despiertos.
Recorro en círculos el camping cinco veces, todo el tiempo pensando sobre lo
que nick dijo. La indecisión reemplazó mi rabia. Cuando comencé a caminar más y
más rápido, locos pensamiento corrieron por mi cabeza. Pronto empecé a correr.
Mientras más rápido corría, mi mente corría más carreras con pensamientos de lo
que fue y lo que pudo haber sido. No, no puedo, me dije. Pero ¿y qué si lo
hago?
Regresé a mi pequeña pieza de tierra rentada y veo que Nick está acostado ahí,
durmiendo sobre la tierra. Es como mirarme a mí mismo de muy lejos, y es
patético ―soy patético. Tengo toneladas de arrepentimientos, provenientes de mi
temor a ser rechazado por las personas que me importan. No quiero estar solo.
No quiero que mi familia crea que me di por vencido con ellos. Tampoco quiero
que demi crea que me di por vencido con nosotros. Mi boca se seca y mi corazón
está corriendo como si comprendiera a donde voy a ir.
Voy a volver a Paradise.
Voy a regresar a casa.