Nueva York 1997</strong></p>
<p><em>¿Quieres ser mi novia?</em></p>
<p>Era lo que seguía sonando en la cabeza de demi por millonésima vez y la
rosa que sostenía en las manos, de tanto olfatearla ya le había acabado su
delicioso aroma, pero lo que estaba impregnado en su sentido del olor era la
fragancia de la colonia masculina de joe.</p>
<p>Vistiendo ya su pijama, la morena estaba sentada sobre su cama con la
espalda recargada sobre la cabecera, las rodillas flexionadas, el libro de
Frankenstein entre sus piernas y una vez más, hacía girar la rosa por el tallo
y volvía a aspirar profundamente el desgastado olor cerrando los ojos con
rostro sonriente e incrédula de la loca proposición de su esposo.</p>
<p>Pero le emocionaba la idea y por billonésima vez se recriminaba de su
estupidez, porque nuevamente no pudo expresar lo que verdaderamente sentía y
decirle que SÍ, que sí quería serlo, en ese momento en que se lo proponían.</p>
<p>Pasándose las manos sobre su cabello, hizo la cabeza hacia atrás y se dio
de golpecitos ¡por bruta! porque ahora tendría que esperar 15 días para volver
a verlo y darle la respuesta correcta.</p>
<p>Después de serenarse un poco, inició finalmente la lectura de aquella
fascinante novela de romance, horror y ciencia donde encierra una tremenda
psicología y que era exactamente lo que la morena necesitaba para aclarar todas
las dudas que sentía y lo mejor encontrar la manera de destruir el monstruo que
se ocultaba en ella.</p>
<p>________________________________________________________________________________</p>
<p>Desafortunadamente, su vuelo que estaba programado para las 9 de la noche,
tenía tres horas de retraso lo que indicaba que si tenía suerte estaría
arribando a la Ciudad Parisina a la 1 de la tarde del siguiente día.</p>
<p>Entonces joe tomando su celular, marcó un número telefónico, y en lo que la
llamada era conectada se levantó de su asiento, caminó hacia los altos
ventanales y se detuvo en el corredor mirando hacia el exterior en espera del
imponente artefacto que lo llevaría a su destino final pero al no obtener
contestación, sonrió picarón, marcó otro número y aguardó nuevamente.</p>
<p>Al tercer timbrazo, demi abrió los ojos abruptamente y sobresaltada
enderezó la cabeza. Seguía en la misma posición sobre la cama, lo que indicaba
que mientras leía, se había quedado dormida. Estirando su mano, dejó el libro
sobre el buró izquierdo y tomó el teléfono.</p>
<p>-Bueno -dijo en un susurro adormilado.</p>
<p><em>-Hola.</em></p>
<p>-¿Quién habla?</p>
<p><em>-¿Ya estabas durmiendo?</em></p>
<p>-No -mintió cuando reconoció su voz- estaba leyendo -contestó y se
reincorporó del todo.</p>
<p><em>-Menos mal.</em></p>
<p>-¿Qué pasó? Ya te hacía volando -le dijo cuando miró el reloj que tenía a
lado.</p>
<p><em>ppp</em></p>
<p>-Que malo.</p>
<p><em>-Bueno, sólo llamé para desearte buenas noches.</em></p>
<p>-¿De verdad?</p>
<p><em>-Sí.</em></p>
<p>¿Estás seguro?</p>
<p><em>-Claro.</em></p>
<p>-Bueno, gracias por la llamada y buenas noches.</p>
<p><em>-Buenas noches </em>-y la morena le colgó, se acomodó en su cama y pretendió retomar su sueño,
pero al minuto siguiente, de nueva cuenta, el teléfono sonó.</p>
<p>-Hola -respondió la joven y joe del otro lado sonrió con travesura.</p>
<p><em>-¿Ahora si ya te dormiste?</em></p>
<p>-Parece que no.</p>
<p><em>-¿Y eso?</em> -fingió inocencia.</p>
<p>-Porque no me dejan</p>
<p><em>-¿Y quién es ese insensato que no te deja?</em></p>
<p>-Un travieso ocioso que no sabe qué hacer con su tiempo.</p>
<p><em>-Es que… son muchas horas y no sé qué hacer aquí solito </em>-se quejó infantilmente.</p>
<p>-¿Y qué quieres que haga por ti?</p>
<p><em>-MMM… no mucho, además de que por teléfono sería imposible</em> -dijo el sinvergüenza mal intencionado.</p>
<p>-¿Pues qué necesitas?</p>
<p><em>-Nada… mejor después.</em></p>
<p>-Como gustes -sonrió aquella.</p>
<p><em>-Bueno, ahora sí… Buenas noches, demi.</em></p>
<p>-¿Estás seguro?</p>
<p><em>-Sí</em></p>
<p>-Buenas noches, entonces -y le volvió a colgar, pero la morena que ya se
había sentado, curiosamente no devolvió el teléfono si no que lo sostuvo en la
mano y después de otro minuto- No, todavía no me duermo si es lo que quieres
saber -le respondió después de presionar el botón aceptando la llamada.</
-¿Cómo sabías que era yo?</em></p>
<p>-Porque ví tu número registrado</p>
<p><em>-Oh </em>-y se rieron estúpidamente por unos momentos pero el silencio se hizo de pronto y alguien dijo sinceramente- <em>Te extraño</em> -y demi permaneció callada pero con una sonrisa en el rostro y el castaño al no recibir contestación, suspiró y preguntó- <em>¿Podemos platicar un poco?</em></p>
<p>-Claro... ¿de qué quieres hablar?</p>
<p><em>-Por ejemplo de lo que estás leyendo.</em></p>
<p>-Bien, pero antes… ¿puedo preguntarte algo?</p>
<p><em>-Dime.</em></p>
<p>-¿Quién es… Mía Collins?</p>
<p><em>-¿Dónde escuchaste ese nombre?</em> -preguntó serio y desconcertante.</p>
<p>-De ningún lado… lo estoy leyendo -y demi pasó sus dedos sobre el nombre pronunciado pero siguiendo con sus ojos el resto de la dedicación que estaba en la parte trasera de una fotografía que había salido de entre las páginas de aquel libro que ya sostenía nuevamente en las manos.</p>
<p><em>-Fue una compañera de clase -se escuchó la voz un poco melancólica de aquel.</em></p>
<p>-¿Novia tuya? -la morena se aventuró a preguntar.</p>
<p><em>-No, lo fue de mi mejor amigo. Su nombre era Arthur, pero ambos murieron en un accidente de avión.</em></p>
<p>-¡OH! Cuánto lo siento -dijo y la joven se arrepintió de lo que pensó.</p>
<p><em>-Gracias.</em></p>
<p>-¿Quieres hablarme de ello?</p>
<p><em>-En otro momento ¿te parece?</em></p>
<p>-Sí, entonces deja te comparto un poco de lo que he leído hasta ahora acerca de Frankenstein.</p>
<p><em>-¿Sabías que es de mis lecturas favoritas? </em>-le confirmaron y confiaron a la morena.</p>
<p>-Eso leí en la dedicación que te brindaron -dijo apenada y aquel sonrió.</p>
<p><em>-Precisamente Mía me lo regaló. El libro tiene bastantes años y una larga historia… ¿Te gustaría escucharla?</em></p>
<p>-Por supuesto -fue la contestación y la morena se acomodó en su lecho para prestar atención a lo que el castaño comenzó a compartirle: una grandiosa historia entre una mujer campirana ciega de nacimiento y un lisiado veterano de guerra que dio como fruto de su bello amor a Mía: una joven de grandes aspiraciones, sueños e ilusiones y que nunca se abatió ante la vida porque sus padres aún discapacitados, salieron siempre triunfadores delante de todos los obstáculos a los que estaban imposibilitados y le enseñaron que ante las adversidades del mundo el amor es lo más importante.</p>
<p><em>-El libro, fue conseguido por el padre de mi amiga, cuando después de haber perdido su brazo derecho en la guerra y justo en el tiempo de regresar a América. Entonces este, al creer que nadie amaría a un lisiado, se convirtió en ermitaño y se fue a vivir a los campos alejado de la civilización, sin pensar que allá, encontraría a una hermosa mujer de cuerpo y alma, ¡siempre sonriente! y nadie creería que era ciega porque se manejaba sorprendentemente por las veredas y sin ayuda de ninguno. Cuando Mía nació, su madre, en su sexto sentido desarrollado y en la oscuridad de su mundo, le leía una parte diferente de aquel libro siendo su progenitora su misma tutora hasta que tuvo suficiente edad y asistió al colegio. ¡Era una chica admiradoramente inteligente!</em></p>
<p>-Pero… ¿Por qué te lo regaló a ti? -preguntó demi sintiéndose celosilla de la expresión de Christian.</p>
<p><em>-Primero porque compartíamos clase de literatura y armábamos polémica de la historia; ella defendiendo a Víctor y yo al monstruo y segundo, en mi cumpleaños de 1993, precisamente el año en que falleció, me dijo: "Yo sé que tienes todo en la vida y yo no tengo mucho que ofrecerte, así que esto fue herencia de mis padres y hoy… quiero que tú lo conserves. No sé porque pero, presiento que tu vida está por cambiar, vas conocer a alguien y a pesar de que lo niegues y te llames "Hereje del amor" la llegarás a amar mucho y a ti aún más. Así que, siempre recuérdame, joe jonas que yo donde esté, te estaré vigilando todo el tiempo"</em> -puntualizó el castaño.</p>
<p>-¿Cuándo murió? -le cuestionó la morena en verdad interesada y Christian sonrió con dolo e ironía y le contestó…</p>
<p><em>-A la semana siguiente de mi festejo</em> -y después de escuchar unas sinceras condolencias, el castaño continuó compartiendo; y así el tiempo siguió su paso hasta completar dos horas donde la morena más de una vez logró derramar lágrimas con aquel relato pero tuvieron que despedirse porque el sueño empezó a influir sobre demi y también porque ya se había anunciado el inicio de abordaje para volar hacia París.</
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<p>En los 15 días que joe estuvo medio ausente y ese medio porque, a cada rato le llamaban de la oficina para exponerle problemas suscitados… nunca dejó de orientar a su esposa aprendiz ya que él dejando a un lado sus actividades en Francia, se comunicaba con la morena y le indicaba qué hacer; sólo en los casos que fueran muy complicados, el castaño los atendía por teléfono y directo con el cliente que solicitaba la ayuda ó presentaba una queja.</p>
<p>En todo ese lapso de tiempo, demi se concentraba al 100 por ciento en su trabajo y sólo en las noches cuando descansaba se ponía a analizar su situación y en la proposición de su esposo, a pesar de que joe, cuando estaban en conferencias telefónicas, nunca le mencionó al respecto ó le dio señal de nada, más al contrario la morena lo sintió seco, indiferente e inclusive lo percibió cortante porque el castaño sólo le explicaba rápidamente su duda y de inmediato se despedía con un… Si no entendiste, mándame un mensaje y yo lo resuelvo… y esa actitud por parte de él, la ponía más pensativa de lo normal.</p>
<p>Según al último mensaje recibido de jonas, este estaría llegando el día que apareció la primera fotografía a color en la portada del New York Times: el jueves 16 de Octubre, pero a lo informado, no se quedaría en la Capital del Mundo sino que, de inmediato volaría hacia Los Ángeles.</p>
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<p>Nueva semana de trabajo comenzó y entre adornos de Halloween y Thanksgiving decoraban la ciudad además de que los colores naranja, amarillo y rojo de la estación otoñal hacían su mejor parte, sin olvidar mencionar que las temperaturas ya habían empezado a descender y los vientos fuertes a correr por las inigualables avenidas de la Gran Manzana haciendo mover, arriba, a los monstruos rascacielos.</p>
<p>El sol de esa mañana todavía no aparecía y demi, con café en mano, llegaba a su oficina, envuelta en un abrigo largo en color gris, así como su vestuario en pantalón de lana y chaqueta con botines a la altura del tobillo.</p>
<p>Dejó su bebida caliente sobre el escritorio, encendió el computador y luego caminó hacia el perchero para dejar ahí sus pertenencias. Estaba colgando su abrigo cuando le saludaron a sus espaldas…</p>
<p>-Buenos días -la morena ante el llamado giró su cabeza y sin expresión alguna saludó.</p>
<p>-Buenos días -y se encaminó hacia su sillón.</p>
<p>-¿Estamos de mal humor? -le preguntaron desde la puerta.</p>
<p>-No, ¿Por qué lo dices? -se detuvo para mirar a su interlocutor mientras este se quitaba sus guantes negros.</p>
<p>-No, sólo preguntaba -y se dedicaron a mirarse directo y seriamente, pero demi fue la primera en huir y preguntar ¿de verdad interesada?</p>
<p>-¿Cómo te fue?</p>
<p>-Bastante bien, gracias -dijo el elegante hombre vestido todo de negro que no apartaba su mirada de aquella.</p>
<p>-Qué bueno -le respondió demi secamente y llegó hasta su asiento forrado de piel café.</p>
<p>-¿Por qué estás enojada? -le cuestionaron serenamente.</p>
<p>-¿Yo? -preguntó extrañada ante tal aseveración.</p>
<p>-Sí, tú -le afirmó apuntándola.</p>
<p>-No, para nada -respondió la morena con total indiferencia y se giró hacia el computador; y ante ese grosero gesto.</p>
<p>-Bueno, te dejo. Nos vemos después -y joe se dio la media vuelta y se fue seguida de la mirada de demi que no comprendía por qué, pero sí estaba enojada y precisamente con él ó ¿Era su emoción disfrazada de volver a verlo? ¿Tanto así lo había extrañado que se sentía molesta por haberle privado de su presencia por casi un mes? y si era así ¿por qué simplemente no se lo decía en lugar de tener esa actitud de amargada abandonada e incomprendida?</p>
<p>Entonces, mientras demi daba inicio con sus actividades afuera, conforme cruzaba por el pasillo que lo conducía a su oficina, el castaño se detuvo un momento y del archivero que estaba encima del escritorio de su secretaria, tomó la correspondencia del día y después de revisarla, solo agarró el periódico, dos sobres y siguió con su camino.
Allá, en su despacho se deshizo de su abrigo y una bufanda; y tomando su portafolio, caminó hacia una mesa grande que estaba al fondo y muy cerca de la ventana, y sin ocupar asiento se dedicó a sacar su computador y demás documentos que había traído de su viaje en eso, estornudó graciosamente dos veces y es que desde el vuelo de regreso a América empezó a sentirse mal.</p>
<p>Entonces caminó hacia el cuarto de descanso y del botiquín de primeros auxilios sacó dos aspirinas, llenó un vaso con agua y se tomó el medicamento. Y ahí estando al frente del espejo, se masajeó las sienes y después hizo tronar su cuello, pero nuevamente estornudó; y así lo siguió haciendo hasta que dio por diagnosticado: un fuerte resfriado sumando el desgaste físico de sus viajes constantes y variantes.</p>
<p>Después de dos horas y haciéndosele imposible concentrarse en su trabajo, joe se levantó de su asiento y fue a recostarse sobre el sofá; poniendo su mano sobre su frente, cerró los ojos y trató de descansar un rato.</p>
<p>No tendría ni cinco minutos que empezó a relajarse cuando el teléfono sonó, pero el castaño que ya estaba muy cómodo, ni se movió de su lugar dejando el artefacto timbrar.</p>
<p>Mientras tanto, demi ponía en orden unos documentos donde se necesitaba la firma del Presidente de aquella compañía luego se levantó de su asiento y buscó la puerta de su oficina. Al salir se topó con Nicole en el pasillo, le sonrió cuando pasó a su lado, pero cuando llegó al área secretarial, se extrañó de lo que la empleada decía por teléfono.</p>
<p>-Lo siento, el Licenciado acaba de salir. ¿Quiere dejar el recado? -Y después de que la pelinegra tomó nota, agradeció y colgó, demi aprovechó para preguntarle.</p>
<p>-¿Va a tardar joe en regresar?</p>
<p>-No, Señorita lovato, el Licenciado sí está en su oficina… sólo que por el momento no quiere atender llamadas… ¿quiere que la anuncie? -se ofreció amablemente la morena tomando el teléfono, pero algo en aquella chica no le gustaba del todo a la morena y por lo mismo, le contestó ácidamente...</p>
<p>-No es necesario, gracias. Yo puedo hacerlo sola -y demi retomó su camino en dirección al despacho presidencial seguida de la mirada azul de la empleada que aprovechando que le daba la espalda, la observó de pies a cabeza.</p>
lovato, al llegar allá, se anunció tocando levemente, aguardó en breve, pero al no obtener respuesta, abrió la puerta y se metió pero al ver a su esposo acostado sobre el sofá, se alarmó y procurando hacer el menor de los ruidos, se le acercó y se le quedó mirando por unos minutos, admirando cual largo era.</p>
<p>Entonces al sentir que su presencia no había sido percibida, se dio por enterada que aquel estaba profundamente dormido, entonces la morena se dio la media vuelta para emprender retirada pero...</p>
<p>-¿Se te ofrece algo? -la hicieron volver sobre su eje.</p>
<p>-Perdón, no quise despertarte.</p>
<p>-No estaba durmiendo.</p>
<p>-¿Estás enfermo? -preguntó demi con preocupación por la voz que comenzaba a constipársele al castaño.</p>
<p>-No, es un sólo dolor de cabeza.</p>
<p>-¿Ya tomaste algo? ¿Quieres que llame al doctor? -y ante eso, Christian bajó su mano y la enfocó…</p>
<p>-No, gracias. Y sí, ya tomé algo que espero haga efecto pronto -y no tuvo otra más que sentarse pero sosteniéndose la cabeza.</p>
<p>-Si quieres irte a casa -lovato le sugirió y el castaño, se giró para mirarla pero ella notando el cansancio en el rostro de joe, lo aprovechó para decirle finalmente- Sólo avísame para irme contigo.</p><p>____________________________________________________________________
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