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lunes, 10 de diciembre de 2012

Do you remenber me ? capitulo 1 - jemi


Joe jonas había estado en situaciones peores antes y no tenía la menor duda de que aún sería peor en el futuro. Pero esas personas jamás sabrían que no guardaba ni un solo recuerdo de ninguna de ellas. Contempló el concurrido salón de baile con malhumorada resignación mientras bebía a sorbos un insípido vino. La cabeza le latía con tal fuerza que sentía ganas de vomitar.
—joe, ya has aguantado bastante —murmuró Nick miller—. Nadie sospecha nada. joseph se giró para mirar a sus tres amigos: Nick , Ryan Beardsley y Cameron Hollingsworth cubriéndole protectoramente las espaldas. Así había sido desde la facultad, cuando no eran más que unos jóvenes decididos a destacar en el mundo de los negocios. Habían ido a verlo al hospital, siendo ya víctima de ese enorme agujero negro en la memoria. Pero no se habían compadecido de él. Al contrario. Se habían portado como unos auténticos bastardos y siempre les estaría agradecido por ello.
—Por lo visto yo nunca me marcho temprano de una fiesta —observó joe.—¿Y a quién le importa lo que sueles hacer? —bufó Cam—. Es tu fiesta. Diles que…
—Son importantes socios de negocios, Cam —Ryan alzó una mano—.Necesitamos su dinero.—¿Quién necesita un equipo de seguridad con vosotros tres cerca? —bromeó joe, agradecido por tener en quien confiar. Nadie más sabía lo de su pérdida de memoria.—El hombre que se acerca es Quenton Ramsey tercero —susurró nick al oído de su amigo—. Su esposa se llama Marcy. Ya ha accedido a participar en Moon Island. joseph asintió y se apartó ligeramente de la protección de sus tres amigos para saludar con una cálida sonrisa a la pareja que se aproximaba. Junto a sus socios había localizado el lugar perfecto para un complejo vacacional: una diminuta isla frente a la bahía de Galveston, en Texas. Las tierras le pertenecían y lo único que había que hacer era construir el hotely mantener a los inversores contentos.
—Quenton, Marcy, qué alegría veros de nuevo. Marcy, permítemedecirte lo hermosa que estás esta noche. Quenton es un hombre afortunado.
Las mejillas de la mujer se sonrojaron mientras joe le besaba la mano.
Asintió con educación y fingido interés en la pareja, aunque le volvía a picar la nuca. Tenía la cabeza inclinada, como si estuviera atento a cada palabra que le decían, aunque su mirada vagaba por el salón buscando la causa de la inquietud que sentía.Al principio le pa desapercibida, pero rápidamente le llamó la atención una mujer que estaba de pie al otro lado del salón y que lo taladraba con la mirada. joseph no estaba seguro de por qué se sentía atraído por ella. Por regla general las prefería altas, de largas piernas y rubias. Se derretía ante los ojos azules y la piel pálida. Sin embargo, aquella mujer era pequeñita, incluso a pesar de los tacones, y su piel era de un suave tono oliváceo. El rostro quedaba enmarcado por una sedosa maraña de negros rizos que llegaban hasta los hombros y sus ojos eran del mismo color. No la había visto en su vida. ¿O sí? Maldijo el agujero negro de su memoria. No recordaba nada de las semanas anteriores al accidente que había sufrido cuatro meses atrás y tenía lagunas de otros períodos.
Amnesia selectiva. Su médico había sugerido la existencia de algún motivo psicológico y a joseph no le había gustado la insinuación. Él no estaba loco. Sí recordaba a nick, Cam y Ryan. Cada instante de la última década, los años en la facultad, los éxitos en los negocios. Recordaba a la mayoría de las personas que trabajaban para él, aunque no a todas, lo cual provocaba no pocas tensiones en la oficina, sobre todo cuando intentaba cerrar un negocio millonario.
En aquellos momentos no recordaba qun era la mitad de sus inversores y, a esas alturas, no podía permitirse perder a ninguno. La mujer no le quitaba la vista de encima. Cuanto más lo miraba, más fría se volvía su mirada y más se cerraba la mano en torno al pequeño bolso.
—Disculpadme —murmuró él a los Ramsey, encaminándose hacia la misteriosa joven .Su equipo de seguridad lo siguió de cerca. La mujer no fingió timidez y no apartó la mirada un solo instante. Tenía la barbilla alzada en un gesto desafiante.
—Disculpe, ¿nos conocemos? —preguntó joseph con una voz tierna que normalmente resultaba muy eficaz con las mujeres.
Lo más probable era que dijera
que no, o que mintiera descaradamente e intentara convencerle de que habían pasado una noche maravillosa en la cama. Lo cual era del todo imposible porque ella no era su tipo. Pero la mujer no hizo nada de lo que él había esperado que hiciera. Yal levantar la vista hacia su rostro lo que vio fue ira.
—¿Que si nos conocemos? —susurró—. ¡Bastardo!


Antes de que él pudiera asimilar la reacción de la joven, recibió un derechazo que le hizo tambalearse hacia atrás mientras se llevaba una mano a la nariz.—Hijo de…No tuvo tiempo de preguntarle si se había vuelto loca, pues uno de sus guardas se interpuso entre ellos y, en medio de la confusión, la empujó a un lado haciendo que cayera al suelo. La mujer se llevó de inmediato una mano a los pliegues del vestido. Y entonces lo vio. La tela había ocultado la curvatura de su barriga, ocultado el embarazo.—¡No! —rugió joe—. Está embarazada. Los guardas dieron un paso atrás y miraron perplejos a su jefe,mientras la mujer se ponía apresuradamente en pie. Salían chispas de sus ojos mientras corría por el pasillo, golpeando ruidosamente el suelo de mármol con los tacones. joseph miraba fijamente la figura que huía, muy sorprendido para hacer o decir nada. La última mirada que le había dirigido no había sido de ira ni de rabia. Lo que había visto era dolor, y lágrimas. Le había hecho daño a esa mujer, pero no sabía cómo ni por qué. Y la siguió por el pasillo. Atravesó a la carrera el vestíbulo del hotel y, al llegar a las escaleras que conducían a la calle, vio un par de zapatos que resplandecía. Se agachó y recogió las sandalias. Una mujer embarazada no debería llevar unos tacones tan altos. ¿Por qué demonios había salido corriendo? Parecía buscar un enfrentamiento, pero a la primera oportunidad había huido.
—¿Qué demonios ha pasado, joe? —preguntó Cam al darle alcance. Todo el equipo de seguridad, junto con Cam, Ryan y Nick lo había seguido hasta la calle y en esos momentos lo rodeaban con gesto de preocupación. Joseph dejó escapar un suspiro de frustración antes de arrojar el par de sandalias a las manos de Ramon, el jefe de seguridad.—Encontrad a la dueña de estos zapatos.

—¿Y qué quieres que haga con ella cuando la encuentre? —preguntó Ramon.—No tienes que hacer nada —joe sacudió la cabeza—. Sólo infórmame. Yo me encargaré.
—No me gusta, joe —anunció Ryan—. Existe la posibilidad de que se haya filtrado a la prensa lo de tu pérdida de memoria.—Cierto —joe asintió lentamente—. Sin embargo, hay algo en ella que me perturba.—¿La has reconocido? —Cam enarcó las cejas—. ¿La conoces?—No lo sé —joe frunció el ceño—. Pero voy a averiguarlo.


....................................................................................................................................................................................................................................... CONTINUARAAA!!!! 

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