Bienvenidos

Mi nombre es Yesennia ... subo adaptaciones jemi en youtube pero aveces como son largas lo subo a este blog este es mi canal http://www.youtube.com/channel/UC93vtXRXWvbXxe_1js_HRJg/videos?flow=grid&view=0 ...
/// Lovatica // Jonatica // nemi friendship// Jemi forever ///

sábado, 26 de enero de 2013

Dejar paradise - jemi - capitulo final


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Capitulo final
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Demetria

Joseph me beso anoche en las canchas de basketball.

Le regrese el beso. Todavía no puedo creer que esas cosas pasaran. Pensé que estaba bien sin necesitarlo tanto. Debería haberlo borrado de mis labios y lavarlos con jabón antes de haber ido a la cama, pero en vez de eso seguí mirándome en el espejo. Mis labios todavía están hinchados, un recordatorio de cómo los propios labios de Nicholas eran calientes y demandantes.
Por años imagine como se sentiría besar y probar a Nicholas. Para ser honesta, quería apartarlo, hacerlo desearme como yo lo deseaba y rechazarlo como él me había rechazado.

Pero no pude.

Todos esos sentimientos de mi niñez regresaron, del tiempo en que joseph me urgía del árbol en frente de mi casa al tiempo en que tomo la culpa de esa estatua rota. Ni siquiera puedo olvidar los momentos en que palmeo mi espalda mientras le lloraba a selena acerca del divorcio de mis padres. Por el último año, el accidente manejo mi vida y me moldeo en lo que me he convertido.

Tome mi vida de nuevo.

Sentada en mi cama, me puse mi pantalón. Note que mi corazón está corriendo un poco menos mientras escaneo las cicatrices con mis ojos. Solía pensar que eran cicatrices furiosas, pero ahora no las veo furiosas. Ni siquiera son aterradoras. Trace las líneas con mis dedos, y ni siquiera desee que desaparecieran. Son parte de mí.

Cerré mis ojos, recordando el accidente. Es demasiado extraño pensar en esa noche sin tener emociones masivas corriendo rampantes a través de mis venas. A través de la oscuridad detrás de mis parpados, la imagen de joseph manejando el carro que me golpea es esbozada en mi cabeza. Pero algo no se siente bien.

Escalofríos corren hacia arriba y debajo de mi espina dorsal.

Porque, mientras cierro mis ojos apretadamente, la imagen del conductor se vuelve más clara y la niebla viciada se disipa.

Es selena. Con una mirada de horror y miedo en sus ojos mientras pierde el control del carro.

Selena fue la que me golpeo esa noche.

No Joe.

¿Por qué él… porque ellos…?

El timbre de la puerta suena mientras todavía estoy intentando clasificar todo. Mi estomago esta revuelto. Quiero vomitar. Pero no puedo, porque mi madre me está llamando. Casi me caí mientras saludaba a un hombre y una mujer usando trajes combinados azul marino oscuro.

—demetria, somos del Departamento Correccional Juvenil de Illinois. Estamos aquí para investigar tu queja acerca de Joseph jonas.
—Yo no realice una queja —les dije.

La mujer abre su portafolio y saca una carpeta. —Tenemos documentado que llamaste al número de justicia juvenil 1-800 quejándote con el operador de que Joseph jonas estaba acosándote.

Oh Dios mío. Sacudí mi cabeza y mire a mi mamá.
—No llame. Mamá, juro que no llame.

—¿Estás segura? —pregunto el hombre—. No tienes que tener miedo, demi. Estamos aquí para asegurarnos de que estas protegida.

Me levante.
 —No le tengo miedo a joe. Somos amigos.

Mi mamá dice,
—Por favor disculpen a mi hija. No sabe de lo que está hablando. Ella ha sido instruida a no tener ninguna clase de contacto con ese chico. ¿Verdad, demi?

Mordí mi labio inferior.
—Mamá…

—¿demetria?

Anoche en el parque tiene sentido ahora, porque me estaba probando. Oh, como debe de estar odiándome, pensando que llame y me queje cuando nunca haría nada para lastimarlo.Ashell  lo heriría. Yo no. —Tengo que ir a verlo.

—¡demetria, regresa aquí!

Cojee hacia la casa de los jonas antes de que nadie pudiera detenerme. La Sra. Jonas respondió la puerta.

—¿joseph está en casa? —pregunte frenéticamente—. Real… realmente necesito hablar con él. Sé que probablemente me odia por ser la razón de que fuera a la cárcel, pero creo que todo fue un error y…
—joseph se ha ido —dijo ella, totalmente tranquila por las palabras saliendo de su boca. Incluso tenía una sonrisa extraña en su rostro—. Se fue.

A este punto mi mamá me había seguido hasta la casa de los jonas llevando consigo a los investigadores.
Mamá saludo a la Sra. jonas extrañamente.
—Penny, ¿Qué te ocurre?

Tan pronto como mi mamá lo dice, la Sra. jonas se resbala y cae justo entre los brazos de mi mamá. Después de que mamá grita, los dos investigadores la ayudan a cargar a la Sra. jonas dentro de su casa.
—Ella se desmayo —dijo uno de ellos.

Mientras ellos se encargan de la Sra. jonas, doy un paso hacia atrás. ¿Qué quiso decir la Sra. jonas cuando dijo que joe se ha ido? Me apresure hacia casa, agarre mis llaves y maneje a la casa de la Sra. Reynolds. Revise el garaje, el mirador… él no está aquí.

Todo el tiempo, culpe a joe por golpearme, sin cuestionar su culpa. El fue declarado culpable, pero muy profundamente detecte algo extraño en él. Pensé que era falta de arrepentimiento por haberme golpeado, cuando todo el tiempo fue falta de culpa.
Mi corazón se hunde más profundamente con cada momento que pasa mientras manejo alrededor de Paradise. Estoy buscando a joseph o alguna señal de que todavía está aquí. Antes de darme cuenta, estoy en el lugar donde mi vida cambio.

La escena del accidente.

Las marcas de llantas de carro todavía están en el bordillo, un oscuro recordatorio de ese día. No había venido aquí desde el accidente. Antes no habría tenido la fortaleza de revivirlo de cerca. Salí del carro y camine hacia las desvanecidas marcas de llantas, observándolas por lo que parecía ser una eternidad. ¿Eventualmente todas desaparecerían, y los únicos recuerdos físicos del accidente serian los que yo cargo conmigo?

Se la verdad, pensé. Las cicatrices físicas no son tan profundas como las emocionales con las que selena y joe habían estado luchando. Tenía un deseo ardiente de ayudarlos, justo como Joseph me ayudo a mí. La cosa más importante que aprendí en los últimos meses es que los amigos son invaluables. Las personas que amas pueden sacarte de los momentos más difíciles. Ellos me necesitan justo como yo los necesito. Extraño a selena como mi confidente, mi mejor amiga. Y el amor que tengo por Nick es del tipo para siempre que nunca desaparecerá, no importa que tanto intente negarlo.

— demi.

Me di la vuelta. Joe está montado en una Toyota negra, un tipo que no reconozco esta al volante. Joe  le dice al tipo que detenga el carro, luego camina hacia mí. Se ve triste y solitario y preocupado.

—¿Cómo es que llegamos aquí? —pregunte.
—Aquí es donde todo empezó.
—No llame ni tampoco me queje de ti —dije apresuradamente—. Mira, esos investigadores vinieron a mi casa esta mañana y dijeron que estaban investigando una llamada que yo había hecho y por más que insistí que nunca la hice no me creyeron, y entonces comprendí que tú debes de haber pensado que yo la había hecho y entonces…

Joseph  puso un dedo sobre mis labios, deteniendo mi palabrería.
—No importa.
—Pero si importa. Y te creo, ¿no es eso de lo que hablamos? ¿Confianza y honestidad?

Necesito demostrarle, que confió en él sin ninguna reserva. Entonces me subo el lado del pantalón de mi pierna izquierda con una mano, y revelo todas las cicatrices de mi rodilla.

Sus cejas se juntan de pena, como si él fuera el que las puso en mi pierna. Entonces tomo su mano en la mía y juntos trazamos las hinchadas líneas con nuestros dedos.

—Ves, no hay nada que quiera esconder de ti. ¿Sientes lo mismo, joseph? ¿Sin secretos, sin mentiras? —necesito que me diga la verdad sobre lo que paso esa noche. Necesito escucharlo de sus propios labios, de sus propias palabras. Dime que no me atropellaste, es lo que quiero decir. Dime la verdad.

—Oye, amigo, ¿Estás listo para irnos? —un chico le grita desde el auto.
— ¿Quién es? —se rió.

Estoy preocupada.

—Me refiero a, ¿quién es él?
—No quieres saberlo, demi —dice joe—. Escucha, me tengo que ir.

Miro su intenso y hermoso rostro. Al mismo tiempo que se que nunca me va a decir el secreto que mantiene dentro. Aquel feroz espíritu protector es una parte de él, un lazo que no puede romper.

—¿A dónde vas? ¿Y cuando regresaras?
—No voy a regresar.

Miro más allá de aquellos ojos tristes, y sé que él quiere decir lo que está diciendo. Mis ojos empiezan aguarse y un sendero de lágrimas baja por mis mejillas.

—No puedes dejarme. Ahora no —quiero rogar, suplicar, llorar y agarrarlo hasta que cambie de opinión. Quiero jugar tenis con el hoy, mañana, y al día siguiente.

Muy suavemente limpia mis lágrimas con sus dedos.
—Entonces ven conmigo.

Pero las cosas se han complicado cruelmente, así que le digo.
—Comprendí que tenías razón. No hay razón para huir. Voy a quedarme en Paradise hasta graduarme, y ahorrar el dinero que la Señora Reynolds me dio para la universidad.

—jonas, ¿vas a venir sí o no? —dice el chico que aun esta en el auto.
Nick asiente y dice.
—Sí, ya voy.

Me inclino un poco y pongo su frente sobre la mía.
—Dime que lo que tuvimos fue real —susurro—. Por favor.

Las manos de joe toman mi cabeza a ambos lados, encerrándonos en nuestro propio mundo privado.

—Tan real como lo fue. Nunca cuestiones eso, sin importar que, ¿de acuerdo?
—En este mismo instante me estoy cuestionado todo. Como ¿Por qué me encuentro aquí?
—Porque estás lista para empezar una nueva vida, demi. Ahora eres libre del pasado. No puede lastimarte. Para mí, ser libre significa dejar Paradise —inclinándose un poco, me besa. Tan suave, apasionada, y cálidamente, que el remordimiento lo embarga.
Quiero agarrarlo y mantenerlo a salvo.

—¿Eso significa que ambos somos libres?

El asiente, incapaz de expresarlo en palabras.

Sé que él nunca escribirá ni llamara. Simplemente cortara todos los lazos con su familia y este pequeño pueblo que le causo tanto daño. Incluyéndome. Dios, como desearía que joe nunca hubiera sido culpado de atropellarme.

Aunque si el accidente nunca hubiera pasado, si él nunca hubiera ido tras las rejas y obligado a pagar servicio a la comunidad, joe y yo nunca podríamos haber estado juntos.

No habría cambiado eso por nada del mundo.

El da un paso atrás y me giña un ojo.

—Adiós.
—Ya sabes, que no voy a decirte lo mismo —le digo.

Él suelta una pequeña risa y sigue alejándose.

—Entonces dime algo que pueda recordar como tus últimas palabras para mí. Dime que me amas. Dime que pensaras en mí todas las noches antes de que duermas. Dime…

—La gallina roja ha volado de la jaula —digo.

Él ríe.

—Siempre recordare a la Señora Reynolds, el parasol, los geranios, tú y yo en el parasol… —joe me giña el ojo una vez más y se da la vuelta, dándome la espalda mientras camina hacia la Toyota. Quiero gritarle por dejarme. Quiero correr hacia él y olvidarme de ser sensata. Vivir juntos en las calles. Con tal de que seamos un equipo, nada podrá derribarnos a menos que estemos separados.
Pero el nunca me dijo que fue selena la que me atropello. Él es el único que, al final, no confió en mí… o en sí mismo.

En este momento me encuentro llorando, más ahora que después del accidente. Y mi corazón duele, duele mucho más que del dolor que sentí en la pierna.

—¡Joeeeeeeeee! —grito de repente antes de que se deslice en el asiento del pasajero y cierra la puerta del auto. Contengo la respiración, esperando que él regrese a mí. Que de la vuelta. Pero él no lo hace.

El auto suena bruscamente al alejarse, sus luces intermitentes rojas son una mancha a través de mis acuosos ojos.

Me dirijo de nuevo a casa y de repente durante el trayecto de vuelta me detengo llorando. Siento una fuerza dentro de mí que no sabía que existía antes. Es como si la Señora Reynolds estuviera tocándome y diciendo mantente fuerte. La vida es demasiado corta, había dicho una vez. Pues tenía razón. Cuando llego a la entrada de autos de mi casa y salgo de mi auto, veo a selena. Esta parada en la puerta delantera de su casa, con los ojos hinchados.

Me dirijo hacia ella.

—¿Tu mamá está bien?

Ella se encoge de hombros.

—Supongo que sí. Tu mamá está con ella.

Bueno, ese es un paso en la dirección correcta. Ya es tiempo de que enmendemos esa valla invisible. Entonces miro a mi vieja mejor amiga.

—Lo viste, ¿no es así? —me pregunta.
—Sí.

Se tapa los ojos con las manos y empieza a llorar.

—Realmente necesito decirte algo muy importante. Pero no soy capaz de mirarte a los ojos mientras lo haga.

Tomo sus brazos y los bajo.

—No tienes que decírmelo ahora —le digo—. Cuando estés lista, entonces podemos hablar.
—Vas a odiarme, demi. Por el resto de tu vida vas a odiarme.
—No voy a odiarte. Lo sé, selena. Sé lo que es.
—¿Lo sabes? —dice, con los ojos muy abiertos.
—Sí. Pero está bien.
—¿Que está bien?
—Simplemente digamos nuestra amistad significa mucho más para mí, que el guardar rencor o vivir en el pasado. ¿Sabes lo que siempre me ayuda a olvidar?
—¿Qué?
—Una maratón de pastel.

selena me da una pequeña sonrisa detrás de sus lágrimas.

—Estás bromeando, ¿verdad?
—Claro que no. Ven conmigo a dar un paseo por la Tía Mae. Conseguiremos que nuestras mamás... Creo que también necesitan algo de pastel.


                         

FIN


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Bueno chicas ya termino esta nove bueno el primer libro la primera temporada estoy haciendo un trailer de la segunda que es mucho mas divertida ... !!!

Gracias por su apoyo . 

Les gusta la otra nove que puse party private es hot !!! 

miércoles, 23 de enero de 2013

dejar paradise capitulo 28 - penultimo - jemi


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   Capitulo penultimo
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Demetria

Mamá me dijo que el Sr. Reynolds tenía una sorpresa para mí. Fui al Restaurant de la Tía Mae después de la escuela y el Sr. Reynolds me dio las llaves del Cadillac de su madre. Protesté, pero mamá me aseguró que a la Señora Reynolds le gustaría que yo lo tenga.

Así que ahora mamá me está llevando a la casa de la Señora de Reynolds en su descanso. Ella me ayuda a abrir el garaje. Sonrío cuando veo el coche, recordando el momento en que la Sra. Reynolds me ayudó a superar mi miedo a conducir.

—¿Segura que estás lista para hacer esto? —mamá pregunta.
—Sí, estoy segura. Ahora vuelve a trabajar. Voy a estar bien.
—_demi_, se que has sido tan fuerte últimamente, pero no sé si estás preparada para esto.

Ha llegado el momento de decirle cómo me siento. He estado tratando de retenerlo dentro para no hacerle daño, cuando a la larga creo que voy a herirla más si no digo nada.
—Mamá, necesito algo de espacio —digo, para calibrar su reacción. Ella me mira con escepticismo, pero puedo decir por la forma en que sus labios están juntos en la concentración que está escuchando y tratando de entender.

Respiro hondo y digo: —Yo sé que es difícil para ti. Ha sido increíblemente difícil para mí... pero por fin estoy dispuesta a aceptar mi cuerpo y mis limitaciones. Yo soy yo... la nueva yo. Puede que no sea perfecta, pero estoy bien con eso. Es hora de que deje de tratar de escapar de mi vida, ¿no te parece?

Una lágrima corre por la mejilla de mi madre. Ella me sonríe, esa cálida sonrisa que llega a sus ojos.
—El accidente tuvo una parte de ti alejada.

—Sólo porque me lo permites.
Ahora los dos estamos llorando. Le doy un largo abrazo.

Después de unos minutos se sube en su coche y se aleja de la casa, dandome el espacio que necesito. Tomando una respiración profunda, puedo escanear el patio. Y ese trago amargo. El mirador está de pie como un castillo en medio de la hierba, esbozado por los macizos de flores. Los bulbos que esperan pacientemente en hibernación hasta que sea su tiempo para sacar la cabeza fuera de la tierra por primera vez y vibrar a la vida.

Después de ayer, me siento como si hubiera florecido. Tuve un romance y una anciana me coacciono para salir de la hibernación, pero eso es pasado.
Cundo voy hacia casa manejando con cuidado, veo a joseph en el Parque Paradise, en las canchas de baloncesto. Me detengo para hacerle saber que no estoy molesta porque me traicionó. Voy a superarlo. Puede ser que tome un tiempo, pero voy a estar bien. Voy a tener novios y otras aventuras en la vida, otras veces voy a ser capaz de sentirme confiada y despreocupada y feliz. Soy un sobreviviente. A pesar de mi cojera.

Al salir del coche tras recolectar todo mi valor, camino hacia él. Él me ve, pero no deja de botar el balón.

—joseph —lo llamo.
—¿Por qué no me dijiste acerca de la señora Reynolds?
—No tuve la oportunidad. Quería hacerlo —digo, dando un paso hacia él.
—Mejor quédate atrás o podría empezar a acosarte.

Muy bien, me merezco eso. Le di una bofetada y rechace su ayuda ayer. Pero eso fue antes de que todo se acomodara en mi cabeza. —He oído que te metiste en problemas.
—¿Has venido acá para reírte o quieres retarme a un uno a-uno? —dice.
—Sabes que no puedo jugar.

Él me mira de arriba a abajo sugestivamente. —Oh, tu juegas, demi Tal vez no. Al Baloncesto, tus juegos son más complicados que eso.

—¿De qué estás hablando?

Él toma la pelota y la mantiene a su lado, da una breve carcajada.
 —No puedo creer que tengas miedo de mí.

Me muevo hacia adelante, dando un paso más cerca de él y poniendo el mentón en el aire con confianza.
—No te tengo miedo.

Se pone de pie delante de mí con tanta confianza como yo le estoy mostrando. —Demuéstralo.
—¿Cómo? Lanza la pelota hacia el lado de la cancha y da pasos hacia mí, cerrando la distancia entre nosotros. —Déjalo salir.

Mi aliento se congela y el pánico se apodera de mí. —Yo... yo no sé lo que quieres decir. —Yo creo que sí —dice, llegando tan cerca que casi se pueden sentir sus emociones como si fueran las mías.

—¿Quieres que te bese? —digo sin aliento.
—Me has arruinado, ¿lo sabes, no? —dice justo antes de tenerme de puntillas y tocar mis labios con los suyos.

Agarra mi cintura y me jala cerca con lo que puedo sentir toda la fuerza y la longitud de su cuerpo contra el mío. Mis dedos se envuelven alrededor de sus bíceps a la vez. Estoy perdida en la protección de su abrazo y el olor y el sabor es único Nicholas Miller. Excepcionalmente... nosotros.

Cuando nuestro beso se vuelve más intenso, tengo la sensación de un cambio en él. Es difícil besarse, más a fondo. Él está enojado.

Tropiezo hacia atrás y le empujo lejos de mí.
—¿Qué estás haciendo?
Se limpia la boca con el dorso de la mano.
—Asegurarme de que te asusta. Es lo que quieres, ¿no? Así que puedes reclamar ser la víctima.

Estamos aquí de pie mirándonos fijamente el uno al otro. Controlador y controlado. Perpetrador y víctima. Chico y chica.

Coge el balón.
—Vete a casa, demi. Ya tuviste lo que querías.

Un movimiento por el rabillo de mi ojo me llama la atención, rompiendo la conexión.

Es selena.

—joe, mamá y papá quieren que vayas a casa. Ahora —dice ella.

Dejo caer mi cabello, apartando la suciedad de mi pantalón, aclaro mi garganta, y hago de todo para no mirarlos..

Entonces corro hacia el coche tan rápido como puedo. 


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Joseph

—No le dijiste que yo la atropellé, ¿verdad? —pregunta selena mientras observa a demi huyendo del parque. Yo sacudí mi cabeza.

—Pero tú y _demi. Vi como la estabas mirando y me di cuenta...
—¿Qué? —dije rápidamente, entonces miré a mi hermana directo a los ojos.

Comencé a caminar de regreso a casa con mi hermana a unos cuantos pasos detrás de mí.

—Involucrarte con demi podría acabar con nuestra familia, joe.
—Déjame en paz, selena. Lo digo en serio —me giro hacia ella—. Ya he tenido suficiente.

Cuando llego a casa mis padres me están esperando en la puerta. Mi papá está rígido, con una mirada preocupada en su rostro. Mi mamá está a su lado. Puedo darme cuenta de que está totalmente fuera de sí.

—¿Dónde estuviste anoche? —ordena papá con una voz tan acusadora que podrías pensar que había estado afuera cometiendo un homicidio.
—Visitando una vieja amiga. ¿Cuál es el problema? —mi mamá mira a mi papá.
Yo abro mis brazos ampliamente.
—¿Qué?
—Vi a demi viniendo desde el parque —dice papá.
—¿Y qué? Es un país libre, papá. La gente puede caminar si eso es lo que quieren.

Mi mamá aprieta sus brazos fuertemente, agarrándose de su suéter.

—Simplemente no queremos que te metas en problemas. La gente habla...
—¿A cerca de qué?
—No quiero discutirlo —dice mamá, y entonces comienza a caminar tensamente hacia la casa, sin duda a atontarse de nuevo.
—Vamos a sacarlo todo afuera. Justo aquí, justo ahora.
—joseph, por favor, no hables tan fuerte —mamá mira nerviosamente las casas de los vecinos, asegurándose de que nadie sea testigo de la escena que estoy a punto de comenzar. Dios, desearía que dejara de preocuparse por las apariencias y se diera cuenta de que su familia se está destruyendo.

—¿Que está diciendo la gente?
—Nada, joe. Todo está bien. Ahora detén esta ridiculez.
Me paré en medio del jardín delantero, y dije tan fuerte como puedo.
—¿Están diciendo que he estado buscando peleas en la escuela? ¿Qué estoy acosando a demi? ¿Obligando a mis amigos a beber alcohol? Tú crees que todo es cierto, ¿Verdad? ¡Vamos, ya es hora de que me cuentes los putos chismes!
—Ahora si pasaste el límite —dice papá, parándose en medio de nosotros—. Entra a la casa y cálmate. Puedes disculparte con tu mamá después de la cena.

Reviento, como una banda de caucho que ha sido estirada hasta sus límites por tanto tiempo que simplemente se rompe en pedazos violentamente. Besar a demi, la suspensión de la escuela, las manipulaciones de ashelly, la advertencia de mi hermana, la inhabilidad de mis padres para enfrentar la realidad, la adicción de mi madre, los falsos chismes... todo está volviéndome loco.

—No pienso moverme hasta que todas las cartas estén sobre la mesa —digo. Miro a mi hermana.

—¡joseph! —grita selena—. Por favor, detente.

La postura de mi padre se pone aún más rígida, sus labios se encogen y la expresión de sus ojos es dura.

—Esta es mi casa —dice él—. Y mientras vivas aquí vas a obedecer mis reglas.
Ahora, entra a la casa, deja a tu madre en paz... y... cálmate

Trago con dificultad. No es fácil para mí decir las siguientes palabras que salen de mi boca, pero no puedo contenerlo por más tiempo. Mi familia está hecha pedazos, todos y cada uno de nosotros. Ellos quieren permanecer ignorantes, olvidar la realidad y vivir en el mundo que han creado. Es falso, es enfermo.... y yo no puedo hacerlo. Creo que la única oportunidad para que se curen es que yo no esté aquí. Soy la raíz de sus problemas. Si arranco la raíz, removeré el problema.

—Me voy —digo.

Mis pensamientos se concentran en demi, en la chica de la que solía pensar que no valía la pena mirar por segunda vez. Pero cuando las cosas se ponen difíciles, ella es la chica más fuerte que conozco. Ella me confrontó a cerca de ashelly antes del accidente, va a la escuela todos los días incluso cuando la gente se ríe de la forma en que se mueve, y se mató trabajando para la Sra. Reynolds para lograr su sueño de viajar a España. El accidente la hizo una persona más fuerte. Demonios, ella me hizo una persona más fuerte.

—¿A dónde crees que vas? —demanda papá.
—Adentro a empacar, después me voy de aquí. No puedo vivir con toda la vergüenza y la negación que me rodean. Y ustedes tampoco deberían.

—Esto es quienes somos ahora, hijo. El accidente nos cambió... a todos nosotros. Estábamos bien hasta que tú lo arruinaste todo.

Yo sacudo mi cabeza.

—¿No quieres que todo vuelva a ser como antes? Yo daría cualquier cosa por hacer que esta familia fuera normal de nuevo.

—¿No deberías haber pensado en eso antes de atropellar a demi? Nunca hubiera
pensado decirle esto a mi propio hijo, pero tú... joseph jonas... eres un bastardo egoísta.

Paso al lado de mis padres y de selena, hacia mi habitación. Sacando una mochila de mi closet, meto cosas adentro sin detenerme a pensar. Estoy listo en cinco minutos, entonces miro mi habitación por última vez.

Mi sable de luz aún está en mi estante, esperando a que regrese. Pero esta vez no voy a regresar. Seguramente, después de que me vaya, mi mamá no va a necesitar drogar su vida para hacerla más soportable y selena podrá vivir
la vida de la forma que desee… con o sin la verdad. Y papá... bueno, algún día tendrá que enfrentarse a la realidad. Cuando esté listo.

Ahora depende de mí encontrar un camino para mí mismo y dejar de tratar de hacer que la vida vuelva a la normalidad. A la mierda con lo normal. Lo normal no existe. La familia de joseph ya no existe. Ahora estoy solo.

Con un suspiro de determinación entro de nuevo a la habitación, tomo el sable de luz, lo meto en la mochila y salgo. selena está en la puerta, bloqueándola.

—No te vayas —ruega.
—Quítate de mi camino.
—Mamá y papá te necesitan, joe. Yo te necesito

Le di una risa corta.

—Mamá y Papá van a estar bien. Ellos disfrutan vivir en la negación. A cerca de ti... —me quedo mirando su ropa negra—. Tú tienes que superar el accidente. Enfrentarte a los hechos antes de que persones como ashelly te obliguen a hacerlo. No puedo protegerte más. Es hora de que te protejas a ti misma.

Me muevo alrededor de ella y camino hacia afuera. No tengo idea de hacia dónde voy o que voy a hacer, pero me siento libre. Colgando la mochila de mi hombro comienzo a caminar. Cuando alcanzo la casa de demi, no la veo pero sé que está adentro.
Le doy un saludo de despedida y sigo caminando.

El mirador de la Sra. Reynolds es en donde paso la fría, solitaria noche. Cuando una estrella fugaz pasa sobre mí mientras miro el cielo, me pregunto si es la anciana señora dándome una señal. 


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lunes, 21 de enero de 2013

Dejar paradise - capitulo 27 - capitulos finales


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Chicas subi un pequeño teaser de return to paradise en el canal !!!! 
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Joseph

Meyer me señala y su dedo aguijonea el aire con cada palabra cuando dice.
—Bueno jonas. A mi oficina —lo sigo a su oficina, él cierra la puerta una vez que me siento en la silla opuesta a su escritorio.

Esta molesto. Lo puedo decir por la manera en que los músculos de su cuello están tirantes y los colores de su cara y su cabeza calva se han vuelto de un rojo profundo. Ni siquiera se sienta en su silla. Se sienta en el borde de su escritorio justo sobre mí. Está tratando de ser intimidante, de asustarme para que sea un niño bueno. Pero él nunca se ha quedado con un tipo como Taylor(su amigo de celda). Y si Taylor no me intimida, Meyer ni siquiera tiene una posibilidad.

—¿Por qué comenzaste una pelea con Drew Rudolph?

No puedo decirle la verdad. Si toda la cosa sale a la luz, selena podría ser involucrada en esto, también... Y ashelly... Y demi. selena ha estado actuando espeluznante. No sé que terminará diciendo. ¿Dirá inesperadamente la verdad, de que ella fue la que golpeó a demi? —No lo sé —digo silenciosamente.
La cólera de Mayer se desinfla cuando la frustración toma su lugar.
—¿Qué voy a hacer contigo jonas? Puedo hacer una llamada a tus padres y decir que eres responsable de obligar a un par a consumir alcohol. Otra queja del entrenador de lucha libre de Fremont fue archivada… algo sobre ti intimidando a uno de sus mejores luchadores. Estás sobre hielo delgado aquí, en el camino rápido a ser un delincuente para siempre. ¿No entiendes que la única persona a la que lastimas con tu comportamiento es a ti mismo? A no ser que puedas explicarte, no tengo elección excepto darte una suspensión
¿Suspensión? Oh, mierda. Debería defenderme, pero es inútil. El tipo no me creería, de todos modos. Permanezco en silencio.

—¿No tienes nada que decir sobre esas acusaciones?
—No
—joseph, toma asiento afuera mientras descubro como proceder con esto

Entonces ahora estoy pegado en otra silla de metal fuera de la oficina de Meyer. Puertas cerradas y sillas de metal son temas recurrentes en mi vida.

Levanto la vista cuando las puertas de la oficina principal se abren.

Demi entra a la oficina, solo a unos pies de donde estoy sentado. Solo capaz de chequearla de lado, estudio su cara. Tiene los pómulos altos y la nariz recta. No es pequeña; tiene una pequeña protuberancia en el medio, casi como si Dios hubiera querido ponerla ahí entonces su nariz no sería perfecta. Pero no sería demi sin esa imperfección. No es una cara-bonita como ashelly, pero hay algo sobre ella… esa mezcla de inseguridad y rasgos majestuosos que no combinan. Cada una de sus facciones refleja quien es. Excepto sus cicatrices.

Esas que desearía poder sacar con un toque de mis dedos y transferirlas a mi propio cuerpo.
Demi está concentrada en el mostrador, leyendo algo atentamente. Su cabello caía como una cortina que protege su cara de mí. Soy apenas consciente de Sabrina, ashelly, y Hannah que están en la habitación, también. Este lugar se está llenando.

La Sra. Gobbons, la profesora de arte, golpea la puerta de Meyer. Mete su cabeza dentro cuando él gruñe para que entre en su dominio sagrado.
—Tenemos una situación con algunas chicas de último año.
Las chicas entraron en una sola fila a su oficina. ashelly lucía desafiante, Hannah asustada, Sabrina indiferente, y demi parecía… dispuesta a manejar lo que sea que valla volando hacia ella.

Las chicas salieron unos minutos más tarde.Demi no me miró. Salió en fila de la oficina con el resto de las chicas.

Meyer reapareció en la puerta.
—Bueno jonas. Tu turno.

Entro en su oficina y me dirijo a otra silla. Esta tiene relleno. Apoyo los codos en mis rodillas y pienso en lo que dijo Meyer: Estoy en el camino rápido a ser un delincuente para siempre. Demi probablemente tenía razón: si desapareces, entonces no te recordarán siempre el pasado en cualquier parte que estés.

Hice mi servicio comunitario, pero no me entregaron mis papeles finales de liberación. Damon de verdad va a matarme cuando descubra que estuve en una pelea. ¿Qué mierda va a pasar cuando regrese al DOC? Espero que Mamá y selena no lleguen al límite.

Escucho el sonido de zapatos y levanto la vista. Mi madre está de pie en el marco de la puerta de la oficina de Meyer. Sus labios están apretados. Puedo sentir que está un poco alterada porque la veo moviéndose ligeramente de un lado hacia el otro.

—Ah, Sra. jonas—dice Meyer—. Gracias por venir tan rápidamente.
Mamá asiente y sostiene la perilla de la puerta. —Entonces… ¿debería llevarlo a casa?
Meyer camina hacia mi mamá y pone su mano en su hombro para calmarla.

—El chico al que joseph asaltó no ha levantado cargos todavía, pero la política me fuerza a mantenerlo fuera de los terrenos de la escuela hasta que esto se solucione. Recibirá una llamada mía después de que haya hablado al superintendente del distrito para informarle de la duración de la suspensión de joseph.

Mamá asiente, luego se concentra en mí. Lucía cansada. Las profundas líneas bajo sus ojos y en las esquinas de su boca parecían más profundas de lo que nunca había visto. Yo puse esas líneas ahí. Sin quererlo, he roto el espíritu de mi madre.

En el coche, no tengo nada que decir. Y cuando silenciosas lágrimas comienzan a caer de sus ojos cansados, todo lo que quiero hacer es escapar. Porque no puedo decirle nada para hacerla sentir mejor, no puedo combatir esta bola de nieve de mierda en que se ha convertido mi vida.

Me siento en mi habitación hasta que cae la oscuridad, cuando alguien llama a mi puerta.
—joe, abre —la voz del consejero de transición familiar resuena.

Genial, ahora tengo que ser retado por Damon.

—De inmediato —digo secamente cuando lo dejo entrar.

Si nunca has visto la cara de los tipos negros volverse roja de furia, nunca has visto a Damon Manning molesto
—¿Qué demonios está pasando? Recibí una llamada de tu director esta tarde diciéndome que estás suspendido por dos semanas. ¿Quieres volver al DOC?

—Seguro. ¿Tienes las esposas listas? —digo, sosteniendo mis brazos delante de mí.

Damon se acerca… realmente cerca. —Escucha, mocoso, no tengo problema en esposarte y meter tu trasero de regreso a prisión. Pero no creo que entiendas que tu cumpleaños 19 esta justo a la vuelta de la esquina. Y ¿sabes qué tipo de regalo de cumpleaños recibes del estado de Illinois? Ser transferido a la cárcel para chicos grandes. Está bien, el lugar para adultos donde mandan a los internos, y no va haber ningún día en el que no sea amenazado o forzado a hacer mierdas de las que solo habías escuchado. No te quiero ahí, Nick porque entrarás como un confundido chico sabelotodo y saldrás como un insensible bastardo. Te comerán vivo y nadie podrá salvar tu trasero. ¿Me escuchaste? Ahora dime porque demonios has estado metiéndote en peleas.

Estoy tan acostumbrando a confesarme culpable, que a veces olvido decir la verdad. Miro directamente a Damon, sin jugar estar vez. —Estaba protegiendo a dmi. Drew la insultó.

Damon tomó la silla de mi escritorio y se sentó. Puso su mano en su frente y comienza a masajearla, como Meyer lo hizo esta tarde.
—joe, ¿Qué estás haciendo? Ella es tu víctima. La golpeaste con tu coche.

—No lo hice.
—¿Qué? —suelta.
—Dije que no quise hacerlo.

Damon saca la mano de su frente y se inclina hacia adelante.
—No sé qué estás tratando de empujar aquí, pero no es bueno. Si no puedes pretender que demi no existe, entonces deja la ciudad. Ella llamó a mi jefe esta mañana preocupada por su seguridad. Dijo que has sido provocador con ella, y ahora la estas acosando.

—¿Qué?

Damon mira directo hacia mí. — demi lovato dice que va a archivar una queja. Oh, no parezcas tan sorprendido, joe¿Qué esperabas? Cuando no sigues las reglas pagas las consecuencias. Es simple.

Nada es tan simple. Trago. Mi garganta se siente apretada. ¿demi me odia lo suficiente para enviarme de regreso al DOC?

—Tengo que saber —continua Damon—. ¿Has tenido un encuentro sexual con ella?

Me siento en mi cama y apoyo mi cabeza en mis manos. Dios, esto no puede estar sucediendo.
—Eso depende de que quieres decir por encuentro sexual.

—No jodas conmigo, jonas.
—No tuve sexo con ella.
—¿La acosaste?
Sacudo mi cabeza.
—Tuvimos una relación, una relación mutua. No fue gran cosa. Esta terminado. Hecho.
— ¿Cómo terminó?
—Abruptamente.

Damon suspiró frustrado, luego saca un montón de papeles de su maletín.

—Tengo tus papeles de liberación firmados. Terminaste tu servicio comunitario.

Miro fijamente los papeles como si tuvieran alas de ángeles en ellos, pero mi cabeza sigue dando vueltas. Pensé que demi y yo compartimos… bueno, seguro como el demonio que fue mucho más de lo que nunca tuve con ashelly. Si  demi  estuvo conmigo solo por venganza… oh, mierda.

—Quedas en libertad, pero tenemos un pequeño problema. No puedes volver a la escuela. ¿joseph?
—Sí.
—No todo el mundo está en contra tuyo, lo sé.

Asiento. Ahora mismo, no puedo estar de acuerdo. Estaba tan entusiasmado por arreglar todo cuando volví a casa. Pero todo lo que he estado haciendo es pelear en vez de arreglar. Estoy perdido aquí.
Después de que Damon se va, me dirijo a la cocina. Mamá está inclinada contra el fregadero. Esta temblando mientras toma un manojo de píldoras y las traga con un montón de agua.

—Mamá, ¿Qué estás haciendo?
—Tomando la medicación para la tensión y el estrés.

Le arrebato la botella de pastillas del mostrador.

—Devuélvemelas —ella ordena.
Le echo un vistazo más de cerca al nombre de las pastillas en la botella. Diazepam. Valium. — ¿Hace cuanto que las estás tomando?
—Devuélvemelas —dice, sacando la botella de mi mano y agarrándolas como si estuviera sosteniendo su cordura.
—No puedes sobre medicarte con esta mierda, Mamá. Es peligroso.

Mamá ríe, un risa gutural tan fuerte que la hace toser.

—Es por eso por lo que has estado evitando acercarte a mí. ¿Te has convertido en una adicta a las pastillas en el closet? —maldición, ¿Porqué no lo vi antes?
—Ya no estoy en el closet, ¿está bien?
—¿Papá lo sabe?
—¿Qué crees? Es la única forma que puedo mantener una sonrisa en mi cara todo el día. A él no le gusta pensar en cosas malas. Esta demasiado ocupado. He estado fracasando, ¿No es así? Una terrible esposa, una terrible madre… no es asombroso que me hayan echado de las damas auxiliares.
—¡Porque te importa lo que la gente piensa! —grito—. Estas matando a toda la familia.
—¿Pensaste en toda la familia cuando atropellaste a demi? —ella susurra, luego suelta un suspiro disgustado.
—Esto no es sobre mí, mamá. —no le digo que nunca fue sobre mí.

Ella sacude su cabeza.
—No lo comprendes, joe, ¿no es así? Hay cuatro personas viviendo en esta casa y somos todos extraños. Es sobre ti. Es sobre todos nosotros.

Ya ni siquiera sé quién soy. Pensé que sabía, pero con la traición de demi estoy de regreso a donde comencé.

Mi madre gira la cara hacia el fregadero, su cuerpo temblando y respirando con dificultad. Cuando camino hacia ella y pongo mis brazos a su alrededor, quiero decirle que la ayudaré. También necesito ayuda. Pero ella se pone rígida tan pronto como hago contacto.
—No me toques.

Retiro mis manos y me alejo. Todo a mí alrededor se está cayendo en un montón de piezas. No hay forma de que pueda repararlo no importa cuánto lo intente. —No te quedes esperando,—digo antes de dejar la cocina y subir las escaleras de dos escalones a la vez. Golpeo la puerta del dormitorio de selena.
—Abre.

—¿Qué quieres? —dice selena a través de la puerta.
Golpeo más fuerte.
—selena, abre la puerta o la echo abajo.
Ella abre la puerta justo antes de que la patee para abrirla.
—¿Qué?
—¿Hace cuanto que mamá está abusando de la prescripción de medicamentos?
Ella se encoje de hombros. —Después de que fuiste sentenciado. Se detuvo por un tiempo, pero comenzó otra vez cuando fuiste liberado.
—¿Cómo puedes quedarte aquí como si no fuera gran cosa?

Selena me mira fijamente y ladea su cabeza hacia el costado, su maquillaje negro en un duro contraste con su piel blanca, haciéndola lucir como un mimo.
—Cuando ella está dormida no hace preguntas.

¿Qué? Miro a mi hermana como si fuera un fantasma, un caparazón de la persona que una vez conocí.
 —¿Ya no tienes consciencia?

selena se encoje de hombros.

La agarro por lo hombros y grito.
—selena, madura y finalmente toma responsabilidad por algo… ¡Lo que sea!

Lágrimas comienzan a caer por sus mejillas. No debería estar satisfecho por hacer llorar a mi hermana, pero juro que cualquier emoción de ella me satisface. Siento sus emociones, también. Pero son tan contradictorias con las mías que no puedo estar cerca de ella. No ahora. Una parte de selena siempre será parte de mí. Su miseria se convierte en la mía, y ahora mismo no quiero hacer nada con eso.

Ella esta sorbiéndose la nariz cuando dejo la casa y me dirijo hacia la calle.

Camino diez casas antes de darme cuenta de hacia dónde me dirigía: La casa de la Sra. Reynolds. La única señora que es bastante fuerte para ayudarme. Tal vez me dejará vivir con ella, en esa pequeña habitación sobre el garaje.

Veinte minutos esperando por que venga un autobús a llevarme a los Hampton parecen eternos. Cuando llega y echo un vistazo a la casa de la anciana, me siento como en casa.

Toco el timbre, esperando que pueda oírlo. Tal vez si instalo uno de esas lamparitas que se encienden cada vez que suena el timbre, así si su audición realmente desaparece, ella estará lista.

A la segunda vez que toco, la puerta se abre. Pero no es la Sra. Reynolds, es el dueño del restaurante de la Tía Mae.
—¿Está la Sra. Reynolds en casa?

—¿No eres tú Joseph jonas?
—Sí. Yo…
—¿Como conoces a mi madre? —él exige.

Pongo las manos en mis bolsillos.
—Trabajo para ella.

Él duda, confundido, entonces su boca se amplia.
—¿Tú construiste el mirador?

—Sí.
—¿Cuando demi lovato trabajaba aquí? Los dos, ¿Juntos?
—Con la Sra. Reynolds —le aseguro
—¿Ella sabía que tú fuiste el que atropelló a demi? Olvídalo, por la mirada en tu cara asumo que mi madre lo sabía. Probablemente trató de arreglarlo todo, ¿no es así?
—Sí, señor. Tengo que hablar con la Sra. Reynolds. —ella es la única que me queda ahora.
—Ella falleció ayer por la mañana.

No. No, esto no puede estar pasando. Un agujero se forma en mi pecho y se extiende por mis venas. 
—Estás mintiendo.

—Mi madre tuvo un ataque al corazón mientras dormía. Ahora no se qué va a pasar aquí, pero sé que la madre de demi no quiere que estés andando cerca de su hija. Respeta a la familia y déjala estar.
—No hay problema. No hay problema en absoluto —digo.