More to love when your hands are free Baby put your pom poms down for me Come on shake it up 1-2-3 Baby put your pom poms down for me Never put my love out on the line Never said yes to the right guy Never had trouble getting what I want But when it comes to you I'm never good enough
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Mi nombre es Yesennia ... subo adaptaciones jemi en youtube pero aveces como son largas lo subo a este blog este es mi canal http://www.youtube.com/channel/UC93vtXRXWvbXxe_1js_HRJg/videos?flow=grid&view=0 ...
/// Lovatica // Jonatica // nemi friendship// Jemi forever ///
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sábado, 27 de abril de 2013
Unfaithful capitulo 17 - jemi en español
Demi seguía mirando fijamente el teléfono cuando Joe llegó unos minutos más tarde. Él la vio nada más entrar y se detuvo al instante.
-¿Qué ocurre? -le preguntó con impaciencia, dándose cuenta de que Demi sufría una especie de conmoción.
... Demi se llevó la mano a la mejilla. La tenía helada.
-Taylor acaba de llamar -le dijo-. Quiere que la llames.
Sin dejar de mirar a Joe, se preguntó si se desmayaría o se echaría a llorar. Joe se sonrojó y dio un suspiro. Pocas veces había visto Demi tanta emoción en sus ojos.
Joe dejó caer la cartera y suspiró con los dientes apretados.
Luego se acercó a una paralizada Demi, la apartó de su camino y se dirigió a su estudio. Entró y cerró la puerta. Demi se quedó mirándolo, haciéndose preguntas acerca de lo que acababa de ocurrir entre ellos, además del holocausto que tenía lugar en su interior.
¿Joe reaccionaba así ante la simple mención del nombre de Taylor ? Demi contuvo un sollozo, negándose a dejarse llevar por lo que ocurría en su interior.
¡Al saber que Taylor acababa de llamar, Joe había corrido al teléfono como un poseso!
Estaba con Frankie en el salón cuando Joe entró buscándola. Estaba pálido, y, aunque de sus rasgos había desaparecido todo rastro de emoción, podía ver huellas de la conmoción que sentía en sus ojos. Kate corno hacia él para abrazado, como de costumbre, pero sólo recibió una caricia en el pelo. Sam estaba viendo la televisión y Frankie estaba cansado, así que se limitó a dirigir una mirada a su padre antes de volver a sumergirse en el cálido abrazo de su madre.
Joe miraba fijamente a Demi.
-Lo siento -dijo con voz grave- Le dije que no llamara aquí nunca.
-No importa.
-¡Claro que importa! -exclamó Joe violentamente. Los niños se dieron la vuelta para mirado. Se pasó la mano por el pelo, tratando de tranquilizarse. -Sammy ... Kate. Quedaos con Frankie un momento mientras yo hablo con mamá.
Sin dar lugar a una respuesta, levantó a Frankie y lo dejó sobre la moqueta, entre las piernas de Sam. Luego dirigió a sus tres sorprendidos hijos una mirada tranquilizadora.
Se dio la vuelta y agarró a Demi de la mano. Al llegar a su estudio, la soltó.
-Le dije que no debía llamar aquí -repitió- ¡Le dije que si era muy urgente, le dijera a la señora de la limpieza que me llamara en su lugar! ¡Pero que ella no llamara nunca!
-Yate he dicho que no importa.
-¡Pero sí importa! -estalló Joe ferozmente- ¡Te ha hecho sufrir, y no quiero que eso ocurra! -Entonces, lo que tenías que haber hecho ...
Demi se interrumpió porque no quería insultado y, encogiéndose de hombros, se acercó a su mesa. -¿Cómo es que sigue trabajando para ti? -le preguntó entre dientes- Si decías que todo había terminado.
-No trabaja para mi -dijo Joe-. Trabaja para mi bufete de abogados. Hace meses que le pasé todos mis asuntos a uno de sus compañeros.
Demi no lo creía. Tenía grabada la expresión de su cara cuando le dijo que Taylor acababa de llamar. Todavía recordaba cómo la había apartado para correr a llamarla.
-Entonces, ¿por qué te ha llamado?
Joe suspiró. Demi estaba segura de que trataba de controlar las emociones que le había provocado la llamada de Taylor.
-Era la única que estaba en la oficina cuando llegó una información muy importante por fax -le explicó Joe-. Lo bastante importante como para que yo lo supiera inmediatamente. Y no había nadie más en el bufete.
-h -exclamó Demi, que no podía pensar en algo más que decir- Bueno, pues asegúrate de que no vuelva a llamar -añadió fríamente, para acabar con el asunto.
Pero el incómodo silencio que se hizo a continuación, le decía que aún no había concluido.
-El caso es que -dijo Joe con prudencia:- tengo que marcharme. Ha surgido un problema legal con el negocio de Liverpool y tengo que volver a la oficina para solucionarlo personalmente.
La compra de Harvey's y el negocio de Liverpool, ¿dónde estaba la diferencia?
-Claro que sí. Tú tienes que irte -dijo con tal acidez que fue como una bofetada en la cara-, y yo tengo que meter a los niños en la cama.
Lo empujó con la intención de abandonar el estudio. Pero Joe la detuvo.
-No -exclamó-. Voy a mi oficina, no a la de Taylor.
No voy a verla. No quiero veda. Estaré en la otra punta de Londres, ¿lo entiendes?
¿Entender? Sí, por supuesto, Demi lo entendía todo.
Le estaba pidiendo que confiara en él. Pero no podía. Tal vez nunca volviera a confiar en él.
-Tengo que acostar a Frankie-murmuró y le empujó para salir de la habitación.
Aquello ocurrió un viernes. Al lunes siguiente, Joe se marchó a Liverpool para atar los cabos sueltos del contrato antes de las vacaciones de Navidad. Y después de un horrible fin de semana, durante el cual los dos se comportaron con exquisita cortesía, Demi sintió alivio al verlo partir.
Pero hicieron el amor el domingo por la noche. Y, en medio de sus desesperados intentos por conseguir algún nivel de mutua satisfacción, Joe rompió una de las estrictas reglas que se habían instituido entre ellos y le habló. Le pidió que le perdonara. Demi le dijo que se callara, para no estropear más las cosas. Joe se mordió la lengua, pero, cuando la penetró, lo hizo con una ansiedad tal que rayaba en el tormento. Al terminar se separó de ella y hundió el rostro en la almohada. Demi sintió entonces la desesperada necesidad de consolarlo, pero no pudo, porque habría sido concederle algo demasiado importante.
El problema era que ya no sabía qué era aquello tan importante, porque había empezado a perder la noción de las causas que los separaban.
«Taylor», recordó, «Taylor».
Pero incluso aquel nombre empezaba a perder el poder de hacerle tanto daño como antes.
Los días siguientes, Demi se sumergió en los apresurados preparativos de las fiestas de Navidad. Ignoró las frecuentes molestias de su estómago y se dispuso a limpiar y reordenar las habitaciones. La noche que volvía Joe, consideró seriamente si no sería mejor meterse en la cama y descansar.
Estaban todos en el salón, tratando de poner en pie el enorme árbol de Navidad que acababan de traer, cuando se abrió la puerta y entró Joe. Una sonrisa suavizó sus duros rasgos al ver los esfuerzos de su mujer y sus hijos para sostener el árbol.
-Veo que para algunas pequeñas tareas todavía hago falta -dijo en broma, atrayendo la atención de sus hijos.
Los niños abandonaron a Demi y corrieron hacia Joe. Él, fingiendo terror, cayó en la moqueta mientras Kate y Sam se abalanzaban sobre él gritando y riendo. El tercer miembro del trío gateó como pudo hasta alcanzar los pies de su padre.
Demi observó la escena embobada, mientras las agujas del pino se le clavaban en la palma de las manos.
Fue en aquel preciso instante, al sentir una sensación de dulzura y afecto que jamás había experimentado, cuando se dio cuenta del valor que tenía su vida.
Amaba a su familia. Amaba el amor de su familia.
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