More to love when your hands are free Baby put your pom poms down for me Come on shake it up 1-2-3 Baby put your pom poms down for me Never put my love out on the line Never said yes to the right guy Never had trouble getting what I want But when it comes to you I'm never good enough
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Mi nombre es Yesennia ... subo adaptaciones jemi en youtube pero aveces como son largas lo subo a este blog este es mi canal http://www.youtube.com/channel/UC93vtXRXWvbXxe_1js_HRJg/videos?flow=grid&view=0 ...
/// Lovatica // Jonatica // nemi friendship// Jemi forever ///
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domingo, 21 de abril de 2013
Unfaithful capitulo 15 - jemi en español
Unfaithful
Capitulo 15
Los días siguientes fueron horribles. Joe se convirtió en un extraño, hosco y poco comunicativo, que durante las noches ni siquiera la tocaba. Los niños estaban cada vez más revoltosos, excitados con las fiestas que se aproximaban y preocupados por la situación. Demi seabía que las dificultades por las que atravesaba su matrimonio les afectaban tanto como a Joe o a ella.
... El problema era que no sabía qué hacer. Le habría gustado contarle a Joe lo que había ocurrido entre Zac y ella, y pedirle perdón, pero no podía hacerla. Habría sido la prueba de que le importaba lo que él pudiera pensar o decir, y había decidido no mostrar por él ningún interés.
Una mañana cayó enferma y se pasó el día entero dando vueltas por la casa, débil y aburrida. Cuando los mellizos volvieron del colegio se pusieron a jugar, armaron tanto ruido que le dio un terrible dolor de cabeza. Se alegró de ver llegar a Joe, porque así podría dejárselos a él y acostarse.
-¿Por qué no me has llamado? -le reprochó Joe-. Si me hubieras dicho que note encontrabas bien, habría venido enseguida.
Demi le dio una respuesta confusa y subió las escaleras para dirigirse a su dormitorio. Ni siquiera se le había pasado por la cabeza llamarlo. En realidad, pensaba metiéndose en la cama, nunca lo había llamado al trabajo. Joe llamaba desde el despacho a menudo, pero ella nunca se había molestado en llamarlo. Una vez más, se asombró del muro que se alzaba entre el Joe hombre de negocios y el Joe padre de familia y no pudo recordar que se hubiera atrevido a traspasar ese muro ni una sola vez.
El caso era que Joe logró que los niños dejaran de hacer ruido. Al cabo de un rato, se quedó dormida y su sueño no fue interrumpido por ningún ruido.
Se despertó horas después. Había amanecido y Joe estaba inclinado sobre la cama con una taza en las manos.
-Pensé que podría apetecerte esto -dijo dejando la taza humeante en la mesilla- ¿Cómo estás?
-Mejor -dijo, aunque al incorporarse no quiso hacer ningún movimiento brusco con el estómago. Se apartó el pelo de la cara antes de tomar la taza- Gracias -murmuró.
Puedo tomarme el día libre y quedarme en casa a trabajar, si quieres -dijo Joe, mirándola con detenimiento.
Demi negó con la cabeza.
-No es necesario. Me siento un poco débil, pero puedo arreglármelas.
-Aun así...
Demi tenía la extraña sensación de que Joe se debatía para entre decirle algo o no.
-Creo que será mejor que no vayas a clase esta noche, con el tiempo que hace ...
-Teníamos pensado salir a celebrar la Navidad -dijo soplando el humeante té de la taza- Zac nos va a llevar a un club. No quiero perdérmelo.
Con el rabillo del ojo, se dio cuenta de que Joe apretaba la mandíbula. Aunque deseaba hacerle sufrir un poco, al ver su reacción, lo pasaba muy mal.
-Ya veremos cómo te encuentras esta tarde -dijo Joe, y se dio la vuelta para marcharse y de repente, Demi sintió la necesidad imperiosa de que se quedara.
-Mis padres, como siempre, vendrán a pasar las Navidades con nosotros -dijo. Joe se detuvo bruscamente en la puerta del baño- Pero este año tenemos un problema ...
Joe no la miraba, tan sólo le daba la espalda esperando a que terminara lo que tenia que decide.
-El año pasado la habitación de Frankie estaba libre.
Ahora, no sé cómo van a poder pasar aquí dos noches. No me imagino a mi padre durmiendo en el sillón de tu estudio ni a mi madre durmiendo en el sofá -dijo esta última frase con la intención de hacer gracia, pero Joe se dio la vuelta sin la menor sombra de una sonrisa en el rostro. Demi sintió un gran vacío en el corazón, aún mayor que el que tenía aquellos días.
-¿Y qué quieres que haga? -dijo Joe-. Ya he perdido la cuenta de las veces que te he dicho que quería mudarme a una casa más grande. Pero no te has molestado ni siquiera en discutido. Pues mira, ahora tienes un problema que vas a tener que solucionar tú sola. Yo no quiero saber nada.
Demi se lo quedó mirando con asombro mientras salía de la habitación dando un portazo.
Aquella noche asistió a su clase de dibujo. No porque se sintiera lo bastante bien para ir, que no era así, no porque tuviera ganas, que no tenía, sino porque estaba tan enfadada con Joe que no quería darle la satisfacción de estar en casa cuando volviera.
Pero no disfrutó de la clase. Tenía la mente ocupada en el millón de cosas que tenía que hacer en casa, y su estómago se negaba a tranquilizarse. Estaba cansada, tensa y pálida. Y además, Zac pasó la mayor parte de la clase mirándola.
Era la primera vez que lo veía con otra cosa que no fueran unos vaqueros, y tenía que reconocer que estaba muy atractivo con su traje oscuro de seda y una camisa de color crema. Ella llevaba un vestido negro corto que había comprado en su escapada a Londres. Dejaba los hombros y las piernas al descubierto, y despertó la admiración de los hombres de la clase.
Pero se sentía muy incómoda ante las miradas de Zac. Sus ojos no dejaban de decirle que recordaba el beso que se habían dado en su coche, aunque ya habían pasado algunas semanas desde entonces. A Demi no le había resultado difícil olvidarlo, lo que no lograba vencer era un sentimiento de culpa.
Al terminar la clase, se dirigieron a un nightclub que había cerca de allí. Era en realidad un viejo cine remozado. Tenían una mesa reservada en la zona de los antiguos palcos del cine, con vistas al viejo patio de butacas convertido en pista de baile. Había un gran montaje de luces y la música estaba tan alta que era imposible hablar. En cualquier otra ocasión, habría disfrutado del lugar. Lo sitios a los que la llevaba Joe eran mucho más refinados. Antes de su crisis matrimonial, había deseado muchas veces soltarse la melena e ir a bailar toda la noche. Aquella era la ocasión.
Zac se había sentado a su lado y quería monopolizar su atención. La música estaba tan alta que se veía obligada a inclinarse hacia él, con lo que no dejaba de rozar su cuerpo.
Zac empezó a tocarla ligeramente en el brazo, en los hombros, en las mejillas o en el pelo. Demi se sentía incómoda con la situación, pero no sabía qué hacer para librarse de él sin provocar una escena. Se alegró cuando Zac la invitó a bailar.
Al menos bailando no tendría por qué tocarla, no si bailaban del modo en que se bailaba en aquel lugar. Así que dejó que la condujera hasta la pista de baile. Pero una vez allí, la estrechó entre sus brazos.
-No, Zac -dijo queriendo apartarse de él. -No seas estúpida, Demi. Sólo estamos bailando. No estaban sólo bailando y él lo sabía. Después de algunas semanas, Zac había decidido dar un paso adelante para conquistarla. Si no lo detenía, entonces, sí sería culpable de traicionar a Joe.
-No -repitió Demi con firmeza, se soltó y se alejó de la pista.
No debía haber ido. Después de aquel beso, no debía haber ido. Zac la deseaba, pero ella a él no.
Ella sólo deseaba a Joe. Aquella certeza le dolía tanto que le daban ganas de llorar.
Zac fue tras ella hasta el vestíbulo principal. Ella se daba cuenta de que la seguía y se metió en una cabina telefónica para llamar a un taxi.
Como era Navidad, no pudo encontrar ningún taxi libre, todos estaban reservados.
Casi con desesperación llamó a su casa. Se le hizo un nudo en el estómago al escuchar la profunda e impaciente voz de Joe.
-Soy yo -dijo Demi con voz grave.
Se hizo una larga pausa. Sólo pudo escuchar la respiración de Joe al otro lado de la línea.
-¿Qué ocurre? -dijo él por fin.
-No puedo volver a casa. Es imposible encontrar un taxi ... ¿Qué hago?
Qué fácil había sido volver a ser la misma Demi de antes. La mujer indefensa que recurría a Joe para resolver cualquier problema. Lo único que tenía que hacer era sentarse y esperar que su marido encontrara una solución.
El silencio continuó. Demi agachó la cabeza; levantaba el auricular con fuerza, como si así estuviera más cerca de Joe.
-¿No te va a traer tu Romeo? -dijo Joe por fin.
-iNo es mi Romeo! ¡Y, además ... !
Repentinamente cambió de opinión. No quería darle a Joe el placer de oír que no quería ver a Zac Efron ni en pintura.
-No puedo decirle que se vaya en lo mejor de la fiesta sólo porque estoy cansada. ¿No puedes venir tú? -¿Y los niños? No querrás que los deje solos.
-h -exclamó, y volvió a sentirse como una estúpida No había pensado en ello. Al verse en problemas, lo único que había pensado era en llamar al hombre que podría solucionarlos.
-Vaya, ahora ella piensa que debería haber seguido mi consejo y contratar a alguien que los cuidara -dijo Joe burlonamente.
-Le diré a Zac que me lleve -replicó Demi.
La cuestión de contratar una chica para cuidar a sus hijos era un viejo punto de fricción entre ellos. Joe quería una casa más grande, una asistenta que limpiara y una niñera. Lo que a Demi le habría gustado saber era qué le quedaría a ella si Joe buscaba a otras personas para hacerlo todo.
-Llamaré a mi madre, vendrá mientras voy a buscarte -dijo Joe, cambiando repentinamente de opinión-. Supongo que la despertaré, y no creo que le guste, aunque no la culpo, pero ...
-Oh, no -dijo Demi-. No quiero que te molestes tanto. Zac me llevará -dijo y colgó sin dar tiempo a que Joe respondiera.
-¿No ha habido suerte? -dijo Zac, que estaba apoyado en la pared. Demi no podía saber si había oído su conversación con Joe, aunque, en realidad, le importaba muy poco.
-No -replicó--. Tendré que esperar a que haya algún taxi libre -dijo y se encogió de hombros para demostrarle a Zac que estaba dispuesta a esperar el tiempo necesario.
-Yo te llevo -dijo Zac
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