Demetria
joe está aquí? —le pregunto a Damon mientras vamos de camino
a la pizzería a unas cuantas cuadras fuera del campus. Dijo que un grupo de
adolescentes de secundaria nos esperaría allí, así sus chicos pueden conversar
con nosotros y escuchar nuestras historias.
—Va a quedarse por esta noche —dice Damon—. Creo que necesita tiempo para relajarse y pensar el por qué esta aquí.
Suspiro, sabiendo la verdad después de todo. —Él no quiere ser parte de este grupo.
—Sí, bueno, no obstante necesita estar aquí —dice Damon mientras su teléfono suena.
—Simplemente necesita controlar sus emociones. Mientras Damon atiende la llamada, kevin llega a mi lado.
—Va a quedarse por esta noche —dice Damon—. Creo que necesita tiempo para relajarse y pensar el por qué esta aquí.
Suspiro, sabiendo la verdad después de todo. —Él no quiere ser parte de este grupo.
—Sí, bueno, no obstante necesita estar aquí —dice Damon mientras su teléfono suena.
—Simplemente necesita controlar sus emociones. Mientras Damon atiende la llamada, kevin llega a mi lado.
—¿Estás bien? —pregunta.
Asiento.
Asiento.
—Estaría mejor si joe
no viniera con nosotros.
—También yo.
Le lanzo a kevinuna mirada especulativa.
—También yo.
Le lanzo a kevinuna mirada especulativa.
—¿Por qué?
—Porque pareces molesta cuando él está cerca —se encoje de hombros tímidamente—. No me gusta verte molesta.
Pongo mi brazo alrededor de kevin y le sonrió.
—Porque pareces molesta cuando él está cerca —se encoje de hombros tímidamente—. No me gusta verte molesta.
Pongo mi brazo alrededor de kevin y le sonrió.
—Gracias por ser un buen amigo —le digo, apoyándome en su
pecho mientras seguimos a los otros.
El pone sus brazos a mí alrededor.
El pone sus brazos a mí alrededor.
—No hay problema.
Es agradable saber que tengo a kevin aquí, durante la terapia física hablábamos un montón, y nos quejábamos de Robert, nuestro terapeuta físico. Robert adora presionar a sus pacientes al límite sin importar si les gusta o no.
—joe no es un chico malo —le digo.
—Lo sé —dice kevin—. joe es un buen tipo. Todos tenemos que meter la pata y cagarla para funcionar en algún momento. joe solo la cago más que nosotros.
—Tu si pareces estar ocupándote mejor de tus problemas que la mayoría de nosotros en este viaje —le digo.
—Lo aparento. La verdad es que, me alegra estar aquí, pero tengo que admitir que algunos de esos chicos me miraban anoche como si yo fuera un completo retrasado mental —para por un momento, entonces agrega—, y luego lo mismo, yo era un completo retrasado mental, pero es como si volviera a lo de antes de nuevo. Me pregunto si alguna vez me acostumbraré a las miradas y a las especulaciones.
—Yo no he podido —lo admito ante él—. Al principio era muy consciente de que siempre que caminaba en un cuarto... notaba todos los ojos puestos mí. Todavía recibo miradas de lastima, que podría ser peor que tus miradas de retrasado mental.
—Vamos, demi. Ambos tenemos un estado de invalides obvia, que es diferente del resto de los que están en este viaje. Y ambos intentamos superar nuestras relaciones pasadas.
Kevin se detiene y deja que los otros nos adelanten.
Es agradable saber que tengo a kevin aquí, durante la terapia física hablábamos un montón, y nos quejábamos de Robert, nuestro terapeuta físico. Robert adora presionar a sus pacientes al límite sin importar si les gusta o no.
—joe no es un chico malo —le digo.
—Lo sé —dice kevin—. joe es un buen tipo. Todos tenemos que meter la pata y cagarla para funcionar en algún momento. joe solo la cago más que nosotros.
—Tu si pareces estar ocupándote mejor de tus problemas que la mayoría de nosotros en este viaje —le digo.
—Lo aparento. La verdad es que, me alegra estar aquí, pero tengo que admitir que algunos de esos chicos me miraban anoche como si yo fuera un completo retrasado mental —para por un momento, entonces agrega—, y luego lo mismo, yo era un completo retrasado mental, pero es como si volviera a lo de antes de nuevo. Me pregunto si alguna vez me acostumbraré a las miradas y a las especulaciones.
—Yo no he podido —lo admito ante él—. Al principio era muy consciente de que siempre que caminaba en un cuarto... notaba todos los ojos puestos mí. Todavía recibo miradas de lastima, que podría ser peor que tus miradas de retrasado mental.
—Vamos, demi. Ambos tenemos un estado de invalides obvia, que es diferente del resto de los que están en este viaje. Y ambos intentamos superar nuestras relaciones pasadas.
Kevin se detiene y deja que los otros nos adelanten.
—¿Puedes imaginarnos como una pareja? —me pregunta.
No estoy segura de si él está preguntándose cómo reaccionaría la gente al ver a una muchacha cojeando del bazo de un chico y juntos, o si realmente está preguntándose si puedo considerar salir con él.
Nunca he pensado en ello antes.
kevin es dulce.
Es lindo.
Es un buen chico.
Pero...
—Eso era una pregunta retórica, ¿no es así? —pregunto.
Él aparta el cabello de mi cara y lo deja detrás de mi oreja.
No estoy segura de si él está preguntándose cómo reaccionaría la gente al ver a una muchacha cojeando del bazo de un chico y juntos, o si realmente está preguntándose si puedo considerar salir con él.
Nunca he pensado en ello antes.
kevin es dulce.
Es lindo.
Es un buen chico.
Pero...
—Eso era una pregunta retórica, ¿no es así? —pregunto.
Él aparta el cabello de mi cara y lo deja detrás de mi oreja.
—Quizás sí. Y, quizás no.
Él se inclina hacia adelante y sé que él va a besarme. Debería hacerlo, sin ninguna otra razón más que darle una oportunidad a kevin y demostrarme a mi misma que estoy abierta para estar con alguien además de joe.
Sus labios encuentran los míos y envuelve sus brazos a mí alrededor. No es apasionado y ardiente como los besos de joe, pero son buenos y seguros y cálidos y...
Lo aparto.
Él se inclina hacia adelante y sé que él va a besarme. Debería hacerlo, sin ninguna otra razón más que darle una oportunidad a kevin y demostrarme a mi misma que estoy abierta para estar con alguien además de joe.
Sus labios encuentran los míos y envuelve sus brazos a mí alrededor. No es apasionado y ardiente como los besos de joe, pero son buenos y seguros y cálidos y...
Lo aparto.
—No puedo.
Kevin parece triste.
Kevin parece triste.
—Quizá no estamos listos para seguir después de todo.
Mi teléfono celular que está en mi bolso empieza a sonar. No sé si kevin tiene o no tiene razón. Me gusta kevin... siempre me ha gustado kevin. Es un gran chico que cualquier muchacha debería estar orgullosa de tener como cita.
¿Así que, por qué no puedo besar a kevin sin dejar de pensar en joe?
Mi teléfono suena de nuevo y lo pesco por fuera de mi monedero. Probablemente es mi mamá, ya que deje un mensaje para ella después de que recupere mi teléfono en la suite. Pero cuando miro la identificación de llamada, siento una sacudida de sorpresa.
Es selena jonas, la hermana de joe. Dejamos de ser amigas después del accidente, pero después de que joe dejó Paradise, empezamos a hablar de nuevo. Las emociones de selena transcurren al máximo, y se encuentran justamente en la superficie. Es emocionalmente frágil y la no más entrañable amiga que he conocido en mi vida. Espero que lo supere todo en algún momento.
—Hey, sel. Gusto en saludarte —miro como kevin se une al resto del grupo, dándome espacio.
—Hey, demi —dice selena lentamente. Todavía tiene muchos problemas con respecto al accidente, y aunque yo la he perdonado, ella en realidad no se ha perdonado a sí misma.
—¿Cómo va el viaje?
—Bien. Hasta ahora solo hemos hablado con un grupo, pero va bien. En este momento nos estamos quedando en los dormitorios de la Universidad Freeman, por la frontera de Wisconsin. ¿Qué has estado haciendo?
Silencio. selena no habla mucho como solía hacerlo, así que la mayor parte de nuestras conversaciones van por mi cuenta. Y está bien. Sé que es parte de su propio proceso curativo.
—No mucho —dice finalmente—. Me la paso por ahí, pasándola.
Eso es algo bastante normal de hacer en Paradise mientras transcurre el verano. Algunos se toman unas vacaciones, pero la mayoría se queda en Paradise y nunca se va. Solo conozco a dos personas que dejaron Paradise mi padre y joe.
Ese pensamiento me congela en el tiempo, y eso que apenas me sostengo de pie en el camino mientras el resto del grupo pasa delante de mí. Los miro fijamente sin verlos en realidad mientras la realidad me golpea: soy la que queda atrás para los hombres en mi vida que se supone que me aman.
Parpadeo, y miro hacia el restaurante que se encuentra en medio de la cuadra. Todos están en frente de la entrada, gesticulando que cuelgue el teléfono. No puedo colgarle a selena sin decirle:
Mi teléfono celular que está en mi bolso empieza a sonar. No sé si kevin tiene o no tiene razón. Me gusta kevin... siempre me ha gustado kevin. Es un gran chico que cualquier muchacha debería estar orgullosa de tener como cita.
¿Así que, por qué no puedo besar a kevin sin dejar de pensar en joe?
Mi teléfono suena de nuevo y lo pesco por fuera de mi monedero. Probablemente es mi mamá, ya que deje un mensaje para ella después de que recupere mi teléfono en la suite. Pero cuando miro la identificación de llamada, siento una sacudida de sorpresa.
Es selena jonas, la hermana de joe. Dejamos de ser amigas después del accidente, pero después de que joe dejó Paradise, empezamos a hablar de nuevo. Las emociones de selena transcurren al máximo, y se encuentran justamente en la superficie. Es emocionalmente frágil y la no más entrañable amiga que he conocido en mi vida. Espero que lo supere todo en algún momento.
—Hey, sel. Gusto en saludarte —miro como kevin se une al resto del grupo, dándome espacio.
—Hey, demi —dice selena lentamente. Todavía tiene muchos problemas con respecto al accidente, y aunque yo la he perdonado, ella en realidad no se ha perdonado a sí misma.
—¿Cómo va el viaje?
—Bien. Hasta ahora solo hemos hablado con un grupo, pero va bien. En este momento nos estamos quedando en los dormitorios de la Universidad Freeman, por la frontera de Wisconsin. ¿Qué has estado haciendo?
Silencio. selena no habla mucho como solía hacerlo, así que la mayor parte de nuestras conversaciones van por mi cuenta. Y está bien. Sé que es parte de su propio proceso curativo.
—No mucho —dice finalmente—. Me la paso por ahí, pasándola.
Eso es algo bastante normal de hacer en Paradise mientras transcurre el verano. Algunos se toman unas vacaciones, pero la mayoría se queda en Paradise y nunca se va. Solo conozco a dos personas que dejaron Paradise mi padre y joe.
Ese pensamiento me congela en el tiempo, y eso que apenas me sostengo de pie en el camino mientras el resto del grupo pasa delante de mí. Los miro fijamente sin verlos en realidad mientras la realidad me golpea: soy la que queda atrás para los hombres en mi vida que se supone que me aman.
Parpadeo, y miro hacia el restaurante que se encuentra en medio de la cuadra. Todos están en frente de la entrada, gesticulando que cuelgue el teléfono. No puedo colgarle a selena sin decirle:
—joe está aquí.
—¿Q- Q - Qué quieres decir? —pregunta nerviosamente.
—Está en la excursión.
—¿Contigo?
—Sí.
—¿Por qué? ¿Cómo? ¿Dónde ha estado? ¿Está bien? —pregunta, el pánico colándose en su voz—. De acuerdo, eso es algo raro. Realmente te llamé porque quería hablar sobre joe y no sabía a quién llamar además de ti. ¿Cómo terminaste en la misma excursión con mi hermano?
—No sé cómo pasó, exactamente. Creo que ha estado viviendo en Chicago desde que dejó la cuidad. Es diferente, finalmente. No es el mismo —no le digo que mi meta es que joe regrese a Paradise para resolver las cosas. selena lo necesita. Su familia lo necesita. Y creo que yo lo necesitaba, pero ahora somos demasiado diferentes.
No puedo estar involucrada emocionalmente con una persona que anda molesta por el mundo y quiere alejar a todos.
Escucho la vacilación en la voz de selena cuando dice:
—¿Q- Q - Qué quieres decir? —pregunta nerviosamente.
—Está en la excursión.
—¿Contigo?
—Sí.
—¿Por qué? ¿Cómo? ¿Dónde ha estado? ¿Está bien? —pregunta, el pánico colándose en su voz—. De acuerdo, eso es algo raro. Realmente te llamé porque quería hablar sobre joe y no sabía a quién llamar además de ti. ¿Cómo terminaste en la misma excursión con mi hermano?
—No sé cómo pasó, exactamente. Creo que ha estado viviendo en Chicago desde que dejó la cuidad. Es diferente, finalmente. No es el mismo —no le digo que mi meta es que joe regrese a Paradise para resolver las cosas. selena lo necesita. Su familia lo necesita. Y creo que yo lo necesitaba, pero ahora somos demasiado diferentes.
No puedo estar involucrada emocionalmente con una persona que anda molesta por el mundo y quiere alejar a todos.
Escucho la vacilación en la voz de selena cuando dice:
—Siempre solía pensar que una conexión extrasensorial entre
gemelos era algo que la genta había inventado. Pero no he podido dormir las
últimas noches, demi. Juro que joe está en problemas, o es muy infeliz. Siento
su dolor como si fuera el mi propio. Eso es estúpido, ¿no es así?
—No, no es estúpido —le digo. Creo que cualquier cosa es posible. Probablemente es porque soy una persona extra-emocional. Es uno de mis defectos.
—Hazme un favor, ¿quieres?
—¿Qué es? —pregunto.
—Cuida de él, demi. Prométame que cuidaras de mi hermano —dice casi desesperadamente.
¿Cuidar de él? joe es bastante fuerte, y si no lo es emocionalmente pues físicamente si lo bastante, como para cuidar de él por sí mismo.
—No te preocupes, selena —digo. Trago con dificultad y temporalmente saco a flote mi nueva resolución de dejar a joe de una buena vez por todas—. Me aseguraré de que no se meta en problemas.
***
Joe
Eres un gran bailarín —dice Brandi mientras caminamos afuera después de haber descargado un bong de cerveza en la cocina. A esta chica no le son extraños los bongs de cerveza, eso es todo lo que les diré. Es una maldita pro.
Yo mascullo entre dientes:
—No, no es estúpido —le digo. Creo que cualquier cosa es posible. Probablemente es porque soy una persona extra-emocional. Es uno de mis defectos.
—Hazme un favor, ¿quieres?
—¿Qué es? —pregunto.
—Cuida de él, demi. Prométame que cuidaras de mi hermano —dice casi desesperadamente.
¿Cuidar de él? joe es bastante fuerte, y si no lo es emocionalmente pues físicamente si lo bastante, como para cuidar de él por sí mismo.
—No te preocupes, selena —digo. Trago con dificultad y temporalmente saco a flote mi nueva resolución de dejar a joe de una buena vez por todas—. Me aseguraré de que no se meta en problemas.
***
Joe
Eres un gran bailarín —dice Brandi mientras caminamos afuera después de haber descargado un bong de cerveza en la cocina. A esta chica no le son extraños los bongs de cerveza, eso es todo lo que les diré. Es una maldita pro.
Yo mascullo entre dientes:
—Gracias.
Ella se sostiene en mi codo para estabilizarse y levanta la mirada con grandes ojos marrones. —¿Sabes lo que dicen sobre los buenos bailarines, cierto?
Claro que lo sé, pero quiero escuchar la explicación que va a salir de los pequeños labios de Brandi… así que tengo que preguntar.
Ella se sostiene en mi codo para estabilizarse y levanta la mirada con grandes ojos marrones. —¿Sabes lo que dicen sobre los buenos bailarines, cierto?
Claro que lo sé, pero quiero escuchar la explicación que va a salir de los pequeños labios de Brandi… así que tengo que preguntar.
—¿Qué es lo que dicen?
Ella me da una traviesa sonrisa y se ríe tontamente.
Ella me da una traviesa sonrisa y se ríe tontamente.
—Los buenos
bailarines son buenos en la cama.
Las palabras de Brandi me hacen sentir como una estrella de rock. Ella definitivamente alimenta a mi malherido ego.
—¿Quieres probar esa teoría? —pregunto. Muy bien, estoy oficialmente borracho.
Ella muerde su labio inferior, evaluándome como a un coche. Me pregunto si ella piensa que soy un Chevy o un Rolls Royce. Se inclina y susurra en mi oído:
Las palabras de Brandi me hacen sentir como una estrella de rock. Ella definitivamente alimenta a mi malherido ego.
—¿Quieres probar esa teoría? —pregunto. Muy bien, estoy oficialmente borracho.
Ella muerde su labio inferior, evaluándome como a un coche. Me pregunto si ella piensa que soy un Chevy o un Rolls Royce. Se inclina y susurra en mi oído:
—Yo también soy una buena bailarina.
Yo acerco a esta sexy chica. Sus brazos envueltos alrededor de mi cuello mientras ella se presiona contra mí. Es una insinuación de lo que está por venir.
Me voy a permitir disfrutar a Brandi. Ella es una solución de éxito asegurado para esta fiesta de autocompasión en la que me he estado arrojando por tanto tiempo. No hay ninguna duda en que ella hará que me olvide de demi y de todo lo demás.
No sé cuento alcohol tengo en mi sistema, pero es suficiente para hacer que mi cabeza nade con la corrientes y me haga creer que la única chica en la que estoy interesado es la que está presionando su candente cuerpo contra mí, el cual está bien. Muy bien.
—Vamos a tu casa —le digo. No creo que demi o Damon apreciarían mucho si ellos volvieran y me atraparan ligando con una chica. Y de encontrarnos nick… demonios, el chico podría estar tan demente como para pedir unirse a la diversión.
Ella me guía hacia abajo por el patio interior del campus, tropezándose un par de veces. Yo la estabilizó y ella me llama su héroe. Sí, claro. Nos tambaleamos pasando el lugar donde jugué futbol más temprano, pero ella se detiene en cuanto llegamos al Dixon Hall.
—¿Vives aquí? —le preguntó mientras lucho contra el pensamiento que me pone sobrio, de que podríamos ser atrapados por los de la pandilla de Re-COMENZAR.
—Sí. Pero no te preocupes. Mi compañera de cuarto ha salido por esta noche.
Me guía subiendo las escaleras hasta el segundo piso. Diablos. Su cuarto solo está bajando por el mismo pasillo que el nuestro. Brandi no tiene una suite como en la que me estoy quedando yo, la suya es solo un dormitorio pequeño con dos camas sencillas.
Observo con ojos perezosos cuando ella se tambalea sobre la cama y se desabotona su camisa. Ella me mira con las cejas levantadas mientras abre el material como si fueran cortinas que estuviera abriendo para dejar entrar la luz del sol, revelando un sujetador de encaje negro que no esconde mucho. Me gustan las chicas fáciles que no esperan que yo sea uno de los tipos buenos. Mejor aún si ellas usan sujetadores de encaje negro. Yo me quito la camisa y camino hacia ella.
—Tu tatuaje es tan sexy —ella ronronea cuando estamos recostados juntos sobre la cama—. Es como fuego negro —yo obtuve mi tatuaje en Chicago como un símbolo de mi rebelión.
Estar aquí con Brandi también es un símbolo de mi rebelión.
Aun no nos hemos besado. No estoy siquiera seguro de querer besarla. Y mientras ese pensamiento debería estar alarmándome, no pienso mucho en ello porque es malditamente difícil pensar con claridad cuando estas borracho, y ella está maniobrando alrededor para montarse sobre mí a horcajadas y mi mente se pone en blanco.
Ella traza con sus dedos el tatuaje en mis bíceps.
Yo acerco a esta sexy chica. Sus brazos envueltos alrededor de mi cuello mientras ella se presiona contra mí. Es una insinuación de lo que está por venir.
Me voy a permitir disfrutar a Brandi. Ella es una solución de éxito asegurado para esta fiesta de autocompasión en la que me he estado arrojando por tanto tiempo. No hay ninguna duda en que ella hará que me olvide de demi y de todo lo demás.
No sé cuento alcohol tengo en mi sistema, pero es suficiente para hacer que mi cabeza nade con la corrientes y me haga creer que la única chica en la que estoy interesado es la que está presionando su candente cuerpo contra mí, el cual está bien. Muy bien.
—Vamos a tu casa —le digo. No creo que demi o Damon apreciarían mucho si ellos volvieran y me atraparan ligando con una chica. Y de encontrarnos nick… demonios, el chico podría estar tan demente como para pedir unirse a la diversión.
Ella me guía hacia abajo por el patio interior del campus, tropezándose un par de veces. Yo la estabilizó y ella me llama su héroe. Sí, claro. Nos tambaleamos pasando el lugar donde jugué futbol más temprano, pero ella se detiene en cuanto llegamos al Dixon Hall.
—¿Vives aquí? —le preguntó mientras lucho contra el pensamiento que me pone sobrio, de que podríamos ser atrapados por los de la pandilla de Re-COMENZAR.
—Sí. Pero no te preocupes. Mi compañera de cuarto ha salido por esta noche.
Me guía subiendo las escaleras hasta el segundo piso. Diablos. Su cuarto solo está bajando por el mismo pasillo que el nuestro. Brandi no tiene una suite como en la que me estoy quedando yo, la suya es solo un dormitorio pequeño con dos camas sencillas.
Observo con ojos perezosos cuando ella se tambalea sobre la cama y se desabotona su camisa. Ella me mira con las cejas levantadas mientras abre el material como si fueran cortinas que estuviera abriendo para dejar entrar la luz del sol, revelando un sujetador de encaje negro que no esconde mucho. Me gustan las chicas fáciles que no esperan que yo sea uno de los tipos buenos. Mejor aún si ellas usan sujetadores de encaje negro. Yo me quito la camisa y camino hacia ella.
—Tu tatuaje es tan sexy —ella ronronea cuando estamos recostados juntos sobre la cama—. Es como fuego negro —yo obtuve mi tatuaje en Chicago como un símbolo de mi rebelión.
Estar aquí con Brandi también es un símbolo de mi rebelión.
Aun no nos hemos besado. No estoy siquiera seguro de querer besarla. Y mientras ese pensamiento debería estar alarmándome, no pienso mucho en ello porque es malditamente difícil pensar con claridad cuando estas borracho, y ella está maniobrando alrededor para montarse sobre mí a horcajadas y mi mente se pone en blanco.
Ella traza con sus dedos el tatuaje en mis bíceps.
—¿Quieres ver el mío?
—Claro —se arrodilla sobre mí, se gira, y baja la parte de atrás de sus pantalones. En efecto, ella tiene un tatuaje de un unicornio rojo con alas de arcoíris justo encima de la raja de su trasero.
—Bonito —pero me estoy empezando a sentir ansioso así que añado—, muéstrame que más tienes —mejor que empecemos esta fiesta porque debo volver pronto a mi propio cuarto. Mejor que no esté desaparecido cuando Damon y el resto del grupo regrese.
Brandi lame sus labios en forma de corazón mientras se gira de vuelta y desabotona sus pantalones de talle bajo.
—Claro —se arrodilla sobre mí, se gira, y baja la parte de atrás de sus pantalones. En efecto, ella tiene un tatuaje de un unicornio rojo con alas de arcoíris justo encima de la raja de su trasero.
—Bonito —pero me estoy empezando a sentir ansioso así que añado—, muéstrame que más tienes —mejor que empecemos esta fiesta porque debo volver pronto a mi propio cuarto. Mejor que no esté desaparecido cuando Damon y el resto del grupo regrese.
Brandi lame sus labios en forma de corazón mientras se gira de vuelta y desabotona sus pantalones de talle bajo.
—Me gusta un tipo que
sabe lo que quiere. ¿Tú sabes lo que quieres, joe?
—Voy por todo lo que venga.
—Yo también —dice ella, rastrillando sus uñas por mi pecho y descendiendo. Más abajo. Duele, y creo que me está sacando una o dos capas de piel. Se desliza por mi cuerpo, y yo decido que no me importa.
Yo me recuesto, dándole la bienvenida a lo que sé que está por venir. Mientras sus manos expertas desabrochan y bajan el cierre de mis jeans, luego me liberan del confinamiento, yo observo, con la cabeza dándome vueltas.
Ella no está teniendo problemas en enfocarse, a pesar de estar tan borracha como yo. Todo lo que hace está tan bien orquestado; esta chica es una completa pro en más que solo bongs de cerveza. Yo cierro mis ojos y le digo a mi región baja que disfrute de la atención.
Estoy definitivamente en esto.
Completamente en esto.
Decir que ahora estoy excitado es quedarse corto en grandes proporciones. No estoy seguro si es un problema que detrás de mis parpados me esté imaginando a una chica que cojea y me odia…
demi.
—¿Qué acabas de decir? ¿Eh?
—¿Qué? —abro mi ojos y miro a Brandi, preparada sobre mis pantalones desabrochados.
—¿Acabas de llamarme demi? —ella pregunta de manera acusadora.
—No —lo haya hecho o no, Brandi definitivamente no es demi—. Lo siento —añado sin convicción.
Ella se encoje de hombros.
—Voy por todo lo que venga.
—Yo también —dice ella, rastrillando sus uñas por mi pecho y descendiendo. Más abajo. Duele, y creo que me está sacando una o dos capas de piel. Se desliza por mi cuerpo, y yo decido que no me importa.
Yo me recuesto, dándole la bienvenida a lo que sé que está por venir. Mientras sus manos expertas desabrochan y bajan el cierre de mis jeans, luego me liberan del confinamiento, yo observo, con la cabeza dándome vueltas.
Ella no está teniendo problemas en enfocarse, a pesar de estar tan borracha como yo. Todo lo que hace está tan bien orquestado; esta chica es una completa pro en más que solo bongs de cerveza. Yo cierro mis ojos y le digo a mi región baja que disfrute de la atención.
Estoy definitivamente en esto.
Completamente en esto.
Decir que ahora estoy excitado es quedarse corto en grandes proporciones. No estoy seguro si es un problema que detrás de mis parpados me esté imaginando a una chica que cojea y me odia…
demi.
—¿Qué acabas de decir? ¿Eh?
—¿Qué? —abro mi ojos y miro a Brandi, preparada sobre mis pantalones desabrochados.
—¿Acabas de llamarme demi? —ella pregunta de manera acusadora.
—No —lo haya hecho o no, Brandi definitivamente no es demi—. Lo siento —añado sin convicción.
Ella se encoje de hombros.
—Está bien.
Sin vacilación, ella busca al interior de su mesa de noche y saca una bolsa plástica pequeña. Escoge una píldora amarilla con una cara sonriente en ella, la deposita en
su boca, y respira lentamente mientras degusta el sabor.
Sin vacilación, ella busca al interior de su mesa de noche y saca una bolsa plástica pequeña. Escoge una píldora amarilla con una cara sonriente en ella, la deposita en
su boca, y respira lentamente mientras degusta el sabor.
—Ten, toma un Adam —dice, sosteniendo uno en mi dirección.
Yo miro la píldora.
Yo miro la píldora.
—¿Que es un Adam?
—Ya sabes, Éxtasis. Tómalo y ponlo debajo de tu lengua. Te prometo que no pensaras en otra cosa que en pasarte un buen rato conmigo.
Suena genial. Me siento y tomo la píldora de su mano. Si tomar esta pequeña cosa puede hacerme olvidar todo excepto de pasar un buen rato, voy por ello.
Pero en el momento que estoy a punto de ponerlo en mi boca, pienso sobre mi mamá. Mi mamá es una adicta a las drogas por prescripción. Volverme una mierda de borracho es lo suficientemente malo, pero tomar píldoras…
Mierda.
Ingerir píldoras lleva esto a un nivel completamente diferente. Le devuelvo la píldora a ella.
—No puedo hacer esto.
—¿Hacer qué? —ella pregunta insegura.
Yo me muevo desde debajo de ella y me subo los jeans. .
—Ya sabes, Éxtasis. Tómalo y ponlo debajo de tu lengua. Te prometo que no pensaras en otra cosa que en pasarte un buen rato conmigo.
Suena genial. Me siento y tomo la píldora de su mano. Si tomar esta pequeña cosa puede hacerme olvidar todo excepto de pasar un buen rato, voy por ello.
Pero en el momento que estoy a punto de ponerlo en mi boca, pienso sobre mi mamá. Mi mamá es una adicta a las drogas por prescripción. Volverme una mierda de borracho es lo suficientemente malo, pero tomar píldoras…
Mierda.
Ingerir píldoras lleva esto a un nivel completamente diferente. Le devuelvo la píldora a ella.
—No puedo hacer esto.
—¿Hacer qué? —ella pregunta insegura.
Yo me muevo desde debajo de ella y me subo los jeans. .
—No lo sé. Necesito un minuto.
—¿Para qué? —ella pregunta, ahora completamente confundida.
Buena pregunta. Yo miro a Brandi de arriba abajo. Ella está muy buena. Es bonita y tiene un cuerpo ardiente… pero no es demi. Y mientras yo no quiera a demi, o no pueda tener a demi, o la mierda que sea que no puedo poner en un pensamiento coherente porque estoy borracho, esto no va a funcionar a menos que yo logre recomponerme.
—¿Dónde está el baño? —pregunto yo.
—Abajo por el corredor. ¿Estás bien? Si estás pensando en comprar protección en los dispensadores del baño, no tienes que preocuparte por eso. Yo tengo algunos.
Me encamino hacía la puerta y mascullo:
—¿Para qué? —ella pregunta, ahora completamente confundida.
Buena pregunta. Yo miro a Brandi de arriba abajo. Ella está muy buena. Es bonita y tiene un cuerpo ardiente… pero no es demi. Y mientras yo no quiera a demi, o no pueda tener a demi, o la mierda que sea que no puedo poner en un pensamiento coherente porque estoy borracho, esto no va a funcionar a menos que yo logre recomponerme.
—¿Dónde está el baño? —pregunto yo.
—Abajo por el corredor. ¿Estás bien? Si estás pensando en comprar protección en los dispensadores del baño, no tienes que preocuparte por eso. Yo tengo algunos.
Me encamino hacía la puerta y mascullo:
—Regreso enseguida.
Me tambaleo hacia el baño de los hombres y me inclino sobre uno de los lavabos. Esto apesta. Debería estar disfrutando mi noche libre. En vez de eso, soy un borracho deprimido. Miro al espejo enfrente de mí, y eso me hace sentir peor. Corro mi mano por el desordenado cabello y me pregunto si debo rasurarlo por completo como lo hacían en la correccional, porque ahora no soy solo un borracho deprimido… soy un borracho deprimido que se ve como una mierda.
Lo peor es que me siento tan mal como me veo.
Salpico agua en mi rostro para ayudar a traerme de vuelta de este humor, pero no sirve de nada. Brandi me estaba excitando, pero no era Brandi lo que me estaba poniendo duro. Era pensar en demi. Retorcido, lo sé. No hay forma en que pueda pasar por esto con una chica que es solo un reemplazo.
Me dirijo hacia el dormitorio. Ella probablemente este volando ahora y lista para algo de verdadera acción. Espero que no se moleste mucho porque yo me esté saliendo temprano de su fiesta de éxtasis.
En el pasillo, justo cuando tengo mi mano en el pomo de la puerta de Brandi, escucho la voz de demi decir detrás de mí:
Me tambaleo hacia el baño de los hombres y me inclino sobre uno de los lavabos. Esto apesta. Debería estar disfrutando mi noche libre. En vez de eso, soy un borracho deprimido. Miro al espejo enfrente de mí, y eso me hace sentir peor. Corro mi mano por el desordenado cabello y me pregunto si debo rasurarlo por completo como lo hacían en la correccional, porque ahora no soy solo un borracho deprimido… soy un borracho deprimido que se ve como una mierda.
Lo peor es que me siento tan mal como me veo.
Salpico agua en mi rostro para ayudar a traerme de vuelta de este humor, pero no sirve de nada. Brandi me estaba excitando, pero no era Brandi lo que me estaba poniendo duro. Era pensar en demi. Retorcido, lo sé. No hay forma en que pueda pasar por esto con una chica que es solo un reemplazo.
Me dirijo hacia el dormitorio. Ella probablemente este volando ahora y lista para algo de verdadera acción. Espero que no se moleste mucho porque yo me esté saliendo temprano de su fiesta de éxtasis.
En el pasillo, justo cuando tengo mi mano en el pomo de la puerta de Brandi, escucho la voz de demi decir detrás de mí:
—joe, esa no es
nuestra Suite.
Me giro hacia la chica que ha estado atormentando mis noches desde que estuve encerrado en la cárcel. La chica que acaba de arruinar mi escapada sexual con Brandi sin siquiera saberlo. Ella tiene ojos color avellana que cambian según su humor, tan diferentes de los de la chica con la que estaba en la cama hace algunos minutos. Y mientras demi luce malditamente ardiente para mí, dudo que ella tenga algún tatuaje de unicornio sobre su trasero o use sujetadores de encaje negro. Aunque me gustaría averiguarlo.
—Lo sé —digo yo.
demi cojea hacia mí, su entrecejo fruncido por la confusión.
Me giro hacia la chica que ha estado atormentando mis noches desde que estuve encerrado en la cárcel. La chica que acaba de arruinar mi escapada sexual con Brandi sin siquiera saberlo. Ella tiene ojos color avellana que cambian según su humor, tan diferentes de los de la chica con la que estaba en la cama hace algunos minutos. Y mientras demi luce malditamente ardiente para mí, dudo que ella tenga algún tatuaje de unicornio sobre su trasero o use sujetadores de encaje negro. Aunque me gustaría averiguarlo.
—Lo sé —digo yo.
demi cojea hacia mí, su entrecejo fruncido por la confusión.
—¿Entonces qué estás haciendo sin camisa en el corredor?
—ella me mira de arriba abajo.
—¿Y porque están tus, eh, pantalones desabotonados… y con el cierre abajo?
La puerta del dormitorio de Brandi se abre y Brandi aparece. Su cabello despeinado, sus pantalones están abiertos y cuelgan cayéndose de sus caderas, y tiene su camiseta apretada contra el frente de su sujetador. Estoy jodido.
—Oh —demi masculla, obviamente obteniendo su respuesta sin yo tener que decir una sola palabra.
—Aquí estas —Brandi dice con una sonrisa, luego mira a demi.
—¿Quién eres tú?
—Su novia —demi responde con una severa cara de poker.
Brandi aparta la Mirada de demi y la dirige hacia mí, luego de vuelta a demi.
—¿Y porque están tus, eh, pantalones desabotonados… y con el cierre abajo?
La puerta del dormitorio de Brandi se abre y Brandi aparece. Su cabello despeinado, sus pantalones están abiertos y cuelgan cayéndose de sus caderas, y tiene su camiseta apretada contra el frente de su sujetador. Estoy jodido.
—Oh —demi masculla, obviamente obteniendo su respuesta sin yo tener que decir una sola palabra.
—Aquí estas —Brandi dice con una sonrisa, luego mira a demi.
—¿Quién eres tú?
—Su novia —demi responde con una severa cara de poker.
Brandi aparta la Mirada de demi y la dirige hacia mí, luego de vuelta a demi.
—Estas de broma, ¿Cierto?
***
Demi
***
Demi
La chica con la camiseta apenas agarrada en frente está esperando por una respuesta. Obviamente no cree que una chica que luce como yo, podría estar saliendo con un chico que luce como joe. Mis entrañas se aprietan por el disgusto. joe no es mi novio y técnicamente nunca lo fue, pero todavía me duele verlo aquí de pie en el pasillo, con su camisa y sus pantalones desabrochados, obviamente dispuesto a seguir adelante con esta chica.
No espero a que él le diga que la última persona en la Tierra a la que llamaría novia sería a mí. Si duele o no, le prometí a selena que cuidaría de joe. Ella siente que está en problemas. Los sentidos de selena estaban en lo correcto. Me salté la película de esta noche después de la cena de grupo porque estaba cansada y mi pierna empezaba a dolerme. Poco sabía que me iba a encontrar a joe aquí, así, con otra chica.
Mirarlos juntos es como una bofetada en la cara. La chica con la que él obviamente ha pasado esta noche es muy bonita. Tiene grandes ojos marrones, cabello rubio perfecto, y una cintura tan pequeña que es una maravilla que todos sus órganos internos puedan caber dentro de su cuerpo. Tal vez todos están metidos justo en sus enormes senos.
—No, no estoy bromeando —le digo, encontrando mi voz de nuevo—. joe, vuelve a nuestra suite. Él parece confundido.
—Tu camisa está todavía en mi habitación —dice la chica con una gran sonrisa. Probablemente ella espera que él me eche, y probablemente esté en lo cierto.
Para mi sorpresa, él desliza una mano sobre mi hombro. Huele a cerveza.
—Me tengo que ir con ella —puedo detectar un leve arrastre en su discurso, lo que confirma que no está completamente sobrio. La chica vuelve a entrar en su habitación, pero aparece un segundo después. Azota la camisa contra él.
—Eres un perdedor —dice, y luego me mira—. Puedes quedártelo —cuando cierra la puerta, solo estamos joe y yo en el pasillo. Me encojo de hombros fuera de su abrazo. No se ha puesto la camisa de nuevo y la cremallera está aún desajustada.
—¿Vienes? —pregunto con impaciencia. Me sorprendo cuando me sigue de vuelta a nuestra suite. Abro la puerta.
—Necesito ayuda —joe medio articula mientras cruza su brazo sobre mis hombros otra vez. Puedo sentir el calor de su piel desnuda a través de mi ropa. En el pasado habría hecho cualquier cosa porque joe pusiera su brazo a mí alrededor. Pero no ahora.
—Tienes aliento a cerveza —le digo, empujándolo lejos de mí—. Y si quieres ayuda para cerrar tu bragueta, le has preguntado a la chica equivocada. Entra en la habitación detrás de mí y se desploma en el sofá.
—¿Así que eres la chica equivocada para mí, pero la chica adecuada para kevin? — pregunta.
—Cállate, joe. kevin es sólo un amigo.
—No lo creo. Creo que estás emocionada con él.
—Mis relaciones no son de tu incumbencia. Y solo porque hable con un chico no quiere decir que me he emocionado por él.
—Bien. Ya lo sabía —mira a su alrededor, confundido—. Espera, ¿dónde está el resto de nuestro pequeño grupo disfuncional?
—En una película.
—¿Por qué no estás con ellos? —como una señal, un dolor agudo comienza en mi tobillo y se dispara hasta mi pantorrilla. Soltaría un suspiro, pero no quiero que joe sienta lástima por mí—. Tengo que descansar mi pierna. Da palmaditas en el colchón junto a él.
—Quítale peso y siéntate a mi lado. El cabello de joe sobresale en todas las diferentes direcciones y la maldita cremallera aún está abierta como un recordatorio de lo que estaba haciendo esta noche con esa chica. El problema es que él todavía luce bien. Mi labio superior se frunce, pensando en él y la otra chica.
—No.
—Vamos, solo por un asegundo —sus ojos están a media asta y está tratando de actuar vulnerable e inocente pero sé más que eso.
—Probablemente deberías ir a la cama antes de que Damon te atrape borracho o drogado o lo quesea que ingeriste esta noche —le digo.
—Siéntate conmigo por un minuto, entonces voy a desaparecer en mi habitación y no tendrás que verme por el resto de la noche. Te lo prometo —revolotea sus manos sobre su bragueta y finalmente la cierra y abotona sus pantalones, luego inclina su cabeza contra la parte posterior del sofá.
—Y para que lo sepas, no me drogué. Podría hacerlo, pero no lo hice. No quiero terminar como mi mamá —murmura. Esa es la primera vez que lo he oído hablar de su familia desde que comenzó este viaje. Oigo una tristeza clara en su voz cuando menciona a su mamá, lo que lo hace parecer aún más vulnerable. Estoy justo en frente de él, decidida a ser la racional.
—Estabas bebiendo esta noche. No lo niegues. Sus labios se curvan en una pequeña sonrisa.
—Sí, bebí. Sienta bien no tener que pensar en… todo.
Vacilo. Estar cerca de joe no es una buena idea.
—Debo informar a
Damon.
—Sí, deberías hacerlo.
Suspiro.
—Pero no lo haré.—Sí, deberías hacerlo.
Suspiro.
—¿Por qué no, dems? ¿Podría ser que en el fondo de ese helado corazón que tienes todavía te guste? —extiende la mano y tira de mí hacia él. Al no estar muy estable, me tropiezo hacia adelante, pero él acuna mi cuerpo con su brazo y suavemente me baja hasta el sofá hasta que estoy acostada. Bajo él.
—No respondiste a mi pregunta —dice. Mi cerebro me dice que me aleje y mantenga la distancia, pero mi cuerpo no está escuchando a mi cerebro. Mi cuerpo tiene mente propia. Miro hacia los intensos ojos azules de joe. Esas profundidades están totalmente centradas en mis labios, recordándome la primera vez que nos besamos en Paradise. Fue en el parque, justo después de que él me abrazara mientras yo lloraba en sus brazos.
Juro que el aire se ha vuelto más pesado a nuestro alrededor, acercándose como una nube oscura. Todo lo que oigo es el sonido de nuestra respiración. Me olvido de todo lo demás y me permito disfrutar de estar tan cerca de él otra vez. Aleja mi cabello de mi rostro con una dulzura inesperada, las yemas de sus dedos son una suave caricia en mi mejilla. Junto mis manos a mis lados, asustada de que si me muevo volveré a la realidad. Caleb se desplaza y se mueve más cerca.
—demi, ¿quieres esto tanto como yo? —pregunta. Su rostro justo encima del mío.
—Yo… no puedo responder eso —se inclina hacia atrás solo un poco, pero sigue siendo lo suficientemente cerca que puedo oler el alcohol que bebió esta noche.
—¿Por qué no? —pregunta. Muevo mi mano a su pecho desnudo para detenerlo antes de que pierda todo sentido común. Tenerlo tan cerca me hace respirar más fuerte y mi pulso corre, algo que me hace sentir más enojada conmigo misma que con él.
—¿Realmente tienes que preguntar? Obviamente estabas con esa chica esta noche, joe. No voy a degradarme a ser una segundona.
—No la besé. Lo juro —cuando le doy una mirada de no-te-creo, su expresión se vuelve gravemente seria.
—No voy a decir que no estuvimos tonteando, pero no pude ir más allá con eso porque yo estaba… —aprieta sus ojos cerrándolos. Después de un segundo abre los ojos y mira directo a mí con esa mirada seria de nuevo—. Olvídalo.
—Solo ve a la cama —le digo, tratando de alejarlo de mí—. Es obvio que estás borracho y no estás pensando con claridad.
—Bésame, luego me iré a la cama.
—Estás loco —digo sofocada.
—Sí, lo sé —sus labios se curvan en una media sonrisa—. Pero eso me complace esta vez —su cabeza cae lentamente sobre la mía. Miro y mantengo mi respiración mientras sus hermosos labios carnosos se acercan más y más.
—Oh, demi —murmura en voz baja cuando instintivamente enredo mis manos alrededor de su cuello—. Necesito esto.
No debo estar pensando claramente, porque digo contra sus labios: —Yo también.
Sus manos están apoyadas a ambos lados de mi cabeza mientras junta sus labios con los míos. Nos besamos tentativamente, como si ninguno estuviera seguro de que esto está bien. Mi corazón está derritiéndose lentamente. Mi cuerpo se estremece por la emoción y la anticipación mientras una de sus manos agarra mi cintura y me acerca aún más.
Cierro los ojos y finjo que estamos de vuelta en el mirador de la Sra. Reynolds cuando éramos solo los dos. Se sentía tan bien, que no podría haber sido un error. En ese entonces él me abrazó y me hizo creer que por el tiempo que estuviéramos juntos, todo lo demás se mantendría en su lugar. Suspiro en la boca abierta de joe, sale un poco como un gemido. Se inclina lejos de mí. Abro los ojos y lo encuentro sonriendo con una enorme sonrisa masculina cien por ciento satisfecha.
Como si mi respuesta es la señal que tiene para ir más lejos, joe da un gruñido gutural justo antes de bajar de nuevo su cabeza. Tiene la boca sobre la mía, abierta, su lengua buscando. Creo que mi cerebro está tratando de enviarme señales de alarma, pero mi cuerpo y mi propia lengua están disfrutando demasiado de la atención para escuchar. Los sonidos de nuestras lenguas y labios y gemidos me encienden, y me encuentro pasando mis manos a través de su cabello, acercándolo más.
—Tócame —pide joe mientras extiende sus manos y delinea mis labios con la suave punta de su dedo y lo mete en mi boca. Me convenzo a mi misma de pensar en el mirador. Todo el tiempo que mantengo mis ojos cerrados, estamos allí, estamos en el pasado y no en el presente. Él va a decirme lo mucho que se preocupa por mí en cualquier momento. Va a decir que soy la única chica que quiere y necesita.
Traza un camino mojado por mi cuello y mete su dedo en la V de mi camiseta. Su boca sigue con pequeños besos antes de que se mueva y vuelva a besarme. Empiezo a sudar de pasión. Estoy ardiendo.
Todo es lento y erótico, nuestras lenguas llegan y se deslizan y se buscan como si estuviéramos saboreando al otro. El sabor amargo de la cerveza ha sido reemplazado por el dulce aroma que me recuerda exclusivamente a joe. Estoy perdida en el presente, pero mi mente y cuerpo están atrapados en el pasado. Se siente bien y oh, tan correcto estar finalmente besándolo así. Y tocándolo.
Él dijo que lo necesita.
No estaba mintiendo cuando admití que también lo necesitaba.
Cuando llega bajo mi camisa y frota su pulgar sobre la parte superior de mi sujetador, el resto de su mano sosteniendo mi pecho, me siento como si el mundo se hubiera detenido y solo existiéramos los dos. Siento una sensación de calor que va desde el pecho hasta las puntas de los dedos de mis pies y viceversa. Mis entrañas se derriten lentamente en pequeños charcos. Hasta que suena mi móvil. Está en mi bolso, sonando alto e interrumpiendo mi fantasía.
—No contestes —dice joe en tono áspero—. Ignóralo —me besa otra vez, pero el mirador se ha ido. El momento está perdido. Mi móvil no para de sonar. Vuelvo la cabeza, rompiendo el beso, y parpadeo para alejar una repentina lágrima de frustración mientras llevo mi brazo agitado hasta mi bolso.
—No puedo —mi mano encuentra el bolsillo y agarro el móvil. El número brillando intensamente en el identificador de llamadas me hace aspirar una bocanada.
—Es mi papá —digo lentamente mientras alejo la mano de joe de debajo de mi camisa. Dejo que el teléfono suene y suene hasta que la llamada es transferida al
buzón de voz. Mi papá, el hombre que me llama una vez o dos veces al año. Mi papá, que me dejó apenas sin mirar atrás.
Levanto la vista hacia joe, que todavía permanece estático sobre mí. Él es el chico que me dejó y no miró atrás hasta que fuimos forzados a juntarnos en este viaje. Él me traicionó al igual que lo hizo mi papá. Él me mintió igual que lo hizo mi papá. Estaba tonteando con otra chica esta noche, luego pasó a mí como si eso no importara. Diferente cara, diferente cuerpo, el mismo buen tiempo intercambiable. Soy patética y la única culpable soy yo. Yo podría haber dicho no. Podría haber actuado como si no quisiera esto. Podría haber caminado hacia mi habitación y cerrar la puerta.
Pero no lo hice.
En su lugar, me acerqué más a él… casi probándolo para ver si él hacía un movimiento. Efectivamente, mordió el anzuelo. Yo no soy mejor que esa chica que estuvo con él esta noche.
—joe, ¿qué estamos haciendo? —le pregunto. Se aleja de mí para sentarse de nuevo y suspira.
—Oh, no, aquí viene. Tu introspectivo, emocional y filosófico yo interior está saliendo.
—¿Por qué no debería ser introspectiva? No tiene sentido.
—Ni el chocolate y la mantequilla de maní, pero de alguna manera funciona —dice—. De alguna manera la mezcla de esas dos cosas es genial.
—Estás borracho. No estoy hablando de comida. Estoy hablando de dos personas con un pasado realmente jodido.
—Deja de pensar tanto —dice, terminando mi oración—. No importa cuánto tiempo ha pasado, eso no parece lo importante —frota mi brazo con suavidad, haciendo cosquillas sobre mi piel sensible.
—No sé por qué estamos luchando tanto con esto. Demonios, no podía hacerlo con Brandi esta noche porque en todo lo que podía pensar era en ti. Incluso la llamé por tu nombre —dice, divagando—. Sí, estoy jodido, estamos jodidos, ¿si no, por qué ocultar el hecho de que aún nos queremos?
Lo aparto.
—Tú, joe jonas, eres un gran imbécil.
—No te entiendo —dice, con las manos en el aire y frunciendo sus cejas por la confusión—- Admití que no podía estar con otra chica porque estaba pensando en ti. Te quiero, Maggie. ¿Es eso tan malo?
—Sí.
—¿Qué, admitir que me enciendes? ¿Por qué lo tratas como si fuera un insulto?
—No quiero que nosotros solo nos ―queramos‖ el uno al otro —tomo un respiro profundo.
—Quiero tener una relación real con un chico. Amor. Y tú, ni siquiera sabes qué es el amor. El amor es honestidad. El amor es respeto mutuo por el otro, algo que tú y yo no tenemos.
—¿En serio? —mis palabras obviamente lo molestan, porque se levanta y dispara de nuevo—. ¿Así que estás diciendo que no tienes respeto por mí?
—Sí, eso es lo que estoy diciendo.
—Bien —dice él.
—Bien —le digo.
—Entonces, creo que categoricé todo este asunto que sucede entre nosotros muy mal.
Esta vez el dolor agudo golpea mi corazón, pero permanezco fuerte.
—Es todo acerca de honestidad, joe.
—Sí, bueno, honestamente estás siendo ridícula.
---------------------

No hay comentarios:
Publicar un comentario