do you remenber me ? capitulo 4 - jemi
Ella lo miró espantada y se llevó una mano a la boca. Parecía a
punto de desvanecerse y él la atrapó por la cintura, obligándola a sentarse a
su lado.—¿Cómo? ¿Qué sucedió? —ella no se resistió
y se limitó a mirarlo fijamente.
—Mi avión privado se estrelló sobre
Kentucky —explicó él—. No recuerdo gran cosa. Desperté en un hospital sin
saber cómo había llegado allí.
—¿Y no recuerdas nada? —insistió ella.—Sólo he olvidado esas cuatro semanas,
aunque tengo alguna que otra laguna.
—De modo que te olvidaste de mí… —demi
soltó una amarga carcajada.
—Sé que es desagradable oírlo —él
suspiró—. Puede que no te recuerde, demi, pero no
soy ningún bastardo. No me satisface ver lo herida que te sientes.
—Intenté llamarte —continuó ella—. Al
principio esperé. Me inventé un montón de excusas. Que la emergencia había
sido grave, que estabas muy ocupado. Pero
cuando intenté llamar al número que me diste, nadie me permitió hablar
contigo.
—Después del accidente se tejió una
importante red de seguridad a mí alrededor. No queríamos
que nadie supiera lo de mi pérdida de memoria. Temíamos que los
inversores perderían su confianza en mí.
—Pues parecía que me habías dejado tirada y
que no habías tenido las agallas de decírmelo a la cara.
—¿Y por qué ahora? ¿Por qué has esperado tanto tiempo para venir
a enfrentarte a mí? Ella lo miró con desconfianza. Desde luego, lo sensato
hubiera sido noesperar tanto.—No descubrí que estaba embarazada hasta
la décima semana. Mamaw estaba enferma y pasaba mucho tiempo con ella. No
quería disgustarla contándole que sospechaba que nos habías seducido y mentido a las dos sobre tus planes para las tierras. Le habría partido
el corazón, y no sólo por las tierras. Ella sabía cuánto te
amaba. Quería verme feliz. Joseph se
sentía como un auténtico gusano.
—Tenemos que tomar algunas decisiones, demi.—¿Decisiones?—Dices que
estaba enamorado de ti —joe la miró a los ojos—. También dices
que estás embarazada de mí. Hay mucho que decidir y no lo vamos a resolver en
una noche. Ella asintió.—Quiero que vengas conmigo.—¿Y adónde vamos exactamente? —demi se humedeció los labios.—Si
lo que dices es cierto, una gran parte de mi vida y futuro cambió en esa isla.
Tú y yo vamos a regresar al lugar donde todo comenzó. Ella lo miró perpleja,
como si hubiera esperado que la dejara tirada.—Vamos a revivir esas semanas, demi. Quizás
estar allí hará que recuerde.
—¿Y si no lo hace? —preguntó ella con cautela.—Entonces habremos pasado un montón de tiempo conociéndonos de nuevo.-------------------------------—¿Te has
vuelto loco? —exclamó Ryan.joe dejó de
pasear por el despacho y miró a su amigo a los ojos.—Preferiría no hablar de quién ha perdido la cabeza —señaló—.
No soy yo quien está buscando a la mujer que me engañó con mi
hermano.—Eso ha sido un
golpe bajo —intervino nick . joe dejó escapar
un suspiro. Era cierto. Fuera cual fuera el motivo que tuviera Ryan
para buscar a su ex novia, no se merecía ese
trato.—Lo siento, tío —se disculpó.—Creo que los dos estáis locos. Ninguna mujer merece tantas molestias. Y en
cuanto a ti, no sé qué decir sobre esa locura de volver a la i sla Moon. ¿Qué
esperas conseguir?Quería recuperar la
memoria. Quería saber por qué había actuado de manera tan poco
propia de él.—Ella dice que nos enamoramos.Los otros tres lo miraron como si
acabara de anunciar que iba a hacer voto de
castidad.—También asegura que el hijo que espera es tuyo —señaló
nick—.Eso es asegurar mucho.—¿Has hablado con tu abogado? —preguntó Ryan—. Toda esta situación me pone de los nervios. No nos hará ningún bien si va por
ahí contando que eres un auténtico bastardo al seducirla y abandonarla
antesde que se secara la tinta del
contrato.—No, aún no he hablado con Mario —murmuró joe—. No he
tenido tiempo.—¿Y cuánto tiempo vas a dedicar a buscarte a ti mismo?
—preguntó Cam.—Tanto como sea necesario.—Me encantaría seguir aquí —nick consultó el reloj—, pero
tengo una cita.—¿Copeland? —bufó Cam. nick hizo un mohín en dirección a su amigo.—¿El viejo sigue empeñado en que te cases con su hija si quieres
lafusión?—Sí —nick suspiró—. Ella es un poco… alocada y Copeland
cree que yo conseguiré equilibrarla.—Pues dile que no
hay trato —Cam se encogió de hombros.-------------------------------------------------------------------------------------------—No está tan
mal. Es joven y… exuberante. Hay peores mujeres conlas que
casarse.—En otras palabras, volvería loca a una persona tan inflexible
comotú
—rio Ryan.Nick le dedicó un gesto grosero a su amigo y se dirigió hacia
lapuerta.—Yo también tengo
que irme —Cam se puso de pie—. Antes de iniciartu búsqueda,
tenemos que quedar para tomar algo, joe.Ryan no se había apartado de la ventana y se volvió hacia su
amigoen cuanto estuvieron a solas.—Oye, siento lo que
dije sobre Kelly —se disculpó joe—. ¿Aún no lahas encontrado?—No —Ryan sacudió
la cabeza—. Pero lo haré. joseph no comprendía el empeño de su amigo en encontrar a suantigua novia. Todo
había sucedido durante las cuatro semanas perdidasde su vida. Kelly
se había acostado con el hermano de Ryan. Ryan la habíaechado de su vida
y, aparentemente, pasado página.—¿No te acuerdas de
demi? —preguntó Ryan—. ¿Nada en absoluto?—No —jow tamborileó con un bolígrafo sobre el escritorio.—¿Y no te parece raro?—Pues claro que es raro —contestó él exasperado—. Todo esto
esraro.—¿No crees
que si te hubieras enamorado de esa mujer y pasado conella cada instante del día durante cuatro semanas, no tendrías al
menosuna leve sensación dedéjà vu?—Entiendo tu punto de vista, Ryan —joe soltó el bolígrafo—,
y agradezco tu preocupación. Algo sucedió en esa isla. No sé qué es,
pero en mi mente hay un enorme boquete y ella está en el centro. Tengo
que regresar, aunque sólo sea para desmentir su versión.—¿Y si lo que dice
es verdad?—Entonces tengo mucho tiempo que recuperar . --------------------------------Demi se paró frente al edificio de oficinas y miró hacia arriba.
La moderna arquitectura del rascacielos relumbraba bajo el sol
otoñal.La ciudad la asustaba y fascinaba a partes
iguales. Todo el mundo parecía ocupado y nadie se paraba siquiera un segundo. La ciudad latía con gente, coches, luces y ruidos. ¿Cómo
podía alguien soportar ese ruido constante?Aun así,
había estado dispuesta a abrazar esa vida, consciente de que, si iba a
compartir su vida con joe, tendría que acostumbrarse a la ciudad. Una semilla de
duda crecía a cada aliento que exhalaba y no podía evitar
preguntarse si no estaría haciendo un ridículo aún mayor que la primera vez.—Debo estar loca por confiar en
él —murmuró. Pero si decía la verdad, si esa historia extraña e increíble era cierta, entonces no la había traicionado. No la había
abandonado.—demi, ¿verdad?Ante ella había dos hombres que ya había visto en la
fiesta de joe.—En efecto, demi .Ambos eran altos.
Uno de ellos tenía el pelo castaño y corto, y le sonrió. El otro era rubio con cabellos revueltos, y fruncía el
ceño mientra sentornaba los azules ojos.
—Soy Nick
miller, un amigo de joe —el sonriente extendió una mano—. Y éste
es Cameron Hollingsworth. Cameron seguía escrutándola con la mirada, y demi
lo ignoró, centrándose en nick.—Encantada
de conocerte —murmuró al fin, sin saber muy bien qué decir.
—¿Has venido para ver a joe?
—preguntó Nick .Ella asintió.—Nos encantará acompañarte.—No hace
falta —demi sacudió la cabeza—. Puedo ir yo sola. No quiero causar
molestias. Cameron le dedicó una mirada
fría y calculadora.—No es ninguna molestia
—insistió nick—. Te acompañaré hasta el ascensor.
—¿No me crees capaz de
encontrar el ascensor? —ella frunció el ceño—.
¿O acaso eres uno de esos amigos entrometidos? nick sonrió despreocupadamente y la
miró como si supiera exactamente
cómo se sentía.—Entonces te deseo un buen día
—dijo él al fin. demi deseó no haber
sido tan grosera.—Gracias, encantada de
conocerte. Impregnó su voz de tanta
sinceridad que estuvo a punto de creérselo ella misma. nick asintió, pero
Cameron no pareció impresionado. Los dos
amigos entraron en un BMW que les aguardaba.
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