Demetria:
—¿Estás bien? —Sabrina me pregunta.
Estoy sentada en el suelo frente a mi casillero en la escuela, averiguando qué libros tengo que llevar conmigo al primer período. El primer día de clases siempre es difícil de ajustar después de un verano libre. He estado fuera un año entero. Levanto la vista hacia ella y le digo: —Sí, excepto que estoy temiendo mi clase de trigonometría con la Señora Glassman.
—¿Así que no te estás volviendo loca?
—He escuchado que es dura, pero puedo…
—Yo no estoy hablando de Glassman, demi. Me refiero a que joe estará en la escuela hoy. ¡Duh!
Pierdo el control sobre el libro que estoy sosteniendo.
—¿Qué?
—Está en la oficina de Meyer.
Espera. Un. Minuto. —Me dijeron que no iba a volver a la escuela —mamá me dijo esta mañana que lo escuchó en el restaurante.
—Obviamente escucharon mal, porque Danielle lo vio —me asomo por el pasillo J.
—Creí que habías dicho que verlo no era importante. Uhm... ashelly corre por el pasillo, en dirección hacia mí.
—Está en la oficina de Meyer.
Espera. Un. Minuto. —Me dijeron que no iba a volver a la escuela —mamá me dijo esta mañana que lo escuchó en el restaurante.
—Obviamente escucharon mal, porque Danielle lo vio —me asomo por el pasillo J.
—Creí que habías dicho que verlo no era importante. Uhm... ashelly corre por el pasillo, en dirección hacia mí.
—¿Has oído? —dice cuando le regresa la respiración.
—Lo sabe —Sabrina dice con su mano en la cadera. Pero ella dice que no es gran cosa. La chica tiene serios problemas de rechazo.
Olvidando mi casillero, empujo la masa de libros en su interior. Todavía S
estoy sentada en el suelo de baldosas duras, pero no confío en mí misma de pie sin hacer una escena más grande.
Para empeorar las cosas, ahora Danielle está caminando por el pasillo con cinco personas que flanquean sus costados. Ella está enfrascada en una conversación, probablemente la historia de la retransmisión del año. Y esto es sólo el primer día de clases.
Lástima que los paquetes de España no lleguen por correo todavía. Necesito algo positivo para centrarme en la actualidad. Porque joseph —otra vez— es una gran cosa. La más grande. Y no puedo hacer nada más que sentarme aquí y jugar a la chica afectada. Los afectados no lo parecen tan especiales interpretando a los no afectados. Por lo menos cuando soy yo.
—Lo sabe —Sabrina dice con su mano en la cadera. Pero ella dice que no es gran cosa. La chica tiene serios problemas de rechazo.
Olvidando mi casillero, empujo la masa de libros en su interior. Todavía S
estoy sentada en el suelo de baldosas duras, pero no confío en mí misma de pie sin hacer una escena más grande.
Para empeorar las cosas, ahora Danielle está caminando por el pasillo con cinco personas que flanquean sus costados. Ella está enfrascada en una conversación, probablemente la historia de la retransmisión del año. Y esto es sólo el primer día de clases.
Lástima que los paquetes de España no lleguen por correo todavía. Necesito algo positivo para centrarme en la actualidad. Porque joseph —otra vez— es una gran cosa. La más grande. Y no puedo hacer nada más que sentarme aquí y jugar a la chica afectada. Los afectados no lo parecen tan especiales interpretando a los no afectados. Por lo menos cuando soy yo.
—¡Ahí está! —el entusiasmo de Danielle me hace pública a
todos a mi alrededor. Ojalá pudiera chasquear los dedos y hacer que todo
desaparezca. O hacerme desaparecer. Me gustaba más cuando era invisible.
—Así que, ¿cuál es la primicia? —Sabrina le pregunta a Danielle.
—Bueno... —Danielle dice, haciendo una pausa con el propósito de asegurarse de que tiene la atención de todos—. Mi mamá está en el consejo escolar y oí que hicieron un acuerdo con joseph
. Él tiene que tomar los exámenes finales como principiante en todas sus clases y entonces él puede ser oficialmente de la clase avanzada. Si no lo logra, el perderá un año y tendrá que repetir.
—Es un tonto atleta de lucha libre —Brynn Healey chasquea los dedos—. Nunca pasará.
Él no es tonto, sé que es más listo de lo que la gente cree. Cuando estábamos en la escuela primaria, joseph tenía una cinta por obtener el mejor promedio en el semestre de sexto grado. Estaba orgulloso, así que debería haber visto la enorme sonrisa en su rostro mientras le entregaron la cinta.
joe no contaba con las bromas de sus amigos para mostrar con orgullo su estante de trofeos deportivos. Ellos comenzaron a llamarlo por sobrenombres y lo acusaron de tener un romance secreto con nuestra profesora de inglés de trescientas libras, la Sra. Bolinsky. Después de eso, selena me dijo que le dio a ella la cinta. Las calificaciones de joe cayeron y nunca recibió otra cinta. El alivio en su cara cada vez que se lo entregaban a otra persona era tan evidente. Bueno,
obvio para mí.
Suena el timbre y, por suerte, la multitud empieza a dispersarse. Solo pido que joe me ignore si alguna vez tenemos que enfrentarnos cara a cara otra vez.
Me agarro a mi casillero para no perder el equilibrio y el soporte. Al cerrar la puerta, me dirijo hacia mi clase de primer periodo. Llego tarde, pero asumo que mi excusa de la cojera funcionará.
Veo a selena saliendo del cuarto de baño.
Mi vieja mejor amiga camina hacia mí, sin prestar atención porque está mirando hacia abajo.
Si las cosas fueran diferentes, yo le preguntaría por qué usa toda la ropa de color negro. Si las cosas fueran diferentes, le preguntaría cómo se siente tener a su hermano de vuelta.
Cuando por fin ve hacia arriba y nota que estoy en su camino, se da una media vuelta y se escabulle en la distancia.
—Así que, ¿cuál es la primicia? —Sabrina le pregunta a Danielle.
—Bueno... —Danielle dice, haciendo una pausa con el propósito de asegurarse de que tiene la atención de todos—. Mi mamá está en el consejo escolar y oí que hicieron un acuerdo con joseph
. Él tiene que tomar los exámenes finales como principiante en todas sus clases y entonces él puede ser oficialmente de la clase avanzada. Si no lo logra, el perderá un año y tendrá que repetir.
—Es un tonto atleta de lucha libre —Brynn Healey chasquea los dedos—. Nunca pasará.
Él no es tonto, sé que es más listo de lo que la gente cree. Cuando estábamos en la escuela primaria, joseph tenía una cinta por obtener el mejor promedio en el semestre de sexto grado. Estaba orgulloso, así que debería haber visto la enorme sonrisa en su rostro mientras le entregaron la cinta.
joe no contaba con las bromas de sus amigos para mostrar con orgullo su estante de trofeos deportivos. Ellos comenzaron a llamarlo por sobrenombres y lo acusaron de tener un romance secreto con nuestra profesora de inglés de trescientas libras, la Sra. Bolinsky. Después de eso, selena me dijo que le dio a ella la cinta. Las calificaciones de joe cayeron y nunca recibió otra cinta. El alivio en su cara cada vez que se lo entregaban a otra persona era tan evidente. Bueno,
obvio para mí.
Suena el timbre y, por suerte, la multitud empieza a dispersarse. Solo pido que joe me ignore si alguna vez tenemos que enfrentarnos cara a cara otra vez.
Me agarro a mi casillero para no perder el equilibrio y el soporte. Al cerrar la puerta, me dirijo hacia mi clase de primer periodo. Llego tarde, pero asumo que mi excusa de la cojera funcionará.
Veo a selena saliendo del cuarto de baño.
Mi vieja mejor amiga camina hacia mí, sin prestar atención porque está mirando hacia abajo.
Si las cosas fueran diferentes, yo le preguntaría por qué usa toda la ropa de color negro. Si las cosas fueran diferentes, le preguntaría cómo se siente tener a su hermano de vuelta.
Cuando por fin ve hacia arriba y nota que estoy en su camino, se da una media vuelta y se escabulle en la distancia.
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Joseph
El director de la escuela está parado al lado de mi escritorio. El escritorio ha sido colocado en la oficina del hombre para que pueda tomar mis temidos exámenes.
Nunca debí haber regresado a la escuela. Yo había ido a las clases en el DOC; era parte del programa para presos juveniles. Los exámenes no eran el problema, tampoco. Es la manera en que Meyer me está mirando, como si él nunca hubiera visto a un ex-convicto antes. La atención innecesaria me está volviendo loco.
Me concentre en el segundo examen final colocado en frente de mí esta mañana. No es como si estuviera a la altura de los exámenes hasta ahora, pero tampoco he suspendido.
—¿Terminaste? —preguntó Meyer.
Me faltaba una pregunta más de Algebra, pero con el tipo parado encima de mi es casi imposible concentrarse. No queriendo joderlo, estoy haciendo lo mejor que puedo para responder la pregunta correctamente.
Me toma cinco minutos más de lo que debería, pero finalmente estoy listo para el próximo examen.
—Ve a almorzar, jonas—Meyer ordena después de recoger el examen.
¿Almorzar? ¿En la cafetería con la mitad del cuerpo estudiantil? Ni hablar, hombre.
—No tengo hambre.
—Tienes que comer. Alimenta ese cerebro tuyo.
¿Qué quiso decir con eso? Deja de ser paranoico, me dije a mí mismo. Ese es uno de los efectos secundarios de haber estado en la cárcel. analizas las palabras y expresiones de la gente como si ellos estuvieran jugando contigo. Una broma con el ex-convicto, ja ja.
Me pare. Más allá de la puerta del director hay cerca de cuatrocientos estudiantes esperando ver al tipo que fue a la cárcel. Me frote el nudo que justo había aparecido en la parte de atrás de mi cuello.
—Continua —Meyer urgió—. Tienes tres exámenes más así que mueve esos pies. Regresa en veinticinco minutos.
Puse mi palma sudorosa en la manilla de la puerta, la gire, y tome un respiro profundo.
Afuera en el pasillo, no desperdicie tiempo y me dirigí a la cafetería. Una vez adentro, ignoré todas las miradas. Café. Necesito un fuerte, café negro. Que tranquilice mis nervios y me mantenga despierto el resto de la tarde. Escaneando el cuarto, recordé que no hay café disponible para los estudiantes. Apuesto a que ellos tienen una máquina de café en el salón de profesores, de seguro.
¿Notarían si robara una taza? ¿O llamarían a la policía y clamarían que soy un ladrón en adición de las otras etiquetas que ya tengo tatuadas en mi espalda?
Vi a mi hermana sentada sola. Ella solía sentarse con demi y sus otras amigas, riendo y flirteando con mis amigos.
Eso es lo que apestaba de tener un gemelo del sexo opuesto. Era lo suficientemente malo cuando a mi hermana le gustaban mis amigos y nos molestaba cuando ellos pasaban el rato en mi casa. Ella le daría una manotada al maquillaje y actuaria toda risueña y coqueta… todavía tiemblo cuando pienso en eso. Lo que era peor fue cuando me di cuenta de que la corriente había cambiado y que mis amigos en realidad querían meterse en los pantalones de mi hermana. Eso lo cambió a un juego de bola completamente diferente. Pasé mucho tiempo del verano pasado amenazando con cortar las bolas de mis propios amigos. Siempre me aseguré de que mi hermana estaba protegida, su reputación al igual que su estatus social.
Un año había pasado.
Chico, como habían cambiado las cosas. Nadie ni siquiera miraba en la dirección de selena ahora.
—Hey, herma —dije, montándome a horcajadas en el banco de la cafetería contrario al de ella.
selena enrolla spaghetti alrededor de su tenedor, el almuerzo caliente especial del día.
—Escuche de los exámenes —ella dijo.
Deje salir una corta, risa cínica.
—Mi cerebro esta frito y todavía me quedan tres más con los que seguir.
—¿Crees que aprobaste?
Me encogí de hombros.
—No lo sé.
—El rumor dice que Morehouse hizo un examen de estudios sociales que posiblemente no podrías pasar.
¿Acaso no había pagado ya mi deuda con la sociedad?
—¿En serio?
—Sip. ¿joe, que pasa si suspendes?
No quería pensar en eso, así que ignoré su pregunta. Cuando mire a la entrada de la cafetería, ashelly caminó hacia adentro. ¿Ella es mi ex, o solo tomamos un permiso de ausencia entre nosotros? La respuesta se encuentra en su reacción hacia mí. Ella no me ha notado todavía. Bien. No estoy listo para hablar con ella en frente de toda la maldita escuela.
—Me tengo que ir.
Me retiré por la puerta lateral de la cafetería, la que se dirige al pequeño gimnasio.
Hombre, ashelly se veía sexy. Su cabello está cortado diferente de lo que recordaba, su camiseta un poco más ajustada. ¿Cómo reaccionará cuando me vea? ¿Se tirara a si misma a mis brazos o jugara a ser fría?
La extraño.
Mire los tapices de lucha apilados en la esquina del gimnasio. Ashelly solía animarme durante los combates. Recuerdo el último torneo de luchas en el cual competí. Me salté dos clases de pesos para luchar con el gran tipo. Estábamos en un empate de 1-1 antes de que yo hiciera mi movimiento. Sus piernas eran tan densas como una pitón, pero yo era más rápido. Nunca olvidare su nombre… Vic Medonia.
Yo no estaba intimidado, aunque probablemente debería haberlo estado. Vic era el campeón del estado del año pasado. Pero yo gané el combate. El tipo tenía dos palabras que decirme luego del combate. Hasta después.
Fui arrestado una semana después.
—Regresaste —el entrenador Wenner está parado en la puerta del gimnasio, mirándome.
Metí mis manos en los bolsillos de mis jeans.
—Eso es lo que me dijeron.
—¿Vas a luchar para mi esta temporada?
—No.
—Mi equipo podría de seguro usar un buen uno-sesenta y cinco.
—Soy uno-ochenta ahora.
El entrenador silbo en admiración.
—¿Seguro? Luces más flaco de lo que recordaba.
—Hago mucho ejercicio. Es peso muscular.
—No me des esperanzas, jonas.
Me reí.
—Vendré a algunos combates. Para observar.
El entrenador Wenner le da una palmada a los tapices de lucha.
—Ya veremos. Tal vez cuando la temporada empiece no serás capaz de resistirte.
Revisé mi reloj. Será mejor que regrese y termine esos exámenes.
—Tengo que regresar a la oficina de Meyer.
—Si cambias de opinión acerca de unirte al equipo, sabes dónde encontrarme.
—Sehh —dije, luego camine hacia abajo por el pasillo.
De nuevo en la oficina, Meyer deja caer la próxima prueba en frente de mí.
Maldición. Olvidé comer. Ahora las palabras en la pagina están borrosas, el nudo en la parte de atrás de mi cuello esta palpitando, y Meyer me está mirando desde su escritorio.
El tipo se sienta ahí, su ceja enarcada como pequeños acentos Franceses sobre sus ojos.
—¿Algo está mal?
Sacudí mi cabeza.
—No, señor.
—Entonces ponte a trabajar de nuevo.
Es fácil que lo diga él. No tiene que hacer un examen de estudios sociales en el cual el presidente de los Estados Unidos no tendría una oportunidad en el infierno de aprobar.
Debería suspenderlo a propósito; eso les enseñará. Luego podría omitir mi último año de bachillerato. No hay manera de que mi ma me deje ser un estudiante de tercer año de nuevo. ¿O sí?
Rellené respuestas hasta que mi lápiz se desgastó y mi trasero estuvo entumecido por sentarme en la dura silla de metal. Hay una posibilidad de cincuenta-cincuenta de que haya pasado el estúpido examen de Morehouse. Solo hay dos cosas de estas más que hacer antes de que me pueda ir por el día de hoy.
Dos horas después, respondí la pregunta final del último examen. Casi sonreí. Casi. Mi cerebro está demasiado cansado para usar cualquier musculo facial. Así que cuando Meyer me despachó, prácticamente corrí fuera de su oficina.
Tenía que tomar un autobús para ir a la ferretería. El autobús número 204 desde Hampton se detendría una cuadra más lejos de la escuela a las tres y veintinueve.
Mi reloj dice tres y veintisiete.
Eso me da dos minutos para correr por el autobús. Estoy listo para alcanzar la cosa lo más rápido que pueda, porque si no lo hago, Damon sabrá que estaba llegando tarde.
Tan pronto como veo el autobús, Brian Newcomb se para enfrente de mí, sosteniendo su mano en mi pecho y deteniéndome.
—joseph, amigo, he estado buscándote.
Brian y yo habíamos sido mejores amigos desde el jardín de niños.
No habíamos hablado por casi un año. Le dije que no me visitara en la cárcel, así que no se si todavía somos amigos. Pero ahora no es el momento de averiguarlo. El servicio a la comunidad apesta, pero tengo que hacerlo. Mi libertad depende de ello.
—¿Qué hay de nuevo, Brian? —dije rápidamente, luego mire detrás de él mientras el autobús se alejaba de la parada. Mierda.
—Ya sabes. Nada… y todo. ¿Qué hay de nuevo contigo?
—Oh, ya sabes. Acostumbrándome a vivir sin barrotes en mi habitación.
Hubo una de esas pausas muy largas, donde Brian se veía como si no supiera que responder, antes de finalmente decir: —Eso fue una broma, ¿verdad?
—Verdad — en realidad no.
Brian se rió, pero había algo más detrás de eso. ¿Nerviosismo? ¿Qué razón tenía para estar nervioso? El tipo me conocía mejor que mi propia madre.
Estreché mis ojos a mi amigo quien había sido mi confidente desde el jardín de niños.
—¿Estamos bien? —pregunté.
El tuvo una ligera, casi imperceptible vacilación. Pero la vi, y, más importante, la sentí.
—Sehh, estamos bien —Brian dijo.
El autobús giro la esquina.
—Me tengo que ir.
—¿Necesitas un aventón? Mi papá compró una nueva Yukon y me dio esto —Brian dijo, sacudiendo las llaves del auto en frente de mi cara.
A este punto me conformaría con un viejo y oxidado junker. Murmuré. —No, gracias —porque en la cárcel aprendí a no tener expectativas o confiar en otros.
—Escucha, lamento nunca haberte escrito. Pasaron cosas locas y tú me dijiste que no te visitara…
—No te preocupes. Se terminó, hombre.
Brian sacudió sus pies.
—Todavía me gustaría hablar acerca de ello.
—Dije que se terminó. Realmente me tengo que ir —dije, luego empecé a caminar hacia The Trusty Nail.
La última cosa que necesito es a mi mejor amigo actuando más extraño que mi mamá. Tengo suficiente con lo que lidiar en este momento, como la forma en que Damon va a escupir fuego cuando escuche que llegué tarde a mi primer día de servicio a la comunidad.
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Gracias chicas por apoyarme son solo tres pero las adore .. y tambien adoro youtube ajjajaja
wow que incomodo fue su primer dia para joe!! misnatu82
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