More to love when your hands are free Baby put your pom poms down for me Come on shake it up 1-2-3 Baby put your pom poms down for me Never put my love out on the line Never said yes to the right guy Never had trouble getting what I want But when it comes to you I'm never good enough
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Mi nombre es Yesennia ... subo adaptaciones jemi en youtube pero aveces como son largas lo subo a este blog este es mi canal http://www.youtube.com/channel/UC93vtXRXWvbXxe_1js_HRJg/videos?flow=grid&view=0 ...
/// Lovatica // Jonatica // nemi friendship// Jemi forever ///
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domingo, 9 de junio de 2013
Unfaithul capitulo 20 - jemi en español
Capitulo 20 :
-¡No quiero que ninguna extraña husmee en nuestros objetos personales! -exclamó Demi-. Y además, ¿cómo iban a saber qué tenían que tirar y qué no? ¡Tengo que hacerla yo!
Joe no se molestó en contestar, pero dio un portazo al cerrar la puesta del baño. Al cabo de un instante, Demi se levantó y tomó su bloc de dibujo. Cuando Joe salió del baño, recién duchado y con una toalla alrededor de la cintura, estaba echada en la cama y dibujando afanosamente.
-¿Qué haces? -dijo Joe, tendiéndose a su lado.
-¡Serás bruja! -exclamó al ver el dibujo y soltó una carcajada.
Se reconoció a sí mismo en el diablo con cuernos y una horca que estaba tomando una ducha. Pero, en lugar de agua, de la ducha caían llamas.
-¡Pequeña bruja! -dijo quitándole el bloc.
Demi fue a agarrarlo, pero Joe se tumbó de espaldas y la agarró por su hinchada cintura mientras con la otra mano echaba un vistazo a las demás páginas del bloc.
Demi se quedó muy quieta. Le palpitaba el corazón mientras observaba la reacción de Joe al ver sus dibujos. Aquel no era el bloc donde tenía las caricaturas, la que le acababa de hacer era la única de todo el cuaderno. No, aquel era su trabajo más serio, y nadie lo había visto hasta aquel momento.
Había un retrato de Sam, con el ceño fruncido y una mirada solemne. Era igual que Joe, tanto, que a Demi le dio un vuelco el corazón al comparar el retrato con él.
Kate parecía satisfecha de sí misma. Su pelo rubio era como un halo alrededor de su cara. Tenía una mirada traviesa la misma con que había recibido la noticia de que su padre iba a comprarle un pony, y sus rasgos expresaban que era independiente y extrovertida. Se parecía a Demi, pero no era Demi. En aquel aspecto, se parecía más a su padre.
Había más retratos de Frankie, porque Demi pasaba más tiempo con él. En uno estaba durmiendo, boca abajo, con el culito en pompa y abrazado a su osito. Había otro dibujo en el que estaba riendo, y sus pequeños dientes asomaban en un rostro lleno de luz. En otro estaba muy serio, concentrado en dar sus primeros pasos.
-Son buenos -dijo Joe. Demi suspiró.
-Gracias -dijo e hizo ademán de tomar el bloc antes de que Joe volviera la hoja- Disfruto al hacerlos.
Joe no le devolvió el bloc. Al volver la siguiente página, se quedó muy quieto.
Esperaba ver algún dibujo de él mismo, pensó Demi más tarde. Era la conclusión lógica después de ver dibujos de todos los miembros de la familia. Pero no había ningún retrato suyo.
Era un autorretrato. El retrato de una mujer joven, con el pelo corto y el rostro terso. Una mujer que había cambiado poco a lo largo de los años. Su boca era pequeña y suave y tenía la nariz delicadamente recta. Pero sus ojos, los miraban con una tristeza que conmovía el alma. Para ella, fue como mirar a una extraña. Había odiado aquel retrato nada más terminarlo. Por eso lo había tachado con dos rayas de esquina a esquina de la página.
-¿Por qué lo ha tachado? -preguntó Joe con seriedad, siguiendo una de las rayas con un dedo y deteniéndose en la boca.
Demi se aparto un poco de él. -N o soy yo, no me gusta.
Joe no hizo ningún comentario, pero se quedó mirando el dibujo durante largo tiempo. Demi se levantó de la cama y trató de concentrarse en la ropa que tenía extendida sobre el suelo de la habitación.
-De mi no has hecho ningún dibujo -dijo Joe, cuando acabó de examinar el cuaderno.
Demi le dirigió una sonrisa forzada.
-¿Cómo que no? -dijo- ¿Y ese diablo? Así es como yo te veo.
N o podía explicar por qué no había intentado dibujarlo. Sabía las razones, pero no habría sabido decirlas con palabras. Joe era distinto. Era y no era de la familia. Los demás rostros del bloc eran parte de ella. Joe lo había sido, su parte más importante, pero ya no lo era. Se había alejado, se había convertido en una imagen borrosa.
No lo quería tanto como a sus hijos. Él era el eslabón roto de la cadena.
Se estiró para agarrar el cuaderno. Joe se lo dio, observando en silencio cómo lo guardaba en el último cajón del armario y cerrando la puerta antes de mirarlo a él de nuevo.
Él seguía tumbado en la cama, cubierto sólo por la toalla.
-¿Dónde está Frankie? -preguntó suavemente.
-En casa de tu madre.
Cruzaron una mirada y el tiempo se detuvo. La mirada de Joe no dejaba lugar a dudas, la deseaba. Ella estaba a un metro de él, nerviosa, insegura. Se sonrojó sintiendo que el deseo también se apoderaba de ella.
Se fijó en la mata de vello rizado que cubría el pecho de Joe y que descendía en forma de flecha, perdiéndose por debajo de su cintura. Joe era alto, esbelto y muy masculino. Sus piernas eran poderosas y con unos muslos bien formados, y estaban cubiertas de vello. Demi casi podía sentir el roce de aquel vello sobre su piel suave y delicada.
La pálida luz del sol entraba por la ventana, y se dio cuenta, con un pequeño sobresalto, que hacía muchos meses que no miraba a Joe tan abiertamente. La necesidad de hacer el amor a oscuras le había privado de aquel placer. Y también del placer el ver arder el deseo en los ojos de Joe.
Joe estiró el brazo, invitándola a tenderse a su lado. Demi le dio la mano en silencio, llevada por una fuerza contra la que era imposible luchar. Joe entrelazó los dedos con ella, con cuidado de no romper el hipnótico contacto de sus miradas. Se sentó muy despacio y separó las piernas para que Demi se deslizara entre ellas. Demi sólo llevaba un vestido muy ancho y las braguitas. Joe la agarró por la cintura y le acarició la cadera y las piernas hasta alcanzar el borde del vestido.
Demi contuvo la respiración y dio un respingo.
Joe se detuvo y la miró para comprobar el significado de aquel gesto. Demi dejó escapar el aire de sus pulmones lentamente y cerró los párpados inclinándose para besar a Joe en la boca.
Joe se echó hacia atrás y ella se echó con él.
Sin dejar de besarla, Joe le quitó el vestido. Al instante, se perdieron el uno en el otro, hambrientos, ansiosos, llenos de deseo, sumergiéndose en una cascada de sensualidad y de caricias, sin dejar nunca de besarse.
Demi estaba preparada para recibirlo, y sus sentidos se ahogaron en un dulce pozo de deseo. Joe se colocó encima de ella y Demi lo agarró por la cadera para que la penetrara.
Entonces, ocurrió. Amándolo con cada poro de su piel, con cada uno de sus sentidos, abrió los ojos muy despacio y miró el hermoso rostro de Joe, su pelo rizado, bañado por la tenue luz del sol, y vio la ferocidad de su pasión en el brillo fulminante de sus ojos. Entonces, el fantasma de su infierno volvió para atemorizarla y cerró los ojos, gimoteando con frustración y poniéndose completamente rígida.
-¡No! -exclamó Joe con violencia, porque se daba cuenta de lo que le estaba ocurriendo a Demi-. ¡No, maldita sea, Demi, no!
Demi luchó con todas sus fuerzas, apretándose a él y sin dejar de jadear.
-¡Mírame! -le exigió Joe-. ¡Por lo que más quieras, mírame!
Demi abrió los ojos lentamente. Joe tenía los párpados entrecerrados, con una evidente expresión de deseo. Tal vez Joe no la amara, pero la deseaba apasionadamente a pesar de que llevaban ocho años casados, a pesar de que su embarazo era evidente, a pesar de todo lo que había ocurrido entre ellos en durante los últimos meses. Joe todavía la deseaba con una gran intensidad, y, tal vez, eso fuera suficiente -¡No! -exclamó Joe al ver que Demi cerraba los ojos otra vez- ¡No, esta vez no me puedes dejar así, Demi!
Tomó el rostro de Demi entre sus manos y le apretó el rostro hasta conseguir que abriera los ojos.
-Me deseas -dijo con violencia-, pero no me tendrás a no ser que abras los ojos y aceptes a quien deseas. ¡A mí! -exclamó- ¡A mí, Demi! ¡A mí, el hombre que yo era antes de hacerte daño y el hombre que soy ahora!
-¿Y si no puedo? -susurró Demi, desconsoladamente- ¿Y si no puedo superar lo que nos hiciste?
-Entonces, nunca me tendrás otra vez -respondió Joe con pesar- Porque sé que no puedo seguir haciendo el amor con una mujer que tiene que cerrar los ojos para hacer el amor conmigo.
La apartó de su lado, mientras Rache1 trataba de asumir sus palabras. Joe le había dado un ultimátum, se dijo mientras le observaba dirigirse al baño. Le había dicho que ya había pagado su infidelidad. Le había dicho, en definitiva, que tenía que volver a confiar en él o tendría que olvidarse de sus relaciones sexuales.
No podía creerlo, no podía creer cómo se las había arreglado Joe para darle la vuelta a las cosas. Parecía ser ella la que tenía que hacer concesiones si quería que tuvieran una relación normal en el futuro.
El resentimiento se apoderó de ella, aunque se preguntó si Joe no tenía razón y ella tendría que aceptarlo tal como era, con sus culpas, si quería salvar su matrimonio. Pero aquello sólo añadió confusión a sus pensamientos.
Seguía buscando una respuesta cuando sucedió algo que hizo que olvidara todos sus problemas.
Los mellizos desaparecieron.
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Falta solo tres capítulos para que se termine la nove .
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