El hogar del joven matrimonio lovato /jonas estaba en la villa de Tarrytown
a 25 millas al norte de Manhattan sobre el Río Hudson.
La mansión de estilo Victoriano era espaciosa y decorada con un excelente
buen gusto en todas sus habitaciones. También contaba con alberca muy bien
equipada, amplio estacionamiento, inmensos jardines, cancha de tenis, en fin.
En el área de comedores, selena, la ahora ama de llaves, recibía las
últimas órdenes de la señora de la casa que luego se retiró a su habitación
para alistarse.
Alrededor de las 6 de la tarde, joseph llegó después de estar ausente de su
"hogar" en los últimos meses, ya que al recibir el nuevo puesto en la
directiva de las empresas de su padre político, le era más fácil estar cerca y
por eso se consiguió un departamento en la Sexta Avenida de la gran manzana.
Más de inmediato, pudo notar el toque femenino en el lugar. Deshaciéndose
de su corbata caminó escaleras arriba y se dirigió a su alcoba para estar
presentable y a tiempo para la reunión con sus padres.
Cada uno en sus habitaciones privadas, hacía lo suyo. Después de un rato, demi
daba los últimos retoques a su peinado cuando escuchó unos suaves golpecitos en
la puerta. Se levantó y acomodándose su cabello, atendió.
-El señor pregunta si ya está lista porque ya llegaron los invitados -le
informó una de las empleadas.
-Sí, ya voy para allá -le contestó y la morena pasó a su lado y la muchacha
cerró la puerta de la habitación. Una seguida de la otra, caminaron por el
pasillo y a distancia se distinguía la baranda que unía a dos hileras de
escaleras, unas pegadas a la pared izquierda y la otra a la derecha, la
empleada siguió su camino sola porque demi se paró ahí unos minutos para
divisar hacia abajo a sus padres, suegros y a joseph. Luego al tener las
miradas de todos, comenzó a caminar para descender por el lado izquierdo; al
llegar a la mitad de las escalinatas, vio a su padre que se levantaba para ir a
su encuentro con los brazos abiertos.
-Pero mírate, ¡si estás hermosa! -le complementó el hombre aquel
admirándola de pies a cabeza, la morena sonrió abiertamente y se arrojó a sus
brazos llamándolo...
-¡Papá! -y dejando un beso en la mejilla.
-¡demi de mi corazón, cuanto tiempo sin verte! -la tomó de la cara, la miró
y después le dio un beso en la frente. Los demás por supuesto ya venían a su
encuentro. demi se separó del abrazo de su padre para arrojarse a los brazos de
su madre.
joseph por su parte, parecía estatua de marfil, no se movía ni parpadeaba
hasta que su madre lo trajo a tierra cuando se colgó de su brazo y le dijo
fascinada de la presencia de la morena.
-¡Ay, hijo! Ya me imagino lo feliz que has de ser con tu mujer, ¡sí es
divina! quién hubiese imaginado que aquella chiquilla "rara", se
convertiría en esto -el castaño pensaba lo mismo, y tuvo que mentir…
-Sí, Madre, lo soy verdaderamente. demi, es muy buena… esposa.
-Me alegro hijo, porque así también me quitas un gran peso de encima por
ciertos rumores que se han escuchado -y se alejó de él porque ahora era el
turno de saludar al matrimonio mayor de los jonas que también no dudaron en
complementarla pero dejando a su hijo completamente congelado.
Después de que joe les ofreciera algo de tomar, él bebió su copa tan rápido
para pasarse la segunda impresión causada, porque no sólo la veía bella en ese
vestido de color fiusha si no que la morena hablaba con genial soltura, además
de que actuaba con tal naturalidad como si de verdad entre ellos hubiera una
relación porque a él, le sonreía, le bromeaba, lo envolvía en la conversación,
pero el castaño estaba en la "le la" mirándola y ahora el que respondía
escuetamente "si ó no" era él.
La hora de la cena llegó, y todos fueron conducidos a la mesa. Los tres
matrimonios en sus respectivos lugares degustaron de los excelentes alimentos
que la señora de la casa había ordenado y por supuesto más halagos no faltaron…
-demi, hija, no cabe duda que el matrimonio te ha asentado de maravilla, no
sólo estás bellísima, sino que sabes cómo manejar tu hogar -fue el elogio por
parte de Rose.
-Creo que mejor elección no pudimos haber hecho. joe, te felicito, sólo
estamos esperando por la noticia.
-¿Cuál noticia? -preguntó rápidamente el castaño mirando a demi, porque
como toda la velada ella se la había pasado contestando pues se imaginó que
también tenía la respuesta para eso.
-Vamos, hijo. Ya van a cumplir dos años de casados y cada día amanecemos
con la esperanza de la buena nueva -joe se limpió la garganta comprendiendo
hacia donde se dirigían las palabras de su padre.
-Bueno… pues…
-Lo que pasa, Richard, es que queremos esperar un poco más, ¿tú sabes?
Estamos taaan enamorados que, el egoísmo nos ha invadido un poquito y queremos
seguir disfrutándonos el uno del otro, ¿verdad, querido? -dijo melosa su
salvadora esposa y regalándole una sonrisa a su marido.
-Ah, sí, eso es -respondió aquel mirando los labios de la morena.
-Pues yo no estoy de acuerdo -respingó Rose-. Además con todas esas
postales de maravillosos paisajes que nos han hecho llegar, por más, era para
que estuvieran trabajando arduamente en ello -finalizó pícaramente haciendo que
el pobre de su hijo escupiera el trago de champagne que se había llevado a la
boca.
-Madre, por favor.
-¿Qué tiene de malo, joe? Son un matrimonio y joven, así que, no me hagas
quedar mal ni esperar más; así que, ¡échale ganas! -le chasqueó los dedos y el
castaño increíblemente se sonrojó, pero demi escondió una sonrisa burlona al
ver la cara de contrariedad de su marido.
-Y hablando precisamente de que pronto cumplirán su segundo año y debido a
que nosotros anduvimos de viaje en su aniversario pasado y nos lo perdimos, nos
gustaría celebrarlos con una fiesta y por supuesto con un viaje de segunda luna
de miel -fue la madre de DEMI quien sugirió.
-Bueno... es que… veras, Mamá -ahora fue la morena quien titubeó porque
ella tenía otros planes y el que fungía como esposo no estaba incluido pero no
contaba con la astucia del susodicho.
-Por mí no hay problema -contestó joseph prontamente aprovechando la
perturbación de su esposa que se volteó de inmediato a él abriendo tremendos
ojos más aquel afirmó-. Al contrario, a mí en lo personal me encantaría -y le
sonrió seductor y le guiñó un ojo.
-Entonces no se diga más, y como el 25 es martes, lo organizaremos para el
día sábado 22. ¿Qué les parece?
-Perfecto -volvió a responder el castaño tomando la mano de su esposa que
tuvo que improvisar la cara al sentir el contacto de aquellos suaves y carnosos
labios sobre su piel cuando se la besó.
La velada continuó de lo más agradable porque al terminar el postre, en
grupos se separaron; las damas se quedaron en la sala y los caballeros se
retiraron al despacho porque Gerard quería saber como iban los negocios ahora
que joseph estaba a cargo pero al estar solos también insistió en para cuándo
la llegada de los nietos.
La hora de los matrimonios mayores llegó y en lo que se despedían y salían,
Richard le pidió a su hijo unos minutos en privado; joseph lo siguió y
escuchaba con atención lo que su progenitor le recomendaba.
Mientras tanto demi ya estaba sentada en el sofá, se deshacía de las
zapatillas y se quitaba los aretes. Luego tomó sus zapatos y descalza caminó
escaleras arriba, no había subido ni los primeros peldaños cuando…
-demi, ¿podemos hablar? -la morena se giró sobre su eje y quedó de frente a
joseph que estaba al pie de la baranda.
-Estoy verdaderamente cansada y me gustaría ir descansar. No te molesta,
¿si lo dejamos para mañana?
-No, por supuesto.
-Bien -y sin decir buenas noches, la morena se giró y retomó su camino
seguida nuevamente por la mirada del castaño.
demi llegó a su recámara y después de deshacerse de su atuendo, maquillaje
y tomar un ligero baño, se metió a la cama y mientras se abrazaba a su
almohada, recordaba lo dicho por su suegra… ¡Échale ganas!... y volvió a
sonreír burlona de la cara de su esposo. Más dijo-. Si supieran -y cerró los
ojos.
joseph por su parte, estaba sentado sobre su cama y pensaba en su esposa,
en lo hermosa que la vio por la tarde y lo bella que se veía para la cena pero
lo que más le había impresionado era la seguridad con que se desenvolvió; su
delgada figura seguía siendo parte de ella, pero algo la hacía verse diferente.
Poniendo sus manos en la nuca, se dejó caer toscamente sobre el colchón y
perdió su mirada en el techo y comenzó a comparar a la chica de dos años atrás
y a la mujer que se le presentó en la oficina y al recordar la escena se dio un
tope en la frente con su puño por el olvido… jonas, que ya no la buscó ni mucho
menos le llamó. Se levantó rápidamente, buscó el celular y le marcó y por
supuesto la querida, se le molestó.
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A la mañana siguiente, en el desayunador del jardín, demi ya le esperaba
con los alimentos listos.
-Buenos días -saludó el castaño mientras ocupaba su lugar.
-Buenos días -contestó la morena con indiferencia. La empleada acercó el
plato de frutas para el señor y cuando se retiró- Y bien, ¿de qué quieres
hablar?
-De nosotros, por supuesto -dijo muy seguro antes de tomar de su jugo.
-¿Nosotros? ¿Es que acaso hay un "nosotros" entre tú y yo? ¡Oh!
Ya entiendo, tal vez lo que quieres preguntar es ¿Qué pasará?... Pues bien,
NADA, tú seguirás con tu vida y yo con la mía. Seguiremos como hasta ahora,
siendo dos completos extraños que sólo fingen ser la pareja ideal y que por
supuesto el amor lo tenemos a flor de piel -actuó con ironía.
-¿Y pensaste en lo que dijeron anoche?
-¿Con respecto a los hijos? Yo no tengo el problema.
-Eso quiere decir que…
-¡No te aloques! Eso no quiere decir nada.
-¿Y cómo lo resolveremos? Porque sabes que insistirán con lo mismo.
-¡¿Cómo?! ¿Ya se te acabaron las ideas tan pronto? ¡Increíble! pero bueno
esta vez te ayudaré porque sabía de antemano que llegaríamos a este punto… ¿Has
oído hablar de la Inseminación Artificial? -le informó y al castaño le pareció
una idea descabellada.
-¡¿Estás loca?! -se expresó sintiéndose ofendido.
-Entonces ¿cómo has pensado resolverlo?
-Bueno, pues como todas las parejas normales lo hacen -dijo con descaro.
-Ahora el qué se ha vuelto loco ¿eres tú?
-¿Por qué? -preguntó "inocentemente" echándose hacia tras y
sonriendo de lado, pero su esposa lo miró profunda y duramente.
-Por lo que veo, no sólo has perdido la razón si no la memoria -se tocó
ligeramente la sien- ¿No me digas que ya lo olvidaste? -le preguntó sardónica y
aquel no dijo ni hizo nada- Bueno, por lo visto me obligas a recordártelo…
¿Cómo fue? -fingió hacer memoria- ¡Ah sí!… Aunque en este momento no recuerdo
la palabra que empleaste, pero SÍ me recalcaste que "Nunca volverías a mi
cama aún así fuera la última mujer sobre la faz de la tierra"… Entonces
¿Qué pasó? ¿Ya acabaste con todas y ahora sólo quedo yo como tu última opción?
-pujó sardónica- ¿Crees que será tan fácil convencerme sólo porque nuestros
padres así lo quieren? -le miró con rivalidad más le confirmó- Pues NO… porque
esos tiempos donde la estúpida de demi permitía que hicieran con ella lo que
quisieran, ¡se acabaron! -se levantó de la mesa y caminó a su alrededor, pero
cuando pasó a sus espaldas se detuvo y se puso exactamente detrás de él, y se
inclinó para hablarle sensualmente en el oído-. Ahora acabo de recordar la
palabra exacta… "frígida" fue como me llamaste. ¿Qué te hace pensar
que no lo sigo siendo? -pero el castaño frunció el ceño y levantando una ceja,
la alcanzó a ver de reojo pero cuando giró su cabeza para mirarle directamente
a los ojos, la morena se enderezó y le sugirió-. Si quieres dar el hijo que tu
padre te pidió… ¡Búscate a otra!... porque ahora la que te dice que en tu cama
nunca me verás, ¡esa soy yo! -pero la morena se hizo hacia atrás porque joseph
también se levantó y superándola por supuesto en altura, la confrontó…
-¡Estás equivocada! no sólo mi padre lo sugirió si no que el tuyo -lo
exigió.
-¿Ah, sí? Bueno, entonces el único modo para hacerlo y "complacerlos
como siempre" es como te lo propuse. Así que, por mí no hay problema, ¿Tú
qué dices? -le sonrió con reto.
-Que ya encontraré otra mejor solución -la miró con descaro de arriba abajo
más le aportó-. Entiendo que estés molesta por lo que te dije, pero… creo que a
ti también se te olvidó algo "querida" -repuntó irónico acercando su
rostro al de ella- que tú tampoco te portaste muy bien que digamos -y demi
advirtió la molestia en el rostro de aquel más no se dejó amedrentar de la
mirada profunda que el castaño le dedicaba y ella apenas pudo pasar saliva.
Continuara...
mmmm que interesante esos se aman pero no se han dado cuenta siguelllllllllllllllllllla pronto saludos
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