A las cinco de la tarde, la lujosa limosina se estacionaba en la entrada
principal del club. El valet parking apresuradamente se acercó para abrir la
puerta a los pasajeros y el primero que salió fue el castaño que abrochándose
su saco, extendió su mano para ayudar a su esposa que no le quedó de otra más
que aceptarla, y sin soltarse más, siguieron al hostess que los condujo hasta
el salón de eventos donde música de arpa y violín ambientaba el lugar.
Los invitados, al verlos ingresar, se levantaron de sus lugares para ir a
felicitarles y aquellos "radiaban" de felicidad recibiendo gustosos
los abrazos y halagos principalmente para la guapa morena que se veía
"Exquisita", como había dicho su esposo en cuanto la vio bajar por
las escaleras en un vestido de color palo de rosa en escote "V", con
corpiño en tela estampada marcándole bien el talle y su breve cintura. La falda
llevaba una linda caída en tres capas y de largo un poco más abajo de las
rodillas pero lo que más le encantaba era verla caminar tan segura en zapatilla
alta además de que le moldeaban mejor sus pantorrillas. Y mientras seguían
saludando a los invitados, Joseph no despegaba sus ojos de ella y menos cuando
los hombres se le acercaban.
Pero después de saludar a medio mundo, los festejados finalmente se
reunieron en su mesa; el castaño le acomodó la silla a su esposa que se lo
agradeció con una dulce sonrisa y en lo que el ocupaba su lugar, les sirvieron
algo de beber y de inmediato los padres de estos ofrecieron un brindis por la
dicha del joven matrimonio y estos, primero chocaron sus copas, luego hicieron
un cruzadito pero antes de beber, se miraron retadoramente a los ojos y por
debajo, se desearon lo mejor, bueno, joseph le dijo…
-Que gané el mejor.
Y conforme la velada transcurría, increíblemente aquellos delante de la
gente hacían un papel que cualquiera se lo creía, muchos comentaban soñadores,
principalmente las damas, de los detalles de atención que el castaño tenía para
con su bella esposa, ya que todo el tiempo se le vio besándole la mano, la
nariz, la mejilla u ofreciéndole algo de comer en la boca, y viceversa, pero la
morena no se quedaba atrás en desvivirse por su marido.
Pero hubo un momento donde se tuvieron que separar y eso porque joseph fue
llamado por su suegro y desde el otro extremo del salón, el castaño admiraba a
su esposa de pies a cabeza mientras esta platicaba muy animada con un grupo de
señoras, pero demi al percibir su profunda mirada, se giraba para encontrarse
con la de él y cada vez que lo hacía, este levantaba su copa y le ofrecía un
brindis y entre labios le decía… Por nosotros… más aquella le sonreía bien
fingidota más telepáticamente le mandaba a decir… Imbécil… y aquel como si recibiera
el mensaje comenzaba a reír.
Y entre más mensajes de amor, transcurrieron tres horas de convivencia,
cada uno atendiendo a los invitados hasta que aprovechando que demi hablaba con
Mamá y Suegra, joe se acercó hasta ellas llegando por detrás y no perdió la
oportunidad de colar sus brazos para rodearle por la cintura y envolverla en un
fuerte abrazo acercándola hacia él; luego enterró su nariz en su cabellera para
aspirar su aroma ¿ahora sí de mujer?
La morena, por su parte, cuando sintió el contacto del castaño, como
primera reacción y sin querer, irguió la espalda pero de inmediato inhaló
profundo y exhaló el aire para controlar su molestia porque sabía que debía
aguantarse y más cuando el atrevido aquel, recargó su barbilla en el hombro
derecho de ella y levantando su mano izquierda comenzó a acariciarle la mejilla
y con su pulgar jugueteaba con sus labios; pero aprovechando que sus madres no
los veían, demi lo miró furiosa de reojo y le dio señal de advertencia pero a joe
le valió un soberano popote porque luego le inclinó ligeramente la cabeza para
atrapar con su boca el lóbulo de la oreja y comenzó a mordérselo suavemente.
A la joven ganas no le faltaron de asestarle un codazo en las costillas,
pero únicamente se removió con incomodidad porque debía ser sincera consigo
misma, y no negó que la caricia de aquel le provocó tremendo escalofrío que le
llegó hasta la conciencia.
Y su marido lo notó y tomando ventaja de ello y sin poder contenerse más,
de un ágil movimiento, le giró la cabeza y sus bocas quedaron muy de cerca, y
mirándose, demi alcanzó a amenazarlo entre dientes…
-¡No te atrevas, joe!
-A que ya me atreví -y ya no hubo tiempo a réplica porque descarada y
profundamente la besó sin importarle los presentes.
La morena por supuesto respingó con ganas de abofetearlo y morderlo pero
sabía que era su papel y debía representarlo muy bien y más cuando escuchaba
que decían… ¡Qué hermosa pareja que no dudan ni pueden ocultar su amor!
Y el castaño como vio que su esposa no puso más objeción, así lo siguió
haciendo cuantas veces se le antojó, pero en cuanto estuvieron en casa y a
solas… el reclamo no faltó…
-Espero te hayas divertido lo suficiente -dijo demi de lo más tranquila
mientras se acercaba a su esposo que intentaba ir escaleras arriba.
-Mucho -contestó como si nada y bajó el único peldaño que subió- ¿Tú no?
-le preguntó seductoramente cuando la tomó de la cintura atrayéndola hacia él.
-¡No te hagas el gracioso conmigo, joseph! Una cosa es que tengamos que
fingir arrumacos y otra que te quieras pasar de listo. Tus besos
"extremadamente atrevidos" no eran necesarios mucho menos para
estarlos exhibiendo en público.
-Vamos, demi. Dime qué no te gustaron -dijo mientras se le acercaba
peligrosamente al rostro pero la morena le sonrió irónica y le afirmó…
-Vieras que no -y coqueta le acarició el rostro- porque los he probado
mejores -y deslizo sus dedos sobre los labios de él y acercándose a la boca
masculina, le confesó- y no precisamente estoy hablando de los tuyos -y
pretendió alejarse pero no lo consiguió porque el castaño la detuvo por el
brazo haciéndola girar.
-¡¿Qué quisiste decir con eso?!
-Nada -sonrió burlona ante el gesto de desconcierto que provocó en su
esposo y besándose las yemas de dos dedos, los puso sobre los labios del
castaño que ya tenía el ceño fruncido en espera de una explicación que nunca
fue dada- Buenas noches, "querido".
Y si al "querido" su esposa no lo puso como lazo de cochino, su
amante sí lo hizo, porque a la siguiente mañana recibió una llamada de esta
exigiendo, ella SÍ una explicación de lo que el periódico en la sección de
sociales, mostraba: una foto de la pareja en pleno beso y abrazo. Pero lo peor
para ella fue el descubrir finalmente el rostro de la esposa de su amante y más
rabia le dio que era precisamente la que llegara a interrumpirlos y él nunca se
lo informó, porque cuando se vieron sólo le había dicho… "Es socia de la
compañía"… y la muy estúpida se lo creyó.
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El Instituto de Medicina Reproductiva Montefiore en Harstdale, NY, fue el
lugar donde demi encontró a uno de los mejores especialistas en esta rama: el
Dr. Nicolas Hopkins, que cuando le expuso su caso, le extrañó un poco, bueno
mucho, porque normalmente recurrían a él parejas con serios problemas de
fertilidad más aún así le cuestionó…
-¿Y usted ya quiere tener hijos? Porque la veo muy joven.
-¡Claro!, ¿qué mujer no los quiere? Pero le explico de nuevo, mis padres
creen que yo tengo un matrimonio "normal y feliz" y al ser nosotros
hijos únicos pues ya quieren descendencia.
-Por supuesto, pero… ¿ha intentado tener relaciones con su esposo para
lograr concebir?
-No y no creo que eso suceda porque entre nosotros no hay nada, sólo un
simple papel donde dice que somos marido y mujer. Además de que él, en este
momento tiene una relación extramarital.
-Ya. Entiendo… y… él ¿está de acuerdo con el proceso?
-No muy bien, pero no tiene opción si quiere tener hijos conmigo, darle
nietos a sus padres y lo más importante, si desea asegurar su fortuna -aseveró
duramente y el guapo rubio sonrió con pena, porque bien sabía que así era en el
mundo de los millones.
-Bueno… entonces como primer paso, haremos una serología para descartar
infecciones, precisamente por las relaciones fuera del matrimonio, y
comenzaremos con usted estando pendiente de su ciclo menstrual, estimulando su
ovulación, monitoreándolo y dependiendo de su evolución, programar la
inseminación.
-Perfecto. Sólo una pregunta… ¿y si falla?
-Haremos un segundo intento más complejo que sería extrayendo sus óvulos y
fecundarlos a los espermas de su esposo.
-Bien.
Y después de que le entregaran sus citas correspondientes, la morena salió
de ahí y le ordenó a nick dirigirse a la oficina de su esposo
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Cómodamente sentada en las piernas del guapo castaño, ashell le hacía
caricias al galán, porque después del pleito por teléfono del día anterior,
este, cortésmente, la dejó colgada, y no salió para ir a buscarla y a la ojo
café, le entró el temor de perderlo.
-Perdóname, ya no estés enojado conmigo. Ya no volveré a reclamarte, te lo
prometo -y buscaba incesantemente sus labios para besarlo, pero aquel se hacía
del rogar- Vamos, joe. Di que sí me perdonas -y aquel la miró seriamente por
unos segundos y luego medio sonrió y cuando estaba a punto de ceder, la puerta
de su oficina se volvió a abrir sin ser anunciada.
Joseph se levantó de inmediato
haciendo que la anunciadora casi cayera y eso no sucedió porque se sostuvo del
escritorio y este no permitió que tocara tierra.
-¡Pídele a tu visita que se largue porque necesito hablar contigo! -exigió
una molesta mujer chasqueando sus dedos a su esposo.
-Y ¿Por qué no me lo pide usted? -la buscona se atrevió a dirigirle la palabra
a la recién llegada pero esta, sólo miró de frente a su marido y este advirtió
la amenaza en los ojos de su esposa.
-ashell, por favor -y le apuntó hacia la puerta y la nombrada a pesar de
haber soltado un \\\"Asch\\\" de fastidio, obedeció al castaño pero
no sin antes se le acercó para darle un beso y con aires triunfadores pasó a un
lado de la otra morena.
Y en cuanto estuvieron a solas…
-¡¿Y así pretendes engendrar un hijo conmigo?! -le señaló hacia la salida-
¡Olvídalo, maestro!… pero bueno, ya lo hecho, hecho está… y a lo que vine. Te
informo que visité al doctor y ahora con mayor razón, necesito que te hagas
unos análisis porque no te vendrían nada mal, ¿eh? porque para saber… ¡con
cuanta mujerzuela más te metes!... no dudo que alguna infección… ya traigas por
\\\"allá\\\" -se lo apuntó y se acercó para dejar la información
sobre su escritorio, luego se dio la vuelta pero antes de salir, se giró y le
sentenció duramente- Una última cosa. Ya que no tienes ningún respeto por mí,
por lo menos tenlo por este santuario -redondeó el lugar- del que cree ciega y
¡estúpidamente! en ti y que lamentablemente es mi padre, y no utilices su
oficina para estarte citando aquí con tu amante. Ó dime ¿no tienes lo
suficiente para pagar un hotel barato? Si es eso, no te preocupes, cárgalo a mi
cuenta, no creo que un dólar… me haga pobre.
Y joseph que todo el tiempo únicamente se la había pasado contemplándola,
la vio salir furiosa, luego se sentó, puso sus codos sobre el mueble y apoyando
su cabeza sobre sus manos, miró hacia abajo y dijo para sí…
-Qué mal nos juzgan, compadre -y finalmente comenzó a reír
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por dios joe si que se pasa de tonto, como es que se lleva ah ash a su oficina!
ResponderEliminarSi dio risa lo que dijo Joe jajajaja como nos juzgan compadre
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