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Mi nombre es Yesennia ... subo adaptaciones jemi en youtube pero aveces como son largas lo subo a este blog este es mi canal http://www.youtube.com/channel/UC93vtXRXWvbXxe_1js_HRJg/videos?flow=grid&view=0 ...
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jueves, 21 de marzo de 2013

Unfaithful capitulo 1 - jemi en español

 
Unfaithful

CAPITULO 1

El teléfono empezó a sonar cuando Demi, después de dejar a los mellizos acostados, bajaba las escaleras. Maldijo entre dientes, se colocó sobre la cadera al pequeño Frankie y bajó apresuradamente los últimos escalones para descolgar el teléfono del recibidor. Se detuvo paralizada al verse reflejada en el espejo que había sobre la mesita del teléfono.
«¡Dios mío, estás hecha un desastr...
e!», se dijo con desconsuelo. El pelo, de un castaño oscuro y recogido en un moño medio despeinado, estaba húmedo y le caía sobre la frente. Tenía las mejillas coloradas y la camisa azul claro mojada en varios sitios, allí donde sus tres hijos, a los que acababa de bañar, la habían salpicado. Frankie empeoraba el aspecto de su madre todavía más tirando de los botones de su camisa, esforzándose por descubrir uno de sus pechos. Si ya normalmente era un niño inquieto, en aquellos momentos estaba, además, cansado e impaciente.
-No -le dijo Demi con dulzura pero con firmeza, quitándole la mano de la camisa- Espera.
Besó su cabecita y descolgó el teléfono, sin dejar de fruncir el ceño ante lo que veía en el espejo;
-¿Diga? -dijo distraídamente, sin darse cuenta de la pequeña pausa que hizo la otra persona antes de responder.
-¿Demi? Soy Miley.
-¡Hola, Miley!
Demi hizo un gesto de sorpresa y se relajó al escuchar a su amiga, y, al hacerla, se dio cuenta de que, hasta ese momento, había estado muy tensa, lo que hizo que volviera a ponerse tensa de nuevo. Estaba perpleja, últimamente, se había sorprendido muy tensa demasiadas veces.
-¡Frankie, por favor! ¡Espera!
El niño gruñó y ella, en broma, le devolvió otro gruñido. En sus ojos se reflejaba todo el amor y la alegría que sentía por su hijo. Era el más exigente de sus hijos y el de peor carácter, pero lo quería tanto como a los gemelos. ¿Cómo no iba a quererlo si tenía los mismos ojos de su padre?
-¿Todavía no has acostado a esos mocosos? -dijo Miley con un suspiro.
No se molestaba en ocultar que, para ella, los niños eran un incordio. Aunque era el modelo de mujer triun¬fadora, no tenía tiempo para los niños. Era alta y pelirroja, y su vida transcurría en un nivel muy diferente al de Demi. Miley era la sofisticada mujer de mundo, mientras que Demi era la abnegada ama de casa y madre de familia.
Pero era la mejor amiga de Demi. En realidad, era la única amiga que Demi había conservado desde los tiempos del instituto. La única que vivía en Londres, como Joe y ella. Las demás, por lo que ella sabía, seguían viviendo en Cheshire.
-Dos ya están en la cama y uno está a punto -dijo Demi-. Frankie tiene hambre y está impaciente.
-¿Y Joe? ¿Todavía no ha llegado?
Demi detectó el tono de desaprobación de su amiga y sonrió. A Miley no le gustaba Joe. Saltaban chispas entre ellos cada vez que se veían.
-No -respondió Demi, y añadió con cierta tris¬teza-: así que puedes meterte con él cuanto quieras, que no te va a oír.
En realidad, era una vieja broma entre las dos amigas.
Demi nunca se había molestado porque Miley le manifestara su opinión acerca de Joe. Siempre había permitido que le dijera a ella lo que no se atrevía a decirle a Joe a la cara. Pero, aquella vez, un extraño silencio siguió su comentario.
-¿Ocurre algo? -le preguntó a Miley.
-Maldita sea -dijo Miley entre dientes- Sí, la verdad es que sí. Escúchame, Demi. No me siento muy mal por hacer esto, pero tienes derecho a...
Justo en aquel momento, un diablillo en pijama apa¬reció en lo alto de la escalera y la bajó a toda velocidad, convertido en piloto de caza y disparando la ametra¬lladora de su avión.
-Necesitamos agua -informó el piloto a su madre, desapareciendo por el pasillo en dirección a la cocina.
-Mira... -dijo Miley con impaciencia-, ya veo que estás ocupada. Te llamo después... o mañana. Yo...
-¡No! -intervino Demi de repente- ¡No cuelgues! -Estaba distraída, pero no tanto como para no darse cuenta de que lo que Demi quería decirle era impor¬tante.
-Espera un momento que voy a ocuparme de estos mocitos.
Dejó el auricular sobre la mesa y fue a buscar a su hijo mayor.
Demi no era alta, pero era esbelta y tenía una bonita figura. Sorprendentemente bonita, teniendo en cuenta que había dado a luz a tres niños. Sin embargo, no era del todo extraño porque, siempre que encontraba tiempo, acudía al gimnasio local, donde nadaba, hacía aerobic y jugaba al bádminton,
-¡Te pillé con las manos en la masa! dijo
sorprendiendo a su hijo con la mano en la lata de las galletas. Lo miró con severidad y el niño se puso colorado- Está bien, pero llévale una a Kate. Y no quiero ver ni una miga en la cama -dijo viéndolo salir corriendo, con una sonrisa triunfal, por si su madre cambiaba de opinión.
-¡A que estás casada con un sinvergüenza! -exclamó Miley-. ¡Maldita sea, Demi, te está tomando el pelo! ¡No está trabajando, está saliendo con otra mujer!
Aquellas palabras golpearon a Demi como un látigo.

-¿Qué? ¿Esta noche? -se oyó decir, sintiéndose como una estúpida.
-No, no esta noche en particular -respondió Miley con pesar- Algunas noches, no sé si muchas o pocas. Lo único que sé es que tiene una aventura. ¡Y todo Londres lo sabe menos tú!
Se hizo el silencio. A Demi se le heló el aire en los pulmones, fue como si le clavaran alfileres en el pecho.
-Perdóname, Demii... -dijo Miley con voz grave, tratando de hablar con suavidad- No creas que me gusta esto, no importa que...
Miley iba a decir qué poco le gustaba Joe y cuánto le gustaría vedo caer, pero se contuvo. No era ningún secreto que no se gustaban mutuamente, y que sólo se soportaban por Demi.
- Y no creas que te digo esto sin estar segura -añadió-. Los han visto en varios lugares. En algún restaurante... ya sabes, demasiada intimidad para que se tratara de una reunión de negocios. Pero lo peor es que los he visto con mis propios ojos. Mi último novio vive en el mismo bloque que Taylor Swift, los he visto salir y entrar muchas veces...
Demi había dejado de escuchar. No dejaba de recor¬dar ciertas cosas, indicios que convertían lo que Miley decía en algo demasiado probable para que pudiera tomárselo como si fuera una simple habladuría. Detalles en los que debía haber reparado hacía semanas. Pero había estado demasiado ocupada, demasiado absorta en sus propios asuntos para darse cuenta. Nunca había desconfiado del hombre cuyo amor por ella y por sus hijos no había puesto en duda jamás.
En aquellos momentos, se daba cuenta de muchas cosas. El frecuente mal humor de Joe, su irritación con ella y con los niños, las numerosas veces que se había quedado en su estudio en lugar de subir a acostarse con ella.
Se estremeció de la cabeza a los pies. Cerró los ojos y recordó que, otras veces anteriores, Joe había querido hacer el amor y ella le había respondido que estaba demasiado cansada.
Pero ella creía que habían solucionado aquel problema. Pensaba que, desde hacía un par de semanas, desde que Frankie dormía sin despertarse en toda la noche y ella estaba más descansada, todo había vuelto a la normalidad.
Sólo habían pasado unas noches desde que hicieran el amor con tanta ternura que Joe se había estre¬mecido entre sus brazos al despertar.
¡Dios... !
-Demi...
¡No! ¡Ya no podía seguir escuchando a su amiga! -Tengo que colgar -dijo con voz grave-, tengo que dar de comer a Frankie.
En aquel momento, recordó algo mucho más dolo¬so que el mal humor de Joe. Recordó el delicado aroma de un caro perfume de mujer que una mañana descubrió en una de las camisas de su marido al recogerle para echarla a la lavadora. Estaba impregnado en el algodón de la camisa. En el cuello, en los hombros, en la pechera. El mismo delicado aroma que Demi había detectado sin reconocerlo desde hacía algunas noches, cada vez que su marido volvía a casa tarde y la saludaba con un beso. En su mejilla, en el cuello, en el pelo...
¡Qué estúpida había sido!
-No, Demi, por favor, espera...
Colgó bruscamente y el auricular se le cayó de las manos, golpeó sonoramente sobre sus piernas y sobre el suelo y quedó a los pies de la escalera. Imaginaba a Joe. Lo imaginaba con otra mujer, teniendo una aventura, haciendo el amor, ahogándose en suspiros...
Le dieron náuseas y se cubrió la boca con una mano, apretando el puño contra sus fríos y temblorosos labios.
El teléfono sonó otra vez. Un llanto cansado que provenía de la cocina se mezcló con el sonido del teléfono. Se puso de pie. Poseída de una extraña calma, levantó el auricular y lo volvió a colgar. Luego, con la misma calma, que no era más que una manifestación del profundo choque que acababa de sufrir, lo agarró, lo dejó descolgado y se dirigió a la cocina.
Nada más terminar su cena, Frankie se durmió. Se tumbó boca abajo, hecho un ovillo, abrazado a un osito de peluche. Demi se quedó mirándolo un buen rato, aunque sin verlo realmente, sin ver nada en absoluto.
Se le había quedado la mente en blanco.
Echó un vistazo a las habitaciones de los mellizos.
Sammy estaba dormido, con las sábanas arrugadas a los pies de la cama, como siempre, y los brazos cruzados sobre la almohada. Se acercó, le dio un beso y lo tapó. De sus hijos, Sam era el que más se parecía a su padre, moreno y con una barbilla prominente, señal de su carác¬ter decidido, como el de su padre. Era alto y fuerte, igual que Joe a la misma edad, tal y como había visto fotos del álbum de su suegra.
Luego, fue a ver a su hija. Kate era muy diferente a su hermano mellizo. Al entrar por la mañana en su habitación, se la encontraba siempre en la misma posi¬ción en que se había dormido. Kate tenía el pelo sedoso y rubio, esparcido sobre la almohada. Era el ojito derecho de Joe, que no ocultaba su adoración por su princesa de ojos azules. Y la pequeña lo sabía y explotaba la situación al máximo.
¿Cómo podía Joe hacer algo que le pudiera doler a su hija? ¿Cómo podía hacer algo que pudiera rebajarlo a ojos de su hijo mayor? ¿Podía ponerlo todo en peligro sólo por el sexo?
¿Sexo? Le dieron escalofríos. Tal vez era algo más que sexo, tal vez era amor, un amor verdadero. La clase de amor por la que un hombre lo traiciona todo.
Pero, tal vez, fuera todo mentira. Una mentira sucia y estúpida, y ella estaba cometiendo con él la mayor de las indignidades con tan sólo suponerlo capaz de algo así.
Pero recordó el perfume, y las muchas noches que había pasado fuera, echándole las culpas al contrato de Harvey's.
¡Maldito contrato!
Se tambaleó y salió de la habitación de Kate para dirigirse a su cuarto, donde, la semana anterior, se habían encontrado de nuevo y habían hecho el amor de una manera muy tierna por primera vez en muchos meses.
La semana anterior. ¿Qué había pasado la semana anterior para que él volviera a ella de nuevo? Que ella había hecho un esfuerzo, eso es lo que había ocurrido. Ella había estado muy preocupada por cómo iba su matrimonio y había hecho un esfuerzo. Había dejado a los niños con su madre y había cocinado el plato favorito de Joe. Se había puesto un vestido de seda negro y habían cenado con velas.
Sin embargo, recordó la tensión del rostro de Joe al estar desnudos en la cama, una tensión que él achacaba a menudo al estrés, y sintió un escalofrío.
Cerró la puerta y se dirigió al cuarto de estar. Se daba cuenta de muchas cosas, cosas que en su estúpida ceguera no había visto hasta entonces.
La fuerza con que la había agarrado por los hombros,en un intento desesperado, pero evidente de guardar distancias. La triste mirada de sus ojos grises mientras observaba su boca. El suspiro con que había recibido su confesión: «Te quiero, Joe», le había dicho, «siento mucho que haya sido muy difícil vivir con¬migo».
Joe había cerrado los ojos y tragado saliva, frunciendo los labios y apretando los puños sobre sus hom¬bros hasta que ella sintió dolor. Luego, la había estrechado entre sus brazos y había hundido el rostro en su cuello, pero no había dicho una palabra, ni una sola palabra; Ni una disculpa, ni una declaración de amor, nada.
Pero habían hecho el amor con mucha ternura, recordaba con un dolor que recorría todo su ser. Fuera cual fuese su relación con la otra mujer, todavía lo deseaba con pasión, con una pasión que no podría sentir por ningún otro hombre.
¿O tal vez sí? ¿Qué sabía ella de los hombres? Había conocido a Joe con diecisiete años. Había sido su primer amante, su único amante. El...
la no sabía nada de los hombres.
Y, por lo visto, nada de su marido. 
 
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Haunted - prologo - capitulo 1 - jemi en español




Haunted

 (Sinopsis para las que no leyeron)

Aquí esta el link del canal donde esta la sinopsis .
 
 
Capitulo 1:

PRÓLOGO

—No voy a ir contigo.
Su voz invadió el silencio de la habitación y Joe se enderezó para mirarla.
—¿Qué? ¿Qué quieres decir con que no vas a venir conmigo? Llevas semanas trabajando en esto, ¿qué tienes que hacer antes de marcharte? ¿Y de cuánto tiempo estás hablando? ¿De mañana? ¿Del miércoles? Necesito que estés allí, Demz, tenemos mucho que hacer.
...
Demi negó con la cabeza.
—No. Quiero decir que no voy a ir a Japón. Ni hoy, ni la semana que viene, ni nunca. Ni tampoco a otro sitio.
No podía marcharse.
No podía empaquetar sus cosas y marcharse a Japón. Joe volaría a Japón. Ella no. Ella no iría a ningún sitio. Otra vez no. Sería la enésima vez que lo hiciera durante el agitado tiempo que habían pasado juntos. No podía volver a hacerlo.
Él metió una camisa en la maleta y se volvió hacia ella con expresión incrédula.
—¿Lo dices en serio? ¿Te has vuelto loca?
—No. Nunca he hablado más en serio. Estoy harta —le dijo—. No quiero hacerlo más. Estoy cansada de que me digas «vamos», y que lo único que yo te pregunte sea «¿adónde?». Me dices que tienes que cambiar de lugar y yo te ayudo a hacerlo… En cualquier idioma, en cualquier país, en el sitio donde hayas decidido ir.
—Eres mi secretaria personal, ¡es tu trabajo!
—No, Joe. Soy tu esposa, y estoy cansada de que me trates como a cualquier otro empleado. No permitiré que sigas haciéndolo.
Él la miró un instante, se pasó la mano por el cabello y miró el reloj antes de guardar otra camisa.
—Has elegido un mal momento para tener problemas conyugales —se quejó él.
—No es un problema —dijo ella, tratando de mantener la calma—. Es un hecho. No voy a ir, y no sé si estaré aquí cuando regreses. No puedo soportarlo más, y necesito tiempo para pensar qué quiero hacer.
Él arrugó la camisa entre las manos, pero a ella no le importó. No había sido ella quien la había planchado. Solían llevar la ropa a la lavandería. Ella estaba demasiado ocupada asegurándose de que todo funcionara correctamente.
—Diablos, Demz, has elegido el peor momento.
Joe tiró la camisa dentro de la maleta y se acercó a la ventana. Pasó la mano sobre el cristal y contempló el horizonte londinense.
—Sabes lo que esto significa para mí. Sabes lo importante que es ese contrato. ¿Por qué hoy?
—No lo sé —dijo ella—. Quizá haya llegado al límite. Estoy harta de no tener vida propia.
—¡Tenemos una vida en común! —se quejó él, y se acercó a ella—. Una buena vida.
—No, siempre estamos trabajando.
—¡Y tenemos mucho éxito!
—En el ámbito laboral, estoy de acuerdo. Pero eso no es vida —lo miró fijamente a los ojos, para demostrarle que no la intimidaba—. Nuestra vida personal no es un éxito porque no la tenemos, Joe. No hemos ido a ver a tu familia en Navidad, hemos trabajado el día de Año Nuevo… Por favor, ¡si vimos los fuegos artificiales desde la ventana del despacho! ¿Y sabías que hoy es el último día para quitar los adornos navideños? Ni siquiera los hemos puesto, Joe. No hemos celebrado la Navidad. Todo ha sucedido a nuestro alrededor mientras nosotros trabajábamos. Y yo quiero algo más que eso. Quiero una casa, un jardín, tiempo para dedicarles a las plantas, para tocar la tierra con las manos y oler las rosas —bajó el tono de voz—. Nunca nos detenemos a oler las rosas, Joe. Nunca.
Él frunció el ceño, suspiró y miró el reloj.
—Tómate tiempo libre, si es eso lo que necesitas, pero ven conmigo, Demz. Date un masaje, ve a ver un jardín Zen, pero por favor, basta de tonterías.
—¿Tonterías? No puedo creerlo, Joe. No has escuchado ni una palabra de lo que te he dicho. No quiero ir a visitar un jardín Zen. No quiero que me den un masaje. No voy a ir. Necesito tiempo para pensar, para decidir qué quiero hacer con mi vida, y no puedo hacerlo contigo a mi lado, caminando de un lado a otro de la habitación del hotel a las cuatro de la mañana, tratando de contagiarme tus ansias de poder. No puedo hacerlo y no lo haré.
Él se pasó la mano por el cabello oscuro otra vez, y después metió la bolsa de ropa sucia y los zapatos que estaban junto a la cama en la maleta y la cerró.
—Estás loca. No sé qué te pasa. Será el síndrome premenstrual o algo. Y, en cualquier caso, no puedes marcharte sin más, tienes un contrato.
—¿Un con…? —ella soltó una carcajada—. Pues demándame —dijo con amargura. Se volvió y salió de la habitación.
Todavía estaba oscuro, y las luces de la ciudad se reflejaban sobre el río. Ella contempló la vista desde el salón y después cerró los ojos.
Oyó que él cerraba la cremallera de la maleta y que la arrastraba por el suelo.
—Me voy. ¿Vas a acompañarme?
—No.
—¿Estás segura? Porque si no lo estás, basta. No esperes que vaya tras de ti, a suplicarte.
Ella estuvo a punto de reírse, pero se le estaba partiendo el corazón.
—No espero que lo hagas.
—Bien. ¿Dónde está mi pasaporte?
—En la mesa, con los billetes —dijo ella sin volverse, y esperó, conteniendo la respiración.
¿A qué esperaba? ¿A recibir una disculpa? ¿A escuchar un «te quiero»? No, eso nunca. No podía recordar cuándo se lo había dicho por última vez, y sabía que no se lo diría en aquellos momentos. Oyó sus pasos y el ruido de las ruedas de la maleta sobre el suelo. Escuchó cómo recogía los billetes y el pasaporte, y después, el ruido de la puerta al abrirse.
—Última llamada.
—No voy a ir.
—Muy bien. Como quieras. Ya sabes dónde encontrarme cuando cambies de opinión —hizo una pausa, respiró hondo y cerró la puerta.
Ella permaneció inmóvil y, cuando escuchó el sonido del ascensor, se apoyó en el borde del sofá y suspiró.
Se había marchado. Él se había marchado y no había tratado de convencerla para que cambiara de opinión.
Sólo le había dicho que estaba incumpliendo el contrato.
Lo único que ella quería era tiempo para pensar sobre la vida que compartían y, puesto que había decidido no acompañarlo, ¡él ignoraba el matrimonio y sólo se centraba en el maldito contrato!
—¡Maldito seas, Joe! —gritó ella, pero se le quebró la voz y rompió a llorar con tanta fuerza que le dieron arcadas.
Se dirigió al baño y se sentó en el suelo, apoyándose contra la pared.
—Te quiero, Joe —susurró—. ¿Por qué no me has escuchado? ¿Por qué no nos has dado una oportunidad?
¿Se habría marchado con él si hubiera cambiado su vuelo, le hubiera dicho que la amaba, la hubiera tomado entre sus brazos y le hubiera pedido perdón?
No. Y, en cualquier caso, Joe no solía hacer ese tipo de cosas.
Podía haber seguido llorando, pero no quería darle tal satisfacción. Se lavó la cara, se cepilló los dientes y se retocó el maquillaje. Después, regresó al salón y descolgó el teléfono.
—¿Jane?
—¡Demi, cariño! ¿Cómo estás?
—Mal. Acabo de dejar a Joe.
—¿Qué? ¿Dónde?
—No… Lo he dejado. Bueno, en realidad, me ha dejado él a mí.
Se hizo un silencio y, después, Jane blasfemó en voz baja.
—Está bien. ¿Dónde estás?
—En el apartamento. Jane, no sé qué hacer…
—¿Dónde está Joe?
—De camino a Japón. Se suponía que iba a ir con él, pero no podía.
—Ya. Quédate ahí. Voy ahora mismo. Haz la maleta, te quedarás conmigo.
—Ya la tengo hecha —dijo ella.
—Seguro que no has metido vaqueros, ni el chándal ni las botas. Tienes una hora y media. Recoge todo lo necesario y mete ropa de abrigo, que aquí hace mucho frío.
Tras despedirse, ella regresó al dormitorio y observó la maleta que estaba sobre la cama. Ni siquiera tenía pantalones vaqueros. Ni el tipo de botas a las que Jane se refería.
¿O sí?
Rebuscó en el fondo del armario y encontró unos vaqueros viejos y unas botas que no recordaba tener.
Sacó los trajes de chaqueta y los zapatos de tacón de la maleta y metió las botas, los vaqueros y su pantalón de chándal favorito.
Su foto de boda estaba sobre la mesilla y, al verla, recordó que ni siquiera se habían tomado unos días para irse de luna de miel. Habían hecho una breve ceremonia civil y durante la noche de bodas habían hecho el amor hasta la extenuación.
Ella se había quedado dormida entre sus brazos, como siempre, pero curiosamente también se había despertado de la misma manera, porque por una vez él no se había levantado antes para trabajar.
¡Cuánto tiempo había pasado desde entonces!
Demi tragó saliva y dejó de mirar la foto.
 Después, llevó la maleta hasta la puerta y miró a su alrededor. No quería nada más, ningún otro recuerdo de él, de su casa ni de su vida.
Agarró el pasaporte, no porque tuviera intención de irse a ningún sitio, sino para que Joe no lo tuviera. En cierto modo era un símbolo de libertad, y además podía necesitarlo para otro tipo de cosas.
Lo metió en el bolso y lo dejó junto a la maleta.
Después, vació la nevera, echó la basura en el túnel de basuras y se sentó a esperar. Pero como no podía dejar de pensar, encendió el televisor para distraerse.
No fue buena idea. Al parecer, según el reportero, ese día, el primer lunes después de Año Nuevo, se conocía como «el lunes de los divorcios». El día en que miles de mujeres, hartas de lo que había sucedido durante la Navidad, contactaban con un abogado y comenzaban el proceso de divorcio.
¿Ella también?


Dos horas más tarde estaba sentada en la cocina de la casa de Jane en Suffolk. Su amiga había ido a recogerla y le estaba preparando un café.
Y el aroma era repugnante.
—Lo siento… No puedo.
Se dirigió corriendo al baño y vomitó. Cuando se incorporó, Jane estaba detrás de ella, mirándola a través del espejo.
—¿Estás bien?
—Sobreviviré. Es culpa de los nervios. Lo quiero, Janey, y lo he estropeado todo. Se ha ido, y no me gusta nada.
Jane la miró, abrió el armario que había sobre el lavabo y sacó una caja.
—Toma.
Ella miró la caja y soltó una risita.
—¿Un test de embarazo? No seas tonta. Sabes que no puedo tener hijos. Me he hecho muchas pruebas. No hay manera. No puedo concebir.
—Las palabras «no puedo» no existen. Yo soy la prueba de ello. Hazme caso.
Salió del baño y cerró la puerta. Demi se encogió de hombros y leyó las instrucciones del test. Era una estupidez.
No podía estar embarazada.

—¿Qué diablos voy a hacer?
—¿Quieres quedarte con él?
Ni siquiera tenía que pensar en ello. A pesar de estar sorprendida por el resultado del test de embarazo, sabía la respuesta.
Negó con la cabeza.
—No. Joe siempre ha insistido en que no quiere tener hijos y, en cualquier caso, tendría que cambiar mucho para aceptar ocuparse de un hijo mío. ¿Sabes que me dijo que no podía marcharme porque tenía un contrato?
—A lo mejor se aferraba a su única esperanza.
—¿Joe? No seas ridícula. Él no se aferra a nada. Y probablemente no sea una opción. Me dijo que, si no iba con él, se había acabado. Pero tengo que vivir en algún sitio, no puedo quedarme contigo y con Pete, y menos cuando tú también estás embarazada otra vez.
Creo que con un bebé tendrás suficiente —soltó una carcajada—. No puedo creer que esté embarazada, después de todos estos años.
Jane sonrió.
—Pasa en las mejores familias —dijo Jane con una sonrisa—. Has tenido suerte de que tuviera un test de sobra. Estuve a punto de hacérmelo por segunda vez porque no podía creerlo la primera. Ahora ya lo hemos asumido y hasta me hace ilusión tener otro hijo, y los niños también están encantados. Bueno, ¿y dónde quieres vivir? ¿En el campo o en la ciudad?
Demi trató de sonreír.
—¿En el campo? —preguntó dubitativa—. No quiero regresar a Londres, y sé que es una tontería, pero quiero un jardín.
—¿Un jardín? —Jane ladeó la cabeza y sonrió—. Dame un minuto.
Demi oyó que hablaba por teléfono desde la habitación contigua y después vio que regresaba con una sonrisa en los labios.
—Solucionado. Pete tiene un amigo que se llama John Blake que va a irse a trabajar a Chicago durante un año. Había encontrado a alguien para que se ocupara de su casa, pero le ha fallado, y está desesperado por encontrar a otra persona.
—¿Y por qué no la alquila?
—Porque tendrá que regresar de vez en cuando. Pero es una casa enorme. Tendrás cubiertos todos los gastos, y lo único que tienes que hacer es vivir allí, no hacer fiestas salvajes y llamar al fontanero si fuera necesario.
Ah, y ocuparte del perro. ¿Te gustan los perros?
—Me encantan los perros. Siempre he querido tener uno.
—Estupendo. Y Murphy es fantástico. Te encantará.
Y la casa también. Se llama Rose Cottage y tiene un jardín maravilloso. Lo mejor es que está a sólo tres millas de aquí, así que podremos vernos a menudo.
Será divertido.
—¿Y qué hay del bebé? ¿No le importará?
—¿A John? No. Le encantan los bebés. Además, casi nunca está en casa. Venga, vamos a verlo ahora mismo.
 
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miércoles, 20 de marzo de 2013

Nuevas Adaptaciones - jemi en español


Unfaithful


Demi y Joe tenían tres hijos y formaban un sólido matrimonio, o al menos eso era lo que Demi pensaba, Pero su feliz existencia se hizo añicos cuando supo que Joe tenía una aventura, Entonces se dio cuenta de que, a lo largo de los años, sus vidas se habían separado cada vez más, Quería salvar su matrimonio, pero tal vez fuera ya demasiado tarde, Si Joe había llevado su infidelidad hasta sus últimas consecuencias, ¿podría perdonarlo alguna vez?


Haunted


¡Doble sorpresa!
Demi no había visto a Joe, su marido, desde hacía casi un año, pero acababa de entrar por la puerta y estaba igual de atractivo que siempre.
Joe había regresado para solucionar los problemas de pareja con su querida Demi. Pero no esperaba encontrarse con dos niñas gemelas… Una verdadera sorpresa.
...
Y, de pronto, disponía de dos semanas para demostrar que era el mejor marido y padre del mundo...
 
 
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Lean lo que escribi en caja .

 

martes, 19 de marzo de 2013

Return to paradise capitulo 24 -jemi en español

Demi

Me dirijo hacia casa con selena
—Gracias por eso —dice selena—. Yo iba a fallar a propósito. Nunca me gusto ashelly.
Me detuve y me gire hacia ella

—¿Qué piensas acerca de joe y yo como pareja?
Ella no responde. Su no-respuesta es mi respuesta.
—Me voy a España en menos de dos semanas, así que no tendrás que vernos juntos por mucho más tiempo —mis palabras salieron rápidas y sé que sabe que estoy molesta—. selena, alguien tiene que ceder.
Cojeé lejos de ella ahora, pero escuche a joe llamándome detrás de mí.
—¿Dónde están todos? —pregunté.
—nick termino llevando a Brian a casa, él estaba bastante borracho y Julio y miley fueron con ellos —dice joe—. Escucha demi. Acerca del juego… lo siento —él se mueve para estar enfrente de mí—. No debería haber forzado esa situación para ti. Solo pensé que podíamos ser una pareja normal y…
—Nunca seremos una pareja normal, joe. Tenemos tantos problemas con los que lidiar que es ridículo —levanto una mano cuando veo que él esta apunto de protestar—. Estoy viviendo la realidad. La realidad es que ashelly todavía te quiere en su vida y tu hermana me quiere fuera de tu vida, es más fácil para ella de esa manera.
Solo pensar en ashelly y selena es abrumador en este momento.
—Necesito salir de aquí —le digo.
—¿A dónde vas?

Agarro las llaves de mi auto—. A donde siempre voy a pensar.
—Si te sirve de consuelo —dice él—, no doy una mierda acerca de lo que alguien más piense acerca de nosotros estando juntos.
—Lo sé. Desearía que no me importara, pero sí lo hace.
Cuando llego a mi auto, inmediatamente me dirijo hacia la casa de la Sra. Reynolds. Lou no está ahí, y tampoco está el letrero de ―Se Vende‖. Un sentimiento de hundimiento se forma en mi estomago cuando pienso en alguien más viviendo en esta casa.
Mientras toco la madera pintada de blanco del mirador, pienso en lo que le dije a joe. Sé que él todavía está luchando con estar en casa donde no se siente como si perteneciera. Vi dónde ha estado durmiendo. En el sofá de su sala.
Nick no se puede quedar en la casa de los jonas para siempre. No sé porque él no tiene un hogar o una familia donde regresar después de nuestro viaje de Re-COMENZAR, pero obviamente él está durmiendo con los jonas porque no tiene ningún otro lugar a donde ir.
Y Julio prácticamente estaba rogando por un lugar en donde quedarse.
Incluso aunque no quiero, necesito prepararme para lo inevitable. joe está en mi vida de forma temporal. Cuando me vaya a España, nuestros caminos se separarán. ¿Debería sacar el máximo provecho de lo que tenemos ahora? Porque la realidad es, que joe pronto estará fuera de mi vida para siempre.



***
Joe

Los días después del juego de frolfing estoy de pie delante de la puerta del dormitorio de mi hermana. nick y Julio salieron, y mi papá está en el trabajo. Es el momento perfecto para aclarar las cosas con selena.
Llamo a la puerta y espero. Ella la abre un poco, pero no me deja entrar.
—¿Necesitas algo?
—Sí —digo—, tenemos que hablar.
Abre la puerta extensamente y se sienta en el borde de su cama. Su habitación solía tener posters de chicos de bandas juveniles, pero ahora tiene imágenes de calaveras y tibias cruzadas y posters que me recuerdan a la muerte.
Esta demasiado jodido para ponerlo en palabras.
—Tienes que confesarles todo a mamá y papá —ya está, lo dije—. Ya he terminado de asumir la culpa. No fue sólo decirle a los policías que yo era el que estaba conduciendo. No fue sólo declararme culpable y ser encerrado en la cárcel durante casi un año. Nuestra mentira es como un jodido cáncer que se extiende a cada área de nuestras vidas —señalo los posters en la pared—. Date cuenta que este es tu grito de ayuda. Es una mierda enfermiza, selena.
Cuanto más veo esas imágenes de calaveras mirándome fijamente con sus agujeros de ojos vacíos, más quiero rebelarme contra ellas.
Yo no estoy muerto. No quiero estar muerto. No quiero que mi hermana este muerta. Y seguro como el infierno que no quiero ser atormentado por el pasado nunca más.
—Lo prometiste —ella dice con una voz extrañamente tranquila—. Cuando te conté sobre el accidente, dijiste que te encargarías de eso.

—Estaba borracho, selena. Apenas sabía lo que estaba haciendo, y para cuando me di cuenta que no debería haberle mentido a la policía, ya era demasiado tarde.
—Estaba asustada.
—¿Y yo no lo estaba? —contesto bruscamente. Pero tal vez ella no sabía cómo me sentía, porque enmascaré todas las emociones que tuve después de que fui arrestado. Respiro hondo y vuelvo a intentarlo—. Es hora de decirle a mamá y papá.
Levanto la mirada y veo la imagen de un esqueleto con sus dientes hundidos en un corazón y no puedo soportarlo más... barro mis dedos a través de la pared y las rompo todas.
—Ya he terminado contigo luciendo como si la muerte te abrigara. Odio lo que le hiciste a demi. Lo odio, y te odio por hacerme prometer que me llevaría nuestro secreto a la tumba y luego darme la espalda por ser un recluso de mierda.
—joe, déjala en paz.
Me vuelvo para ver a Julio de pie en la puerta.
—Mantente fuera de esto, Julio —digo gruñendo.
En lugar de escucharme, Julio entra en la habitación y se para junto a mi hermana.
—Dije que la dejes en paz.
¿Está bromeando? —Esto no tiene nada que ver contigo.
—Sí, lo hace—, selena murmura. Ella me mira con los ojos llenos de lágrimas—. Porque anoche Julio y yo nos quedamos despiertos toda la noche y hablamos. Él me convenció de que me entregara.
¿Eh?
No me esperaba eso. Me esperaba un montón de cosas saliendo de la boca de mi hermana, pero no eso.
El alivio inunda todos mis sentidos, seguido por preocupación y miedo. ¿Qué pasará cuando ella se entregue? ¿Tendrá que cumplir una condena? Dichas cuestiones habían estado pasando por mi cabeza cada vez que pensaba en lo qué pasaría si selena confesaba.
¿Cómo fue que Julio la convenció para confesar todo?
—selena es más fuerte de lo que ella piensa —Julio dice mientras pasa el brazo alrededor de sus hombros—. Ella puede hacer esto —aprieta sus hombros y la mira a los ojos—. Puedes hacer esto.

—Has conocido a mi hermana por menos de tres días, Julio.
—Sí, y apuesto a que la conozco mejor que tú.
Justo cuando estoy a punto de reírme de tan ridículo comentario, selena, dice:

 —Julio tiene razón. Durante mucho tiempo quise decirte cómo me sentía, pero no pude. Tú estabas triste o enojado o molesto... y yo tenía miedo de lastimarte otra vez.
Mi hermana contiene las lágrimas y corre a mis brazos.
—Siento mucho lo que te hice. Julio me contó cómo fue estar en la cárcel para los dos, y estoy tan... lo siento mucho —se seca los ojos y dice—: Creo que tenemos que llamar a papá para que se reúna con nosotros en el centro de rehabilitación. Si mamá se da cuenta o no, ella necesita a su hijo de vuelta.
Una hora más tarde estoy sentado en la sala de espera del Centro de Recuperación Nuevos Horizontes. Mi papá realmente no quiere que tengamos esta reunión porque cree que el estado emocional de mi mamá es demasiado frágil, pero cuando selena y yo le dijimos que íbamos a venir a verla con o sin él, accedió a reunirse con nosotros.
Una mujer con el nombre de Rachel en su gafete nos saluda, y luego nos dirige a una sala que es llamada sala de terapia grupal para esperar a mi mamá. Eso me hace sentir incómodo y rígido, porque teníamos sesiones de terapia grupal obligatoria cuando estaba en la cárcel. Tengo que recordarme a mí mismo que esta no es la cárcel. Mi mamá quiere estar aquí. Ella puede salir por su cuenta, pero ha decidido quedarse porque no confía en sí misma para no utilizar medicamentos de prescripción como apoyo cuando las cosas se ponen difíciles.
—Puedes tomar asiento, joe —Rachel dice en voz baja, probablemente pretendiendo calmarme.
Trato de no caminar de un lado a otro en la sala como un animal enjaulado, pero no me puedo sentar porque tengo un montón de energía nerviosa acumulada.

 —No, gracias.
Las sillas están situadas en un círculo. Mi padre está sentado en una silla con su traje de tres piezas y corbata. Mi hermana, sorprendentemente, no está hundida en su silla. Ella está sentada derecha y tiene una mirada determinada en su rostro. Si Julio fue quien la convenció de enfrentar toda esta mierda de frente, él es un jodido genio.
Mi hermana no lo sabe todavía, pero no estoy abandonándola. Ella no es la única que cometió errores la noche del accidente.

Tan pronto como mi mamá entra a la sala en un suéter gris con el logotipo de Nuevos Horizontes en el frente, me doy cuenta de que ella está distinta. Su rostro está agotado y su espíritu parece de alguna manera... perdido.
Mi primer instinto es acercarme y abrazarla pero me queda claro, por la forma que tiene las manos cruzadas sobre el pecho, que ella no quiere nada de afectuosidad ni de mí ni de nadie en la sala.
Mamá se detiene en seco cuando me ve dar un paso hacia ella.
—¿Por qué estás tú aquí?
Mis venas están bombeando duro y estoy tan malditamente tenso que mis brazos están rígidos a mis costados. Esto es ya un billón de veces más difícil de lo que imaginaba.
—Volví. demi me dijo que ustedes me necesitaban. Al principio no quería creerle...
—Me dejaste. Un buen hijo no deja a su madre.
Sus palabras cortan profundo. Oh, hombre, nunca debí haberme ido. Pensé que sería lo mejor, que todo estaría bien si el ―Factor joe‖ estaba fuera de la ecuación. Me equivoqué. Me las he arreglado para arruinar tanto en tan poco tiempo.
—Lo siento, mamá.
Desalentado, me siento en la silla al lado de selena.
—Lo siento, también — selena dice—.Tengo que pedirles perdón a todos en esta familia.
Mi hermana me mira y pone su mano en mi rodilla. Yo pongo mi mano encima de la suya.
Siento su vacilación y miedo como si fueran míos. Pero también siento su determinación para corregir los errores del pasado.
—Mamá, papá —selena dice después de que asiento hacia ella, dándole apoyo silencioso—. Fui yo quien golpeó a demi la noche del accidente.
Observar el cambio de expresión en los rostros de mis padres es una verdadera tortura. Al principio ladean la cabeza al lado como si hubieran escuchado las palabras erróneas. Cuando selena no dice otra cosa, la realidad de lo que ella dijo comienza a ser asimilada.
—No —mi mamá susurra, sacudiendo la cabeza—. No. No.
—¿Qué estás diciendo,selena? —mi papá le pregunta, con la voz a punto de quebrarse—. ¿Qué. Estás. Diciendo?

Un torrente de lágrimas comienzan a fluir por el rostro de selena.
—Yo estaba en la fiesta. Había tomado quizás dos cervezas. Cuando me dirigía a casa, me desvié bruscamente para no golpear a una ardilla. No era mi intención golpear a demi —ahora se ahoga en sus lágrimas, y miro hacia el techo en un intento de mantenerme a raya.
No está funcionando.
Maldita sea.
Las lágrimas comienzan a formarse en mis ojos. Trato de contenerlas, pero es inútil. Ver a mi hermana tan alterada, y ver a mi papá y mamá paralizados en estado de shock, y saber que una fatídica noche destruyó a mi familia y dañó permanentemente la pierna de demi es demasiado para mí.
Froto suavemente mis propias lágrimas e intento dar una explicación.
—Cuando selena volvió a la fiesta totalmente enloquecida, le dije que me encargaría de eso —les digo—. Estaba tan borracho aquella noche, que no estaba pensando con claridad. Cuando la policía preguntó quién estaba conduciendo, les dije que era yo.
—Oh, Dios, joe, lo siento mucho —selena grita—. No sé cómo pudiste perdonarme. No merezco perdón por el infierno que te hice pasar.
Ella hunde la cabeza entre sus manos.
—No puedo creer que esto esté ocurriendo —mi papá dice—. Esto no puede estar sucediendo.
—No —mi mamá dice de nuevo.
Miro a Rachel. Creo que ella estaba esperando una sesión de terapia familiar regular, y por su mirada de venado encandilado creo que la hemos conmocionado hasta el silencio.
Asiento con la cabeza. —Es verdad —hombre, siento un tipo de libertad que no he sentido en mucho tiempo. Quiero compartir esto con demi. Supongo que ahora es tan buen momento como cualquier otro para decir la otra noticia que he estado guardando.
—Sé que esto es otra bomba que estoy dejando caer, pero demi lovato y yo estamos saliendo. No era mi intención que esto sucediera. Lo negué durante mucho tiempo, luego lo oculte por un corto tiempo... y ya no voy hacer eso.
—¿Ella sabe...? —mi papá dice, con su voz desvaneciéndose poco a poco. Sé que está a punto de romper a llorar. Puedo verlo en sus labios y manos temblorosas.

—Sí, lo sabe —miro a selena—. demi sabe todo.
Mi mamá me mira. Es la primera vez que me mira sin desprecio o desdén desde que fui detenido. Ella sigue moviendo la cabeza, como si estuviera tratando de envolver su cerebro alrededor de esta nueva y totalmente inesperada información.
—selena, ¿Cómo pudiste? —mamá pregunta, sus palabras saliendo lentamente—. ¿Cómo pudiste mantenerte al margen y dejar que tu hermano fuera a la cárcel por algo que tú hiciste?
—No sé, mamá. No sé. Pero voy a hacer lo correcto —sus ojos hinchados e inyectados en sangre se encuentran con los míos.
—Me voy a entregar mañana.

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***
Joe
Los hombros de demi están caídos. Ella deja de sonreír tan pronto como ashelly aparece. Sé que las cosas están tensas entre ashelly y demi en este momento, pero siempre y cuando yo estuviera en Paradise, no puedo ignorar a Brian. Y donde Brian está, ashelly también está.
Simplemente no esperaba que ashelly viniera sola.
—¿Dónde está Brian? —le pregunté.
—Rompimos anoche. La boda se ha cancelado.
—El infierno que lo está —dice Brian, apareciendo en la distancia. Está caminando en una línea torcida, como si estuviera en algo.
—Vete —le dice ashelly
—No —Brian dice arrastrando las palabras. La alcanza—. Tú eres mi pareja.
ashelly se aleja del alcance de los brazos de Brian.
—Ya no.
—¿Podríamos comenzar ya el juego y dejar de pelear? —dice Julio.
Cuando Julio habla, la gente escucha. Incluso ashelly y Brian, quienes se ignoran mutuamente aunque son pareja en el juego.
Comenzamos a lanzar nuestros discos hacia las cestas. Al principio demi es terrible. Su disco vuela cerca de diez pies delante de ella, y ella ni siquiera está usando el lanzador de disco.
—Gira tu muñeca —le digo.
Ella lo intenta pero el disco vuela hacia atrás y casi golpea a ashelly en la cabeza.

La mano de demi vuela hacia su boca mientras el disco pasa zumbando cerca de ashelly
—Ups, lo siento.
—Apuesto que sí —murmura ashelly
Brian le dice a ashelly que sea amable. Ella le dedica una mueca de desprecio y yo pienso: Oh, amigo, vas a pagar por ese comentario más tarde.
Moverse de un camino a otro no es fácil para demi, quien tiene que pisar ligeramente el suelo desigual. En algún punto cuando ella tropieza y cae, casi me ofrezco a llevarla a casa.
—Sujétate de mi espalda —le digo en su lugar, mientras nos dirigimos al siguiente camino.
Ella me mira como si estuviera loco.
—Vamos, dems. Será divertido.
—No, no lo será —dice ella. Cuando tomo su disco y me doblo hacia abajo de manera que pueda maniobrar fácilmente en mi espalda, ella pregunta:
—¿Estás seguro de esto?
Sí, estoy seguro.
—Sólo sujétate —ella agarra mis hombros y la llevo al siguiente hoyo—. Eres un asco en este juego. El último fue un par tres, y ¿cómo te las arreglaste para obtener un ocho? Es vergonzoso. Creo que necesito darte clases privadas, para que así la próxima vez podamos patear un poco el trasero del disco.
—Las lecciones privadas suenan bien —dice ella, luego besa mi nuca.
—Ustedes son unos idiotas —dice ashelly cuando finalmente llegamos al siguiente hoyo. Me arrodillo para que demi pueda deslizarse fuera de mi espalda sin demasiado estrés en su pierna.
—No llames a mi mejor amigo idiota, ashelly —dice Brian.
ashelly se pone la mano en la cadera y mueve de un tirón su cabello hacia atrás. Oh, no. Eso no es una buena señal.
—No lo defiendas. Y no es sólo tu amigo, Brian. Él es mi ex.
—Era mi mejor amigo antes de que cualquiera de nosotros saliera contigo.
—Dormimos juntos a sus espaldas —ashelly responde con veneno—. Buenos mejores amigos resultaron ser.

Con esas palabras, Brian saca algo de la cintura de sus jeans. Es un frasco.
—Hombre, ¿qué estás haciendo? —pregunto.
—No es asunto tuyo.
Oh, mierda. Esto no está sucediendo. No delante de nick y Julio y mi hermana. Y no delante de demi, que odia el drama de ashelly más que nada. Quiero que se olvide de mi pasado, no que lo recuerde.
ashelly lanza uno de los discos, apuntando directamente a las bolas de Brian. Brian apenas esquiva el disco, toma otro trago de lo que tiene en el frasco, y mira a su prometida directo a los ojos.
—Hagamos un concurso.
Los ojos de nick se iluminan. Al tipo le encantan los desafíos más que nada.
Julio se inclina hacia mí y me dice de manera que nadie más pueda oír:
—¿Estos son tus amigos? Todos están jodidamente locos.
Y esto viene de un tipo que ha estado en la cárcel por robo y lavado de dinero.
—Te diré algo —dice Brian, poniéndose muy enojado con ashelly ahora. Puedo notarlo porque su cara está poniéndose toda roja y manchada. Eso sólo ocurre justo después de que se ejercita o cuando está realmente enojado—. Si gano el siguiente hoyo, la boda estará de nuevo en marcha. Si tú ganas, eres libre de cancelarla y estar con joe
Uhm, no está sucediendo.
—Brian, no seas un idiota —le digo, pero él no escucha. No sé si está en el máximo nivel de borracho. Él definitivamente no está siendo él mismo.
—De acuerdo —dice ashelly, ignorándome—. Pero no es una pelea justa.
—Bien. Tú eliges a quien tira por mí, y elijo quien tira por ti.
demi intenta ocultarse detrás de mí.
—Elijo a demi. Ella tirará por ti —dice ashelly con los dientes apretados.
—Entonces elijo a selena —dice Brian.
—¿Puedo optar por quedarme fuera? —demi les pregunta.
Un Brian con cara roja y una furiosa ashelly dicen "no" al mismo tiempo.
—Chicos, sólo bésense y reconcíliense ya —les digo—. Estás embarazada, ashelly. Y no va a suceder nada entre nosotros, así que supéralo.

—Cállate, joe —dice ashelly, con el veneno en su voz.
—Ya lo tengo —dice demi, con una mirada feroz y decidida en su rostro.
Lo entiendo.
ashelly está luchando por mí. Ella me quiere ganar, sin rodeos. ¿No se da cuenta que ya me tiene, y no tiene que pelear?
Veo con asombro cómo mi chica toma un disco en la mano y va a la "T"*.
—demi... —digo—. Uhm… Agarraste un lanzador. Eso no va a ir demasiado lejos.
Sostengo otro disco para ella, que toma murmurando un ―gracias‖.
demi toma una respiración profunda, entonces se permite arrancarlo con un gruñido impresionante. Ella se estremece cuando se vira a la derecha y casi aterriza en unos arbustos.
Su mano vuela a su boca con horror.
—Buen tiro, nena —bromeo.
—No es divertido —dice ella, tomándose esta competencia demasiado en serio.
Mi hermana es la siguiente. Julio trata de darle algunos consejos, pero no estoy seguro de que mi hermana gemela quiera que ashelly gane. Mi hermana azota el disco, pero también gira y aterriza en los arbustos.
Oh, hombre, esto es una tortura.
Al final, están a la par. Mi hermana sostiene su lanzador mientras que demi sostiene el suyo.
—Espera —dice demi antes de que selena apunte a la cesta de metal.
selena se queda quieta.
demi sostiene su disco a su costado.
—No puedo hacer esto.
—Yo tampoco —añade selena.
demi cojea hasta ashelly.
—Yo no juego con la vida de las personas como tú.
¡Muy bien, chica!
demi deja caer el disco a los pies de ashelly.

—Si lo dejas ir y no regresa por ti, no era la persona con la que debes estar. Es una lección que aprendí en primer grado.
Hombre, mi chica es una chica dura, cuando ella quiere serlo. Me pregunto si tiene algo que ver con las grandes y cómodas pantaletas de abuela que ella trae puestas.
demi se aleja cojeando, con mi hermana a su lado. Me recuerda a cuando éramos niños y que eran inseparables. Me gusta que ellas estén resolviendo cómo ser amigas de nuevo.
Observo hasta que demi y selena están fuera de vista.
—Me voy de aquí —dice ashelly, apresurándose hacia su coche.
—Yo también —dice Brian, girándose a prisa hacia el suyo.
Yo me planto delante de él.
—No puedo dejar que hagas eso.
—¿Por qué no?
—Porque estás borracho. No puedo dejar que conduzcas mientras estás jodido.
—Fuera de mi camino, joe, y no seas un idiota.
—Soy un idiota también —dice nick—. Porque no te dejaré conducir tampoco.
—Dale a joe tus llaves —miley le ordena a Brian—. ¡Ahora!
Damon el consejero estaría orgulloso de nosotros los inadaptados reiniciándonos. Lástima que no esté aquí para vernos a todos en acción.


Return to paradise capitulo 22 - jemi


Demi

Estoy haciendo la colada en la mañana cuando suena el timbre. Cuando abro la puerta, joe está de pie en mi porche con una taza humeante en las manos.
—Hice café —dice, tendiéndomela—. Me olvidé de cómo te gustaba, así que le puse un poco de leche y azúcar. Si tuviese el dinero, habría salido a comprarte algunas cosas para acompañar.
—No las necesito. Ya lo sabes —siento que todo está yendo perfectamente a su lugar, y me da miedo. Agarro la taza y lo invito a pasar—. Tú no necesitas hacerme el café en absoluto.
—Yo quería. Además, me imagino que podemos hablar con tu madre y, ya sabes, darle las noticias acerca de lo nuestro.
—Ella ya está en el trabajo —le digo mientras él lleva la cesta de la ropa a la sala de estar—. Los domingos por la mañana tienden a estar más ocupados en el restaurante.
Todavía no estoy segura de cómo va a reaccionar mi mamá cuando ella no sólo se dé cuenta de que joe está de vuelta en Paradise, sino que también somos pareja.
Una pareja.
Todavía estoy tratando de acostumbrarme al hecho de que hemos decidido hacer las cosas oficiales. Es raro que él esté aquí, en mi casa, y que me traiga café porque pensó que querría.
—¿Todo fue bien ayer por la noche después de que me fui? —le pregunto mientras saco una camiseta y la doblo.
Él se apoya en el borde del sofá, observándome.

—Le dije a mi papá y a selena sobre nosotros. Dejo de doblar y me agarro a mí misma.

—¿Qué dijeron? Se encoge de hombros.

—No importa. Sí que importa. Pero sé que lidiar con su familia es un tema difícil, así que no lo presiono más. La última cosa que quiero es causarle más estrés. Él está tratando lo suficiente con lo de su vuelta a Paradise.

—¿Cuáles son tus planes hoy? —tomo la taza y bebo el café caliente y suave. Tiene un toque de vainilla. Miro a joe por encima del borde, desearía que el tiempo no corriese cuando estamos juntos… Cuanto más juntos estamos, más quiero estar con él.

—Me preguntaba si quieres ir a pasar el rato —dice.

 —Claro. ¿Qué quieres hacer? Sé que nick y Julio se están quedando contigo, así que estoy segura de que no puedes abandonarlos todo el día.
—Vamos a jugar al frolfing. Ya sabes, golf con disco.

—¿Frolfing? —nunca he jugado al frolfing antes. Ni siquiera estoy segura de poder jugar debido a mi cojera—. ¿Por qué no van tú y los chicos a jugar a eso, y nos encontramos nosotros después? joe niega con la cabeza.

—dems, tú vas. Es algo parecido a una cita. Jugaremos en parejas.

—¿Algo como una cita? —Sí. Prepárate, porque nos encontraremos en el campo a las once.

—Nunca antes he jugado. Vamos a perder.

—Ya me parecía. Instintivamente le tiro lo que estoy doblando. Ups. Un par de bragas, las captura con una mano y las sostiene. Son de un color neutral, sin ningún tipo de diseño.
—Por favor, di que estas son de tu mamá.

—Son mías.
Una de sus cejas se levanta.
—demi, se supone que las bragas son sexys. Estas no. Espero que tengas una de cada color para llevar a España.
Se las arrebato y las tiro a la parte inferior de la cesta.
—¿Qué pasa con mi ropa interior?
—No es sexy.
—Es cómoda.
Eso hace reír a joe
—Sólo estate lista a las once. Disfruta el resto del café antes de que se enfríe.
Una hora más tarde, está de vuelta para recogerme. Él tiene un montón de discos en una mochila. Me trago mi inseguridad de jugar porque joe se ve ansioso de unirse a ellos.
Para mi sorpresa, miley y selena vienen con nosotros, así como nick y Julio. Es genial ver a miley, pero... ¿ella y nick son pareja? Están discutiendo sobre algo, y selena y Julio están caminando por delante de nosotros, obviamente, teniendo una conversación privada y seria.
Supongo que todos somos un montón de parejas que no concuerdan realmente.
—¿Dónde esta taylor? —pregunto a miley.
—Mi madre la llevó al médico hoy para una ecografía —explica miley—. Esperamos que tenga una niña. Los chicos son brutos. —ella gesticula hacia nick—. Mi caso es un buen ejemplo.
—Tú no me has visto ser bruto, niña —dice nick.
—Tampoco quiero.
—Explícame como se juega —le digo a nick, desviando la discusión. nick parece ser el experto jugando al frolfing en nuestro grupo.
—Es simple. Es como jugar al golf, pero con discos en lugar de pelotas de golf. En vez de dieciocho hoyos de golf, hay dieciocho cestas de metal. El objetivo es hacer la menor cantidad de intentos para cada canasta. ¿Lo entiendes?
—Eso creo.

Joe toma mi mano con la suya mientras caminamos al parque. Ni una sola vez me siento como si estuviera frustrado porque no puede moverme más rápido. De hecho, todo el mundo desacelera su ritmo para que coincida con el mío.
Sólo selena parece incómoda. Cada vez que mira hacia mí mientras camino, rápidamente mira hacia otro lado. Ella sabe que yo sé que ella fue quien me golpeó, pero no hablamos sobre ello. Sé que hablar de ello sacaría las heridas abiertas de ambas, así que evito el tema.
¿Estoy furiosa porque selena me atropelló? Sí, pero no puedo cambiarlo, y sé que ella no lo hizo a propósito. Me tomó mucho tiempo aprender a aceptar lo que me pasó. Eso solía comerme todos los días. Estaba furiosa y alterada y sentía tanta lástima de mí misma que casi dejé de recordar de qué se trataba la vida.
Entonces Joe salió de la cárcel, y aprendí que valía la pena vivir. Él me hizo darme cuenta que debía dejar de vivir en el pasado y disfrutar del presente, no importa qué. Por ejemplo, todavía puedo jugar al tenis, el deporte que siempre he amado con pasión, sólo tengo que jugar de manera diferente ahora. No puedo correr, pero todavía puedo golpear la pelota con la raqueta.
Aprendí a aceptar el accidente y el resultado del mismo. El mayor problema es que selena sigue luchando con su papel en lo que pasó esa noche.
Me gustaría que ella confesara y dijera al mundo que ella fue quien me golpeó, pero hacer eso tiene consecuencias importantes. No estoy segura de que ella esté lista para esas consecuencias. Podría nunca estarlo.
En el campo de frolf, joe me entrega tres discos.
—Uno es para largo alcance, uno es para alcance medio, y este es un palo para golpear los discos, sólo úsalo cuando estés cerca de la cesta.
—Lo tengo.
—Para que lo sepas, nick, esta no es una cita —miley dice.
—Entonces, ¿qué es?
—Soy yo sintiendo lástima por ti, porque eres un perdedor.
nick lanza su disco en el aire y lo atrapa.
—Está bien, miley, por tanto si soy un perdedor no te importará hacer una apuesta conmigo. Si gano, reconocerás que esta es una cita y tienes que prometer gritar desde tus pulmones que soy un maldito semental y que tuviste un flechazo conmigo desde que me conociste.
—¿Y qué si yo gano? —miley pregunta, frotándose las manos. Hay fuego en sus ojos.

—Ponle nombre a tu precio.
Hago una mueca de dolor. Tengo miedo de que miley y Nick se desafíen entre sí, porque siempre que están involucrados es seguro que haya drama y locura.
—Si gano —miley dice—, tienes que venir a mi casa y limpiar mi cuarto... y todos nuestros baños. Durante una semana —cruza los brazos sobre su pecho, luciendo muy satisfecha de sí misma.
—Muy bien —dice nick.
—Bien —dice miley—. Vamos a estrecharnos las manos.
—Oh, no. Vamos a besarnos.
Él pone su brazo alrededor de su cintura y la atrae hacia adelante. Pensé con certeza que miley le daría una cachetada o un rodillazo en la ingle, pero no lo hace. Ella le devuelve el beso. Me volteo, porque es baboso y ellos hacen ruidos que sólo deben hacerse en privado.
—Puaj, acabo de perder el apetito —Julio se mete en la conversación mientras observa a miley y a nick besuquearse—. Sepárense antes de que selena y yo los abandonemos y nos vayamos a otra parte.
Cuando él dice eso, ashelly aparece caminando en el campo de frolf.
—Hey —dice ella—. Siento llegar tarde.
Me aparto de joe.
—¿Tú la invitaste?
—Sí —él dice—. Lo hice.

Return to paradise capitulo 21 - jemi


Joe
Después de que le pedí a demi que fuera mi novia, ella lucía nerviosa.
—¿Qué hay sobre tus padres, mi mamá… y selena? —sus cejas se fruncen con preocupación. Demi y yo no somos nada como ashelly y Brian. Creo que mi antiguo mejor amigo y mi ex novia se hacen más débiles el uno al otro. Demi y yo juntos somos un equipo fuerte.

 —Les diremos sobre nosotros. Sus ojos se amplían.

—¿Recuerdas cuan molestos estaban la última vez? No puedo.

—Tal vez tú no puedas, pero juntos podemos —me inclino y la beso en los labios—. No tengas miedo.
Cuando me alejo, nuestros ojos se encuentran. Esta es la chica de la que extraigo fuerza. Ha conseguido más poder de lo que piensa, y me enseñó la definición de resiliencia2 Una pequeña sonrisa cruza sus labios.

—¿De verdad crees que podemos hacerlo? —Sí, lo creo —Por ahora, lo hago.
2 Es la capacidad de una persona para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles o de traumas a veces graves.

En la tarde, decidimos encontrarnos en el parque después del anochecer. Demi todavía está nerviosa sobre contarles a las personas sobre nosotros. La luz de la luna brilla sobre su hermoso rostro mientras se acerca a mí. Pongo mi brazo a su alrededor y caminamos en silencio.

—¿Qué va a pasar después de que me vaya a España? —finalmente pregunta.
Su viaje es como tirar una llave inglesa al plan de novia3. Pero ¿no puedo simplemente vivir el presente y no preocuparme sobre el futuro?

 —No lo sé, supongo que lo averiguaremos por el camino. Demi junta de golpe sus labios y mantiene su barbilla alta. Parece lista para un desafío. Por primera vez desde siempre, siento como que soy capaz de estar en Paradise. Acaricio su hombro y lentamente arrastro mis dedos por su brazo hasta que nuestros dedos se tocan. Adoro cuando la toco y escucho su respiración más fuerte y más rápida. Es totalmente excitante. Me hace querer ver cuánto puedo complacerla.

—Desearía que regresáramos a la cabaña en este momento.

 —Yo también —susurra—. Te besaría toda la noche. Me rió entre dientes.

—Tengo que ser honesto contigo, dems. Trataría de hacer mucho más que besarnos. Me gusta simplemente estar con demi, hablar con demi, hacer cosas con demi… pero también me gusta perder el tiempo con demi. Me vuelve loco que no se dé cuenta de cuánta atracción sexual tiene. Eso trae una tímida sonrisa a su cara.

 —Me gustó lo que hicimos en la cabaña. Fue difícil dejarte en la mañana.

—Dime lo que te gustó. Tú sabes, así lo sabré para la próxima vez.

—Soy demasiado vergonzosa —miro cuando se mordisquea el labio, entonces levanta su cabeza hacia un lado, pensando. Ella se da la vuelta para encararme—. Uhm… ¿qué pasa si te lo muestro? Esta chica nunca deja de asombrarme. Mientras más cómoda está con nuestra relación, más sale su espíritu lleno de vida.

—Muéstrame.
Sin dudar, se inclina hacia adelante y lleva su cara directamente en frente de la mía. Esperando que nadie pueda vernos, agarro su trasero y la levanto contra el árbol.

—¿Estás bien? —murmuro.
—Mmm —sus piernas instintivamente van a mí alrededor, y me presiono contra ella mientras gime contra mis labios.
Maldición, sus besos son calientes y sexys. Siento su energía y su ansiedad como si fueran mías. Definitivamente no tengo que esperar mucho esta vez para que su lengua salga y juegue con la mía. Cuando sus suaves manos alcanzan bajo mi camisa y juegan con la pretina de mis vaqueros, se siente tan diferente a lo que ha sido con cualquier otra chica. Seguro, deseo a demi. Pero me pone nervioso, porque también la amo. La amo por todo lo que es y quiere ser. Me desafía a perdonar a otros. Es mi mejor amiga. Ese pensamiento es humillante.
—Consíganse un cuarto —escucho decir a una voz detrás de mí.
Maldición. Un día demi y yo vamos a conseguir algún tiempo a solas, incluso si tengo que ahorrar dinero para llevarla al Lago Geneva o a Rockford por un fin de semana como solían hacer mis padres.
Doy un gruñido frustrado cuando miro al engendro de Satanás, que solo puede ser llamado nick. A quien no estaba esperando era a mi viejo compañero de celda Julio que estaba de pie detrás de él.
Gentilmente suelto a demi y permanezco en frente de ella. En un penoso intento de protegerla de las burlas de nick, pero fuimos pillados en una clase de posición comprometedora.
—Hey, ¿qué estás haciendo aquí? —le pregunto a Julio.
—Pensé en devolverte una pequeña visita.
Asumí que volvería a Chicago cuando fuera soltado, para ver a su familia y salir con viejos amigos. Realmente nunca creí que vendría a verme.
Oh, hombre, ¿qué va a pensar demi de Julio? Estoy un poco agradecido de que esté oscuro, así no ve todos sus tatuajes. Su cabeza afeitada lo hace ver como un tipo rudo, pero sus locos tatuajes son aún más intimidantes.
—demi, este es Julio. Compartimos una celda cuando estaba en el DOC.
—Gusto en conocerte —dice demi, extendiendo su mano y sonriendo.
Julio le da un golpe con la mano y la sacude como si fuera de sus chicas del barrio. Estoy divertido de que ella ni siquiera parezca perturbada. Julio asiente a nuestra obvia apariencia despeinada. El cabello de demi es un lio por pasar mis dedos por él, y creo que de algún modo se las arregló para conseguir bajarle la cremallera a mis pantalones sin ni siquiera darme cuenta.

—Disculpa por interrumpir lo que sea que ustedes dos estaban haciendo… o por hacer. Siempre que tenga un grupo de séquitos, bien puedo imponer una línea.

—La próxima vez, si cualquiera de ustedes me ve besándome con mi novia, simplemente finjan que no existimos y se van.

—¿Novia? —pregunta nick—. ¿Desde cuándo se convirtió en oficial?

—Desde ahora —dice demi. —No puedo creer que hayas venido aquí solo por una visita —le digo a Julio. Julio, como siempre luce y actúa genial. En su vecindario, los chicos tienen miedo de echarlo a perder alrededor de tipos que tienen una forma de andar arrogante. Juegas el juego y no interfieres con él.

—Sabes que no me gusta tomar nada de nadie, pero necesito un lugar para quedarme. Si solo estuviera sobre mí, no hay problema. Julio no es tan loco como parece, y estar aquí es un signo de que está rompiendo los lazos con su pandilla.

—Tengo que preguntarle a mi papá. Encontraremos una solución. Caminamos hacia mi casa. Todo el tiempo estoy pensando sobre cómo voy a darle la noticia a mi papá de que hay otro amigo mío que necesita un techo sobre su cabeza. Demonios, justo estaba consiguiendo prepararme para darle la noticia de que demi y yo somos pareja. Ahora tengo que lidiar con Julio necesitando un lugar para quedarse. Me siento como un intruso o un invitado en mi propia casa, como sea. Llevar a un segundo chico al azar para quedarse puede causar que mi papá se vuelva loco. demi aprieta mi mano. En un mensaje silencioso de que todo estará bien. De algún modo le creo. Al final todo estará bien. Pero la valla tiene que ser saltada primero. Cuando llegamos a mi casa encontramos a mi hermana viendo la televisión en la sala de estar. Parece sorprendida cuando los cuatro entramos.

—Hola —dice mientras apaga la televisión. Su atención inmediatamente va hacia Julio.
—¿Sup? —dice, asintiendo hacia ella.
—selena, este es Julio. Julio, selena.
—Hola —dice ella.
—¿Dónde está papá? —le pregunto.
—Mirando la televisión en su cuarto o durmiendo.
Debería haberlo sabido.
—Volveré enseguida —les dije a todos, luego subí los escalones de dos a la vez y toqué la puerta de la habitación de mis padres.
—Pasa.
Abrí la puerta y encontré a mi papá acostado sobre su gran cama tamaño familiar viendo televisión. La apaga cuando me ve entrar en su cuarto.
—Hey, papá.
—¿Te divertiste esta noche? —pregunta.
Pienso en demi y en mí. No sé lo que nos espera en el futuro, pero me siento bien con eso. Me siento mejor de lo que nunca me he sentido sobre nosotros, de hecho.
—Sí. Me divertí, gracias. Escucha, tengo que pedirte un favor. Este chico con el que me alojé en el reformatorio está de pasada —aclaro mi garganta, porque ya no sé como continuar para pedirle otro favor a mi papá—. Necesita un lugar para pasar la noche.
—¿Por cuánto tiempo? —pregunta Papá. No puedo leer su reacción, así que voy con cuidado. Estoy a su misericordia aquí. Es su casa. Apenas antes de que dejara Paradise había dicho que o seguía sus reglas o me iba. Me fui, porque no podía fingir ser el hijo perfecto cuando claramente no lo era.
—No lo sé. Algunos días, tal vez.
—Tenemos objetos de valor. A tu madre no le gustaría, joe.
—Mamá no está aquí —le digo.
—¿Qué hay sobre selena? —dice papá—. Ella es casi tan frágil como tu madre.
El piso cruje, alertándonos que alguien más está en la habitación. Es selena
—Deja que se quede, Papá.
—¿Por qué?
—Porque es lo correcto. Necesita un techo sobre su cabeza, y nosotros tenemos uno —ella me mira y me da una pequeña sonrisa, como si estuviéramos juntos en esto.

—Bien. Puede quedarse —me dice—. joe, te hago responsable si algo es robado. Y solo puede quedarse unas noches y eso es todo. Aunque su madre no esté aquí ahora, esta es nuestra casa y tenemos que respetar la forma en que ella querría que fuera.
—Gracias, papá —estoy a punto de bajar por las escaleras, pero tengo que sacar algo de mi pecho primero. Miro a selena, luego a mi papá—. Solo quiero que ambos sepan que demi y yo vamos a estar pasando un montón de tiempo juntos las próximas dos semanas.
—No creo que eso sea una buena idea —interviene mi padre—. Ella es la razón por la que fuiste a la cárcel, joe
Miro directamente a mi hermana y digo.
—demi no es la razón por la que fui a la cárcel, Papá. ¿Cierto, selena?
—No sé de lo que estás hablando —masculla sel. Se retira rápidamente y desaparece por el pasillo.
—¿Qué estás pensando, joe? —pregunta mi papá—. Estás poniéndote a ti mismo en problemas por jugar con demi. Estás arruinando tu vida.
—Estás equivocado, Papá. Estoy tratando de arreglarla.


Return to paradise capitulo 20 - jemi en español

Demi
Vi a ashelly y a joe irse juntos del restaurante, pero no esperaba encontrármelos abrazados íntimamente en el estacionamiento. Mientras caminábamos afuera de Dusty’s no pude evitar quedarme mirándolos.
Ashelly está mirando a joe. Joe la está mirando a ella.
De repente, no me siento bien.
Si él acerca su cabeza un poco más, ellos van a besarse. Miro hacia el suelo de gravilla. Si él la besa, yo podría terminar lanzándoles una roca.
Para ya, demi.
Está bien, necesito controlarme. Joe y yo nos alejamos amigablemente. Por encima de todo, somos amigos. Y me siento aliviada de que finalmente haya regresado a Paradise porque su familia lo necesita.
Regresamos a mi casa y conversamos durante un rato, hasta que Robert comienza a bostezar y kevin los lleva a él y a Becca a casa. Mientras me estoy despidiendo de ellos, ashelly llega en su pequeño auto deportivo y se estaciona justo en frente de la casa de joe. Ella sacude su cabello rubio hacia su espalda con un delicado movimiento de muñeca. Las hebras caen en perfectas ondas a los lados de su rostro y terminan en perfectos rulos en las puntas.
Ella ni siquiera mira en mi dirección cuando camina hacia la puerta de joe y toca su timbre en medio de toda su sexy gloria.
Trato de no prestarle atención mientras él abre la puerta y la deja entrar, pero no puedo evitarlo. Los viejos hábitos son difíciles de dejar atrás.

Después de que kevin se aleja con Robert y Becca, tengo la urgencia de tocar el timbre de la puerta de joe y luchar por él como Lou está haciéndolo por mi madre.
En su lugar, me siento en los escalones de la entrada a mi casa y pienso. Y espero.
Y espero.
¿Qué es lo que estas esperando, demi? Me pregunto a mí misma.
Me paro y me dirijo hacia adentro sintiéndome rebelde. Me alisto para irme a la cama, entonces miro hacia afuera. El auto de ashelly sigue parqueado afuera.
Maldición.
Hablo con mi madre sobre lo que hice esta noche y miro hacia afuera de nuevo.
Por supuesto, el auto deportivo sigue allí.
Doy vueltas toda la noche, resistiendo las ganas de mirar fuera de mi ventana, y confirmar si ashelly ha pasado la noche con él.
Justo ahora, desearía que joe y yo no viviéramos al lado del otro.
En la mañana el auto se ha ido. Joe está sentado en su porche cuando yo salgo, camino al súper mercado.
—Hola —digo secamente cuando él me ve.
—Hola —responde él.
Me dirijo hacia mi auto.
—¿Pasaste una buena noche?
—Sip. ¿Tú?
—La mejor. Robert es increíble.
—¿Estás tratando de ponerme celoso?
—¿Por qué? ¿Te sientes celoso?
—No me gustó ver sus manos sobre ti.
—El es mi terapeuta físico —digo yo—. Simplemente estaba tocando mi pierna.
Joe salta de su porche y se dirige hacia mí.
—No importa, sigue sin gustarme.
No puedo evitar preguntarle.

—¿Qué fue lo que realmente te hizo volver a Paradise? ¿Fue por ashelly?
—No, fue por nick, mis padres, mi hermana —él se encoje de hombros—. Por ti.
—¿Podemos caminar un poco? —pregunto, guardando mis llaves en mi bolso. Sin hablar, avanzamos uno al lado del otro. Instintivamente, nos dirigimos hacia el Parque Paradise.
—Yo estaba lista para dejarte ir. Había decidido seguir adelante.
—Lo sé.
—Y entonces te vi abrazando a ashelly anoche. Cuando la vi entrando a tu casa… nunca me había sentido más posesiva en toda mi vida.
—No tienes por qué —dice él—. Ella va a casarse con Brian en dos semanas. Están comprometidos.
—Creo que ella aún quiere estar contigo.
—Bueno, eso no va a pasar. Anoche no pasó nada. Hablamos. Eso fue todo.
Nos detenemos cuando llegamos al gran roble. Joe y yo nos besamos aquí por primera vez. Nunca olvidaré cuan sola y perdida me sentía hasta ese beso. Ese beso me cambió.
Él me cambió.
—Este es nuestro árbol. Lo sabes.
—Tú solías escalarlo hasta que te partiste el brazo cuando te caíste. Yo estaba mirándote desde lejos cuando pasó —me rio de repente—. Yo siempre te estaba mirando. Tú me gustaste durante tanto tiempo.
—¿Por qué?
—Porque tú eras popular, inteligente y guapo y no te daba miedo nada ni nadie. Cuando selena y yo te obligábamos a ver nuestros shows de baile, tú pretendías estar interesado. Nunca fuiste egoísta. Cuando te echaste la culpa por la estatua del búho de tu madre que yo rompí, te convertiste en mi héroe. Adoraba observarte, incluso cuando en ese entonces tú no me notabas.
—¿Y ahora?
Me siento en el suelo con mi espalda apoyada contra el árbol.
—Sigo sin poder quitar mis ojos de ti. Dios, si mi madre supiera que estoy aquí contigo admitiendo lo que acabo de admitir, tendría un ataque.
—¿Quieres saber que descubrí anoche?
—¿Qué extrañas tener a ashelly en tu vida?
—No —él se arrodilla en el suelo. Frente a mí—. Extraño tenerte a ti en mi vida. Tú eres mi mejor amiga, demi. Llámame loco, pero quiero que seas mi novia…
Oh, Dios, cuantas veces soñé con este día. Pero ahora es demasiado tarde, ¿verdad? Me acerco, y tomo su hermoso rostro entre mis manos.
—Joe, me voy en dos semanas. Voy a estar lejos durante casi un año.
—Lo sé. Pero ahora mismo estamos aquí. ¿Verdad?
Él se ve determinado, como si estuviera seguro de que podemos hacer esto.
—¿Por qué no probamos ser una pareja durante las próximas dos semanas? No pensemos en lo que va a pasar después de eso. ¿Qué dices, demi?